DECLARACIÓN ANTE EL JUEZ
El universo (esa costumbre) es numeroso
de entidades inútiles. La cobra cobra
inusitadas cotas de contingencia en un zoológico.
Los argumentos ontológicos
no son apriorísticos; ya no.
Ya son empíricos: cualquier gilipollez
existe, caballero, cualquier cosa
pensable: la tortura,
quemarse por la patria,
abolir por decreto la ley de gravedad,
escribir estas cosas que yo sé
que no son poesía...Todo es.
Pero, mire, me muero y no querría
perderme más pasados; ya es bastante
no haber sido testigo ni verdugo,
ni asesino, ni listo, ni notorio,
ni torero, ni juez, ni jesuíta,
ni pederasta rico, ni feliz,
ni aquel, en cuyo abrazo
desfallecía Matilde, pero digo
que me hubiera gustado todo ello,
probar un poco de esas cosas fútiles
que mi exquisita educación de pobre
me ha impedido catar ni conseguir.
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