Antonio López García

LA GRAN VÍA MADRILEÑA EN 1974

                                           A Félix Grande

 

No es mañana ni tarde. Un día gris

de aquel invierno del setenta y cuatro

en que no andaba nadie por las calles,

páramos animales las ciudades,

una llanura estéril, la meseta

sólo daba pintores y poetas terribles

nacidos de familias abonadas

con abundante sangre y ropa negra

que se iban a Madrid.

Pero allí no había nadie, ya lo he dicho,

salvo el reloj Piaget, La Unión y El Fénix

y los perfumes Gal que se veían

desde las vías del tren.

Algún idiota piensa en una foto,

pero no hay foto así, no puede haberla.

 

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