La interminable lluvia del insomnio
se me parece al mar
ahora estoy en la playa con los ojos
medio cerrados del resol, con cara
un poco de hambre.
Pasa junto a mi cubo azul una señora
de moño enhiesto y busto altivo; lleva
traje de baño azul y el movimiento
de su carne tan suelta y las uñas pintadas
me excitan, a pesar
del abismo entre edades. Yo era un niño
ya viejo verde con mi cubito azul.
La interminable lluvia del insomnio
se parece a una clase interminable.
ahora estoy en Francés; la profesora
cruza sus piernas míticas
y el fru-frú de las medias y su boca
me excitan a pesar
del abismo entre estatus. Yo era un niño
ya viejo verde chupando el boli Bic.
La interminable lluvia del insomnio
es como el ruido de la facultad.
ahora soy estudiante; un par de compañeras
me piden los apuntes de gramática
pero yo, a despecho de todo,
miro por sus escotes aunque sea
para entrever la tira del sostén. Yo era un joven
ya viejo verde con cara de estupor.
La interminable lluvia del insomnio
se parece al murmullo de un estreno.
ahora soy un actor
que recita el monólogo con furia
se diría
que me he puesto la piel del personaje,
que estoy dentro de mí,
pero en primera
fila hay una falda negra y el furor
se eleva al paroxismo. Yo era un joven
actor ya viejo verde
con ciertos atenuantes.
La interminable lluvia del insomnio
se parece a la charla en un café.
yo era un señor maduro que tomaba
té por las tardes con señoras y hablaba
con cierto fundamento de lírica barroca.
Las señoras con piernas preciosas y vestidos
de extraordinarios corte y confección.
que yo exquisitamente rozaba apreciativo.
Yo era
un viejo verde ya sin paliativos.
La interminable lluvia del insomnio
interminable.
Volver a POEMAS