Javier Krahe
La Tormenta
La Hoguera
El Gorila
El Cromosoma
¿Dónde se habrá metido esta mujer ?
Los Caminos del Señor
Un Burdo Rumor
Cuervo Ingenuo
Don Andrés Octogenario
Porco Governo
Marieta
Maldito paro
El tio marcial
Vecindario

 


 

La tormenta


Yo tuve un gran amor durante un chaparrón
y sentí aquella vez tan profunda pasión,
que ahora el buen tiempo me da asco.
Cuando el cielo está azul no lo puedo ni ver,
que se nuble ya el sol, que se ponga a llover,
que caiga pronto otro chubasco.

Confirmando el refrán una noche de Abril,
la tormenta estalló, mi vecina febril
asustada con tanto trueno
brincó en un santiamén del lecho en camisón
y se vino hacía mí pidiendo protección
-Auxílieme usted, sea bueno-.

-Ábrame por piedad, estoy sola y no sé
si podré resistir, mi marido se fue.
Pues, tiene entre otros muchos fallos,
en las noches así abandona el hogar
por la triste razón de que va a trabajar:
es vendedor de pararrayos-.

Bendiciendo al genial Franklin por su invención
en mis brazos le di curso a su petición,
y luego el amor hizo el resto.
Mira tú que instalar pararrayos por ahí
y olvidarte poner en tu casa ¡caray!.
Cometiste un error funesto.

Varias horas después cuando al fin escampó,
ella se hubo de ir pero antes me citó
para la próxima tormenta.
-Mi esposo va a llegar y si en casa no estoy
se me va a resfriar. Así que ya me voy
a secarle la cornamenta-.

Desde entonces jamás he dejado el balcón
no hago más que poner la máxima atención
en cirros, cúmulos y estratos.
La menor nube gris me colma de placer
aunque ha decir verdad sé que no han de volver
tan torrenciales arrebatos.

A base de vender palillos de metal
su marido reunió un pingüe capital,
y se hizo multimillonario.
A vivir la llevó a un imbécil país
donde si se oye llover será porque haga pis
algún niño del vecindario.

Ojalá mi canción llegue al Sahara aquél
a decirle que yo le seré siempre fiel,
que la llevo dentro del alma.
Aunque sople el Simún con seca realidad,
un día nos reunirá una gran tempestad
tras la que no vendrá la calma.

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LA HOGUERA


Es un asunto muy delicado
el de la pena capital,
porque además del condenado,
juega el gusto de cada cual.
Empalamiento, lapidamiento,
inmersión, crucifixión,
desuello, descuartizamiento.
Todas son dignas de admiración.

Pero dejadme, ay, que yo prefiera
la hoguera, La Hoguera, LA HOGUERA.
La hoguera tiene, ­ qué se yo ­
que solo lo tiene la hoguera.

Se que han probado su eficacia
los carchutos del pelotón;
la guinda del tiro de gracia
es exclusiva del paredón.
La guillotina, por supuesto,
posee el chic de lo francés,
la cabeza que cae en el cesto,
ojos y lengua de través.

Pero dejadme, ay, que yo prefiera
la hoguera, La Hoguera, LA HOGUERA.
La hoguera tiene, ­ que se yo ­
que solo lo tiene la hoguera.

No tengo elogios suficientes
para la cámara de gas,
que para grandes contingentes
ha demostrado ser el as.
Ni negare que el balanceo
de la horca un hallazgo es,
ni lo que se estira el reo
cuando lo lastran por los pies.

Pero dejadme, ay, que yo prefiera
la hoguera, La Hoguera, LA HOGUERA.
La hoguera tiene, ­ que se yo ­
que solo lo tiene la hoguera.

Sacudir con corriente alterna
reconozco que no esta mal:
la silla eléctrica es moderna,
mareicana, funcional.
Y se que iba de maravilla
nuestro castizo garrote vil
par ajustarle la golilla
al pescuezo mas incivil.

Pero dejadme, ay, que yo prefiera
la hoguera, La Hoguera, LA HOGUERA.
La hoguera tiene, ­ que sé yo ­
que solo lo tiene la hoguera.

AL MENÚ

El Gorila

A través de las anchas rejas
de la jaula de un bello zoo,
contemplaba un grupo de viejas,
un gorila muy juguetón.

Sin ningún pudor las comadres
señalaban cierto lugar,
que como es natural mi madre,
me ha prohibido aquí citar.

¡OJO AL GORII III III III LAA!

De repente se abrió la puerta
de la jaula del animal.
¿Cómo es posible que esté abierta?
alguien debió cerrarla mal.

El mono, al verse sin grilletes,
en vez de "VIVA LA LIBERTAD",
dijo tocándose el paquete:
"HOY PIERDO LA VIRGINIDAD".

¡OJO AL GORII III III III LAA!

El guardián con gesto afligido
pensó para sí: "¡SANTO DIOS!
es un gorila rreprimido
y la culpa la tengo yo"

Y todas las viejas curiosas,
de que al principio les hablé,
pusieron pies en polvorosa
a pesar suyo, ¡yo lo sé!.

¡OJO AL GORII III III III LAA!

Incluso aquellas que miraban
al gorila como a un Don Juan
fingieron estar asustadas
por aquello del qué dirán.

El fornicio les daba miedo,
pero Uds. y un servidor,
sabemos que el "quiero y no puedo"
es un suplicio mucho peor

¡OJO AL GORII III III III LAA!

Todo el mundo alocadamente
huye lejos del animal.
Salvo una vieja indiferente
y un joven juez sin moral.

El mono al ver el fracaso
y que todos huyen de él,
empezó a acelerar el paso
hacia la vieja y hacia el juez

¡OJO AL GORII III III III LAA!

¡BAH!, decía la solterona:
"Como el mono me va a querer
si al menos fuese yo una mona
pero soy toda una mujer"

Y el juez pensaba insobornable:
"que el elegido sea yo,
es completamente improbable",
ya veremos luego que no.

¡OJO AL GORII III III III LAA!

Supongamos por un instante,
que igual que el mono, debe Ud.
elegir como dulce amante,
bien a una vieja, bien a un juez.

Pienso que si esta alternativa
la debiera decidir yo,
la vieja aún sin ser atractiva,
seria objeto de mi elección.

¡OJO AL GORII III III III LAA!

Pero aunque el bueno del gorila
sea Tarzán haciendo el amor
por el contrario, cuando cavila,
da más gatillazos que yo.

Con que en vez de optar por la vieja
como haríamos Ud. o yo
agarrando al juez de una oreja,
bajo un árbol se lo llevó.

¡OJO AL GORII III III III LAA!

Lo que viene después es algo
que hubiera querido contar,
pero me estimo en lo que valgo
y no quiero degenerar.

Basta decir que el juez gemía
y que luego empezó a gritar
como el hombre al que aquel mismo día,
él había mandado ahorcar.

¡OJO AL GORII III III III LAA!


AL MENÚ

El cromosoma

Hace tiempo que me importa un comino,
que el último jalón de mi camino
caiga lejos de Roma.
Hace tiempo que no juego al acertijo,
tan esdrújulo de un padre y un hijo,
y una blanca paloma.

Y lo cierto es que no me desespero,
desde el día en que al célebre madero
lo comió la carcoma.
Pero si me preguntan y lo digo
aparte de algún que otro íntimo amigo
todos creen que es broma.

Y como con eso no se bromea,
esperan que Dios me dé con la tea
de churruscar Sodoma,
o que al menos diga yo, reconfortante,
que me he hecho mahometano o protestante,
hablamos otro idioma.

Pues nada más que eso me faltaba
que tuviera que asirme a la chilada
del profeta Mahoma,
ni a tripa de Lutero ni aún de Buda.
Prefiero caminar con una duda
que con un mal axioma.

Porque dudo que la final de este asunto,
la cosa no se acabe con un punto
sino con punto y coma,
y no espero un cielo o un infierno.
Lo más confío en que seré algo eterno
gracias al cromosoma.

Tranquilo puedo vivirme mi historia
sabiendo que a las puertas de la gloria,
mi nariz no se asoma.
La muerte no me llena de tristeza,
las flores que saldrán por mi cabeza
algo darán de aroma.

AL MENÚ

¿Dónde se habrá metido esta mujer?

Cuando pienso que son ya las once y pico
yo que ceno lo más tarde a las diez...
¿Cómo diablos se fríe un huevo frito?
¿dónde se habrá metido esta mujer?

La vecina me dice que no sabe
y mi suegra tampoco desde ayer.
No son horas de que ande por las calles.
¿Dónde se habrá metido esta mujer?

Yo le iba a contar lo de García,
y de cómo le he parado los pies...
lo del bulto que tengo en la rodilla...
¿Dónde se habrá metido esta mujer?

Qué hace aquí este montón de ropa sucia,
le compré lavadora y para qué...
Estas cosas me irritan, no me gustan.
¿Dónde se habrá metido esta mujer?

Mi camisa aún está toda arrugada,
y mañana me la tengo que poner.
¡Pues la plancha, aunque le den las tantas!
¿Dónde se habrá metido esta mujer?

Va a haber bronca, esta noche va a haber bronca.
Me cabrea, hoy tenía ganas de...
pues después de la bronca... ¿pero dónde,
dónde se habrá metido esta mujer?

¡Pero bueno, si falta una maleta...
la de piel, para colmo la de piel!
¿Para qué la querrá la imbecil ésta?
¿Dónde se habrá metido esta mujer?
¿Dónde se habrá metido esta mujer?

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Los caminos del Señor

La otra tarde en la iglesia,
que era fiesta de guardar,
me dio un ataque de amnesia,
no podía recordar, a quién coño fui a rezar,
yo,que siento por Jesús (bis)
¡repelús!.

Imaginad mi problema,
cualquier otro sin mi fe
con seguridad blasfema
o se va a tomar café,
pero yo no flaqueé
no podía estar allí (bis)
¡porque sí!.

``He perdido la memoria,
le expliqué al santo varón,
eche una jaculatoria
o una salve a la intención,
tengo un lío del copón,
no comprendo, hay de mí (bis)
¡qué hago aquí!''.

``Calma, me dijo el beato,
por mi honor de sacristán,
rezaré a San Cucufato
tus recuerdos volverán,
o sus huevos sufrirán.''
Y le ató al pobre un cordel (bis)
¡que cruel!.

Recuperé por entero
gracias a su intercesión
la memoria y un mechero
que no entraba en la oración,
¡eso sí que es devoción!.
Le quedaba además (bis)
¡mucho gas!.

Le di lumbre a un monaguillo
y una hostia al sacristán
y les vacié el cepillo
a San Cosme y San Damián,
recordando que mi plan
era entrar a aquel lugar (bis)
¡a robar!.

Tú, que nunca vas al templo,
tú que estás en el error,
toma de mi historia ejemplo,
rectifica pecador
y recorre sin temor
los caminos del Señor (bis)
Sí, Señor.

AL MENÚ

Un Burdo Rumor

No sé tus escalas, por lo tanto eres muy dueña,
de ir por ahí diciendo que la tengo muy pequeña.
No está su tamaño, en honor a la verdad
fuera de la ley de la relatividad.
Y, aunque en rigor
no es mejor
por ser mayor o menor,
ciertamente es un burdo rumor.

Pero como veo que por ser tú tan cotilla
va de boca en boca y es la comidilla,
en vez de esconderla como haría el avestruz,
tomo mis medidas, hágase la luz.
Y, aunque en rigor
no es mejor
por ser mayor o menor,
una encuesta he hecho a mi alrededor.

Trece interesadas respondieron a esta encuesta,
de la cuales una no sabe / no contesta.
¿Y de en la otras doce? División como veréis:
se me puso en contra la mitad, es decir, seis.
Y, aunque en rigor
no es mejor
por ser mayor o menor,
otras seis francamente a favor.

Y si hubo reproches fueron, en resumen,
por su rendimiento, no por su volumen.
Y las alabanzas que también hubo un montón,
hay que atribuirlas a una cuarta dimensión.
Y, aunque en rigor
no es mejor
por ser mayor o menor,
a que a veces soy muy cumplidor.

Mi mujer incluso dijo ``aunque prefiero,
como tú ya sabes, la del jardinero,
por si te interesa, pon que estáis a la par,
sólo que la suya es mucho menos familiar.
Y, aunque en rigor
no es mejor
por ser mayor o menor,
nunca olvida traerme una flor''.

Es mísero, sórdido, y aún diría tétrico,
someterlo todo al sistema métrico.
No estés con la regla más de lo que es natural,
te aseguro chica que eso puede ser fatal.
Y, aunque en rigor
no es peor
por ser mayor o menor,
yo, que tú, consultaba al doctor
López Ibor.

AL MENÚ

Cuervo Ingenuo

Tú decir que si te votan,
tú sacarnos de la OTAN,
tú convencer mucha gente.
Tú ganar gran elección,
ahora tú mandar nación,
ahora tú ser presidente.

Y hoy decir que es alianza
ser de toda confianza,
incluso muy conveniente.
Lo que antes ser muy mal
permanecer todo igual
y hoy resultar excelente:

Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Cuervo Ingenuo no fumar La pipa de la paz con tú,
¡por Manitú!

Tú no tener nada claro
cómo acabar con el paro,
tú ser en eso paciente,
pero hacer reconversión
y aunque haber grave tensión
ahí actuar radicalmente.

Tú detener por diez días
en negras comisarías
donde mal trato es frecuente:
ahí tú no ser radical,
no poner punto final,
ahí tú también muy paciente:

Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Cuervo Ingenuo no fumar La pipa de la paz con tú,
¡por Manitú!

Tú tirar muchos millones
en comprar tontos aviones
al otro gran presidente,
en lugar de recortar
loco gasto militar.
Tú ser su mejor cliente.

Tú mucho partido, pero
¿es socialista, es obrero,
o es español solamente?
Pues tampoco cien por cien
si americano también,
gringo ser muy absorbente.

Hombre blanco hablar con lengua de serpiente
Cuervo Ingenuo no fumar La pipa de la paz con tú,
¡por Manitú!

AL MENÚ

Don Andrés Octogenario

Podemos decir que sin exageración
era algo extraordinario,
la enfermera que cuidaba al bueno de Don
Andrés Octogenario.
El abuelo que enfrentaba con un resquemor,
perspectivas eternas
en lugar de rezar miraba con fervor
sus magníficas piernas.

``Para siempre esta vez,''-dijo- ``me
voy a echar en brazos de Morfeo,
ya no te veré más, no me
puedes negar mi último deseo:''
Con un hilo de voz, el enfermo expresó,
su voluntad postrera
no diremos cuál fue, sólo que ella accedió,
¡bravo por la enfermera...!

Y fue a desabrocharse ella el quinto botón
de los seis de la bata,
que por la enfermedad, o bien por la emoción,
él estiró la pata...
Pero lo grave estuvo, en que estiró algo más.
Y un algo tan notorio
que los deudos al verlo exclamaron: ¡jamás!,
¡jamás iremos al velorio!.

Ni al entierro tampoco puesto que al ataúd
no habrá quien le eche el cierre,
que fue a morir así, en plena senectud
y Andrés erre que erre.

Nadie fue al funeral,
nadie llevo una flor, nadie fue al cementerio
y hasta escandalizó al mismo enterrador,
que dijo: ``Esto no es serio...''

Y al pobre Don Andrés lo enterraron muy mal,
entreabierta la caja
la muerte lo abrazaba de un modo especial,
lo que tampoco es paja...
AL MENÚ

Porco Governo

Me desapunto de los bombardeos,
francamente los que he visto no me parecen
muy feos,
un espectáculo vil y vulgar,
y además llega la sangre al río
y el petróleo al mar.

Un matadero sobre un basurero,
vaya mierda de mundo mejor gozará mi heredero.
Yo ya le diré que fue el gobierno
el que quiso las cosas así por hacerse el moderno.
Qué mal,
qué mal lo hicieron, qué mal.
Y sin embargo a ellos les daba igual.

Les daba igual eran tontos del bote,
según ellos querer otra cosa era hacerse el quijote,
los muy zoquetes querían riqueza
arrasando a la gente de a pie y a la naturaleza.

Un matadero sobre un basurero,
vaya mierda de mundo mejor gozará mi heredero.
Yo ya le diré que fue el gobierno,
que creía, con cierta razón, que su chollo
era eterno.
Qué mal,
qué mal lo hicieron, qué mal.
Y sin embargo a ellos les daba igual.

Ellos con tal de forrarse el riñón,
te vendían primero peligro y después protección,
eso, hijo mío, es lo que es ser chulo.
Y nosotros no supimos darles un azote en el culo.

Un matadero sobre un basurero,
vaya mierda de mundo mejor gozará mi heredero.
Yo ya le diré que fue el gobierno,
y que iría, Dios aún viviese, derecho al infierno.
Qué mal,
qué mal lo hicieron, qué mal.
Y sin embargo a ellos les daba igual.
AL MENÚ

Marieta

Y yo que fui a rondarle la otra noche a Marieta:
La bella la traidora, había ido a escuchar a Alfredo Kraus ...
Y yo con mi canción como un gilipollas, madre.
Y yo con mi canción como un gilipollas.

Y entré con el salero al comedor de Marieta :
La bella, la traidora, ya estaba acabando el flan ...
Y yo allí con la sal como un gilipollas, madre.
Y yo allí con la sal como un gilipollas.

Y cuando por su santo le compré una bicicleta:
La bella, la traidora, ya se había agenciado un Rolls ...
Pegado al manillar hice el gilipollas, madre.
Pegado al manillar hice el gilipollas.

Y le llevé una orquídea a nuestra cita en la glorieta:
La bella se besaba con un chulo ¡ y apoyada en un farol !...
Y yo allí con mi flor como un gilipollas, madre.
Y yo allí con mi flor como un gilipollas.

Y cuando ya, por fin fui a degollar a Marieta:
La bella, la traidora, de un soponcio se me había muerto ya ...
Y yo con mi puñal como un gilipollas, madre.
Y yo con mi puñal como un gilipollas.

Y lúgubre corrí al funeral de Marieta:
A la bella, la traidora le dio por resucitar ...
Y yo con mi corona hice el gilipollas, madre.
Y yo con mi corona hice el gilipollas.

AL MENÚ

Maldito Paro

Entero pasó Abril, entero Mayo,
y sigues sin llamar, putón malayo,
y que te llame yo me lo has prohibido,
no sea que descuelgue tu marido.

¿Qué delicado ser se te ha esposado
que por mimarlo a él me das de lado?
Perdona, pero es un tanto injusto
que no le des ni el mínimo disgusto.

Y un día y otro día y otro día
soy víctima de tal sensiblería.
Si el timbre de mi voz le desagrada,
a mí también el suyo, no es por nada.

Maldito sea el paro y sus secuelas,
el siempre en el hogar y yo a dos velas.
Debería de hacer algo el gobierno,
sin ti mi primavera es un invierno.

Me faltan nuestras citas clandestinas
para que mi rosal dé más que espinas,
me apena que esos dos labios gozosos
los bese sólo el rey de los ociosos.

Y un día y otro día y otro día
soy víctima de tal melancolía ...
tú llámame, mi amor, que estoy en vilo,
pendiente, telefónico de un hilo.

Puedes hacerlo a cobro revertido
si por la situación de ese marido,
ese acaparador, ese suertudo,
tenéis lo de la pasta un poco crudo.

Y si es hombre de bien dirá: qué suerte,
al menos la mujer se me divierte.
Pero temo que no, que no lo sea;
en paro la virtud se tambalea.

Y un día y otro día y otro día
soy víctima de tal economía
Guardáis el corazón como oro en paño,
¡maldito sea el paro, cuánto daño!
AL MENÚ

El tio Marcial

-Tan pronto por aquí-
dijo el tío Marcial
con un gesto de asombro,
cuando la vio venir
con su blanco sayar
y la guadaña al hombro.
-Tengo mucho que hacer,
no me puedo morir,
vete a cortar el césped.
-Al contrario Marcial,
te debieras sentir feliz
de ser mi huésped:
has trabajado bien,
hora es de descansar
bajo losa de mármol
para alguien como tú
que al mundo ya dejó
un hijo, un libro y un árbol.

``El árbol que planté,
benemérita acción
porque ya quedan pocos
en mi pobre ciudad,
era un sauce llorón
pero sin mocos.
Pero resulta que
tenían otro plan
las urbanizaciones.
Pobre sauce llorón
ya secó el alquitrán
tus verdes lagrimones.

El libro que escribí
y que a nadie plagió,
era un grueso volumen,
donde con ilusión
puse todo lo que guardaba
en el cacumen.
Pero resulta que
sopesando el papel
de muy mala manera,
dijo el inquisidor
a la pira con él
y pereció en la hoguera.

Y el hijo que me dio
mi adorada mitad,
nos salió inconformista,
o quizá intelectual,
o emigrante quizá
o en fin quizá turista.
Porque resulta que nacido
en un país
de gritos iracundos,
tuvo que abandonar
y ahora vive en París,
se fue por esos mundos.

Y la próxima vez
te juro que seré
¡oh patria!
algo más práctico
te dejaré un borrego,
una fotonovela
y una flor de plástico.''
-No habrá próxima vez,
déjalo ya Marcial-
le respondió la muerte.
La guadaña zumbó,
así que menos mal
hemos tenido suerte

AL MENÚ

Vecindario

Mi esposa padece furor uterino,
no damos abasto ni yo ni el vecino.
Y a mí me da pena del pobre Avelino.

Cada dos por tres me invento algún viaje
para reponerme de su amor salvaje
y ella, en cuanto salgo, le ordena que baje.

Ya se rasga su camisón.

Desde el descansillo lo llama: ¡Avelino!
y el hombre respinga, se pone mohino,
le entra como angustia, maldice su sino.

Lo ves vacilante bajar la escalera
sabiendo de sobra qué es lo que le espera
en cuanto se encierre con tamaña fiera,

desprovista de compasión,

cuyo arte de amar es tan sólo el barroco,
las líneas sencillas le dicen bien poco,
quiere garabatos de volverse loco,

y eso al tercer polvo lo deja hecho cisco,
es un ser humano, no es un obelisco,
y preferiría escuchar un disco

o mirar la televisión.

Leer poesía, comer huevos fritos,
ver desde el balcón pasar lo aerolitos,
pero ella lo cuadra con un par de gritos:

¡Tráete esa panoplia y vuelve a la cama,
aún no has apagado la menor llama!
Y él ve la panoplia y es un panorama.

Y hace de tripas corazón.

Allá va el buen hombre a su hercúleo trabajo,
mientras le hace cosas reza por lo bajo
para que, mañana, yo regrese al tajo.

Y, por esa noche la cuestión resuelta,
en la pensión Paqui, que está allí, a la vuelta,
mientras tanto yo duermo a pierna suelta,

sin caerme de mi colchón.

Yo, que era la imagen del romanticismo,
hoy, os lo confieso, me puede el cinismo,
y al pobre Avelino le pasa lo mismo.

Cuando me lo cruzo me dice: Vicente,
yo sólo te quiero de cuerpo presente.
No sé si está haciendo un chiste inocente,

o es que se pasa de guasón.

Y a mí qué me cuenta, que no viva arriba,
pero ya que vive, pues que se desviva
y haga lo posible por esa excesiva
que, al no darle abasto, nunca se nos sacia,
y a su mismo sexo no siendo reacia,
también me da pena de la pobre Engracia.

Pero eso es otra canción.AL MENÚ

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