Edvar Munch

EL GRITO

 

Hay dos barcos flotando en un mar amarillo.

La tierra se retuerce porque es azul marino.

Un ojo de serpiente en el cielo fruncido.

Dos garabatos pasan y son otro ruido

en la terrible tarde. Ese que está delante

no grita en absoluto: se tapa los oídos

para no oír el grito de las cosas torcidas.

 

Volver a POEMAS