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PLANTEAMIENTOS
INICIALES.
El que fuera
secretario general de la
UNESCO, Federico Mayor Zaragoza, acuñó la expresión cultura
de paz para referirse a una nueva forma de entender el mundo en que
vivimos que, tomando como base la Declaración Universal
de los Derechos Humanos, se caracterice por el respeto a la vida y a la
dignidad de cada persona, el rechazo a la violencia en todas sus formas, la
defensa de un conjunto de valores como la libertad, el respeto, la
comunicación o el diálogo y el rechazo activo de otros como la injusticia, la
intolerancia, el racismo o el fanatismo, la apuesta por la diversidad
cultural y el interculturalismo como medio de enriquecimiento común, el deseo
de un desarrollo que tenga en cuenta la importancia de todas las formas de
vida y el equilibrio de los recursos naturales del planeta y, en definitiva,
la búsqueda colectiva de un modo de vivir y de relacionarse que contribuya a
construir un mundo más justo y solidario en beneficio de toda la humanidad.
La respuesta
educativa a las concepciones filosóficas de la cultura de paz es lo que se ha
venido a denominar educación para la paz. Podemos definir la educación
para la paz como el proceso continuo de concienciación de la persona y de la
sociedad, que, partiendo de la concepción positiva de la paz y del
tratamiento creativo del conflicto, tiende a desarrollar un nuevo tipo de
cultura, la cultura de paz, caracterizada por una triple armonía del ser
humano consigo mismo, con los demás y con el medio ambiente en el que se
desenvuelve. De esta definición se deduce la necesidad de actuar sobre tres
ámbitos interrelacionados: el ámbito personal, el ámbito social y el ámbito
ambiental.
De la
interrelación entre los principios de la educación para la paz y las características
específicas del área de Educación Física nace una nueva concepción de la Educación Física
que hemos denominado Educación Física para la paz.
La Educación Física para la paz trata de descubrir qué es lo que puede aportar el área
de Educación Física a la concepción global de la educación para la paz, es
decir, intenta responder a cuáles son los aspectos de la educación para la
paz que pueden ser trabajados desde el área de Educación Física. La Educación Física
para la paz asume, como veremos a continuación, tanto la definición de la
educación para la paz como los tres ámbitos de intervención derivados de
ella, hasta el punto de convertirse en sus ejes conductores.
CONDUCTAS Y
LÍNEAS DE ACTUACIÓN DESDE LA EDUCACIÓN FÍSICA PARA LA PAZ.
El principal
objetivo de la
Educación Física para la paz es, como ya hemos mencionado,
determinar qué puede aportar el área de Educación Física a un proyecto común
de educación para la paz y cómo hacerlo. En este sentido, desde los
diferentes ámbitos de intervención planteamos un conjunto de conductas
prioritarias que consideramos necesarias para favorecer el desarrollo
personal, social y ambiental de nuestro alumnado, concretando dichas
conductas en una propuesta de líneas de actuación en el aula de Educación
Física.
El ámbito
personal: conductas y líneas de actuación.
a) Mejora de la
autoestima. Nuestro objetivo es
favorecer, desde el primer momento, el que el alumnado perciba los aspectos
positivos de su personalidad y se dé cuenta de que son bastantes más, en
número y en calidad, de los que él percibe como negativos. En este sentido,
desde la clase de Educación Física pretendemos:
ü
Hacer que el
alumnado perciba sus logros.
ü
Emplear el
refuerzo positivo.
ü
Fomentar los
comentarios positivos entre el alumnado.
ü
Repartir el
protagonismo en las clases.
ü
Introducir juegos
y dinámicas específicas.
b) Conocimiento y
aceptación de la propia personalidad. Se intenta que el alumnado reflexione sobre sus actos, encuentre el
porqué reacciona de una manera ante determinadas situaciones, perciba sus
capacidades y limitaciones, intente superar las dificultades y, en
definitiva, se acepte a sí mismo tal y como es. Así, la propuesta para
nuestras clases se basa en:
ü
Trabajar en lo posible
con propuestas de actividad motriz abiertas.
ü
Introducir
propuestas motrices planteadas por el propio alumnado.
ü
Permitir al
alumnado la selección libre del nivel de actividad motriz.
ü
Plantear
actividades grupales cooperativas con diferentes funciones complementarias.
c) Autonomía a la
hora de tomar decisiones y responsabilidad en las decisiones tomadas. Se trata de fomentar entre el alumnado la
responsabilidad en sus acciones; para ello resulta imprescindible, en primer lugar,
confiar en él y en sus posibilidades y, en segundo lugar, plantear una serie
de acciones orientadas a que sea el propio alumnado el que se encargue de
tomar determinadas decisiones y se responsabilice de las decisiones tomadas.
Difícilmente podremos favorecer la autonomía y la responsabilidad en una
clase completamente directiva donde siempre se hace lo que dice el profesor,
como dice el profesor y cuando dice el profesor. En este sentido, proponemos:
ü Absoluta libertad para participar o no en las actividades
propuestas en nuestras clases.
ü
Delegar en el
alumnado una serie de funciones.
ü
Consensuar con el
alumnado las normas básicas de las clases.
El ámbito social:
conductas y líneas de actuación.
a) Mejora de las
relaciones de grupo. Desde nuestro punto
de vista la relación que se establece entre un alumno y el resto de sus
compañeros y compañeras condiciona el aprendizaje tanto o más que otros
aspectos sobre los que se hace constante insistencia como por ejemplo la
adecuación de los contenidos o la metodología empleada. Si queremos que el
alumnado desarrolle al máximo sus potencialidades, es fundamental que en la
clase se cree un clima agradable para todos y todas. En este sentido nuestra
propuesta se orienta a:
ü Fomentar la expresión de sentimientos y los
contactos personales.
ü
Introducir
actividades motrices que impliquen el cambio constante de compañero.
ü
Favorecer la
formación de grupos distintos.
ü
Potenciar la
práctica de juegos motores cooperativos.
ü
Utilizar
recompensas grupales.
b) Aceptación del
otro sin importancia de su raza, sexo, condición social, etc. Tan importante como sentirse aceptado dentro del
grupo es aceptar a los demás. La eliminación cualquier tipo de discriminación
se convierte en un objetivo prioritario de nuestras clases. En particular, es
prioritario incidir, al menos, en estos tres aspectos: las relaciones niños -
niñas, las relaciones entre el alumnado de culturas minoritarias (gitanos,
inmigrantes...) y el de cultura predominante, y las relaciones del grupo con
aquellos niños y niñas que presentaban alguna discapacidad. Nuestra propuesta
de trabajo se basa en:
ü Introducir en las clases elementos motores de las
culturas minoritarias.
ü
Reforzar
positivamente los grupos mixtos.
ü
Emplear un
lenguaje no sexista.
ü
Adaptar
actividades motrices al alumnado con discapacidad.
c) Regulación de
conflictos por vías no violentas. Se parte de la idea de que el conflicto es algo natural que, por sí
mismo, no es negativo. Lo negativo es recurrir a la violencia para imponer
nuestro propio criterio. Una regulación no violenta del conflicto requiere
exponer nuestra visión del problema, escuchar la visión de la otra persona y
alcanzar un acuerdo que satisfaga a ambos. En este sentido desde el área de
Educación Física proponemos:
ü Favorecer el que el alumnado regule sus propios
conflictos.
ü
Reservar un
espacio para la regulación de los conflictos.
ü
Reforzar
positivamente la regulación no violenta de conflictos por parte del alumnado.
d) Conocimiento y
valoración de otras culturas. Una educación
para la convivencia pacífica requiere aceptar otros puntos de vista, otras
formas de ver las cosas. Así, aunque es interesante conocer nuestro
patrimonio cultural, esto no debe ser excusa para caer en el etnocentrismo y
pensar que nuestro punto de vista es el mejor o el único posible. Por el
contrario, cuando nos introducimos en el conocimiento de otras culturas,
descubrimos que realmente los elementos que nos unen son muchos más que los
que nos separan. En este sentido, desde la escuela se debe dar la oportunidad
al alumnado de buscar puntos de encuentro entre nuestra cultura y la de otros
pueblos. Para ello, desde nuestras clases de Educación Física proponemos:
ü Emplear músicas de otras culturas.
ü
Introducir actividades
motrices de otros pueblos y culturas.
El ámbito
ambiental: conductas y líneas de actuación.
a) Respeto al
medio ambiente. La educación
para la paz implica no sólo una relación entre seres humanos, sino también
entre éstos y el medio ambiente en el que se desenvuelven. Desde la escuela
debemos favorecer una serie de conductas orientadas al respeto de un medio
que, por desgracia, es cada vez más escaso. Desde las clases de Educación
Física podemos favorecer en nuestro alumnado actitudes de respeto hacia el
medio ambiente a partir de propuestas tales como:
ü
Práctica de
actividades físicas en entornos naturales o seminaturales.
b) Preocupación
por su mejora. Si el primer
paso para favorecer una armonía entre el ser humano y el medio natural es el
respeto del entorno, el siguiente paso debe ir dirigido a fomentar entre el
alumnado una serie de conductas orientadas hacia su conservación y mejora. En
este sentido desde nuestras clases proponemos:
ü Introducir juegos y dinámicas motrices específicas
de educación ambiental.
ü
Utilizar
materiales de desecho para la práctica de actividades físicas.
ABRIENDO
LA ESCUELA A
LA COMUNIDAD Y
AL MUNDO. HACIA UNA CONTINUIDAD EN LA ACCIÓN.
Una de las características
que definen la educación para la paz es la de ser una educación desde y para
la acción. Es una educación desde la acción porque supone la implicación
personal del profesor que debe servir de modelo de comportamiento y es una
educación para la acción porque busca una continuidad de los aspectos
trabajados en la escuela y una incidencia de éstos en la sociedad.
Lógicamente resulta muy difícil promover desde la escuela situaciones de
cambio macrosocial, sin embargo, podemos y debemos generar una serie de
propuestas, en nuestro caso desde el área de Educación Física, destinadas a
servir de nexo entre la escuela y, cuando menos, su entorno de influencia.
Estas son sólo algunas de las posibles propuestas:
ü
Taller
intergeneracional de danzas del mundo. Consiste en un taller donde trabajan voluntariamente, y de forma
conjunta, profesorado, alumnado y padres y madres con el objetivo de
disfrutar con el aprendizaje de una serie de danzas sencillas de diferentes
países del mundo. En alguna fecha señalada el taller de danzas puede abrirse
al barrio o al pueblo y, con la colaboración del Ayuntamiento, puede
realizarse una animación de danzas en la que, en una primera fase, los
integrantes del taller intergeneracional bailan algunas de las danzas
aprendidas y, posteriormente, se invita a los presentes a integrarse en grupo
para bailar una serie de danzas sencillas que se explican previamente. Es, en
definitiva, una invitación a la comunidad a integrarse en una de las
actividades del centro.
ü
Recopilación de juegos
tradicionales. La idea es que
los niños y niñas descubran qué juegos eran los preferidos de sus padres y
abuelos a la vez que éste se convierta en un tema para fomentar el diálogo
intergeneracional. Para ello, el maestro da a cada alumno una ficha que deben
completar y en la que escriben el nombre del juego, cuántas personas pueden
jugar, qué materiales se necesitan, cómo se juega y quién se lo ha contado.
Es conveniente buscar momentos en los que toda la familia esté reunida por lo
que resulta ideal el período de Navidad. Tras las navidades los niños traen
los diferentes juegos recopilados y con ellos se puede desarrollar,
posteriormente, una unidad didáctica en la cual se ponen en práctica los
juegos de nuestros padres y abuelos. Durante el desarrollo de esta unidad
podemos invitar a algunas personas a que nos cuenten cómo jugaban cuando eran
niños o incluso a que nos enseñen algunos de los juegos que practicaban.
ü
Clases abiertas. La dinámica de clases abiertas permite a padres y
madres asistir y participar, si lo desean, en las distintas actividades de
las clases de Educación Física en las mismas condiciones que el alumnado. Hay
unidades didácticas donde resulta perfectamente posible su integración, sobre
todo aquellas destinadas a la realización de actividades físicas orientadas a
la ocupación del tiempo de ocio, como pueden ser las de expresión corporal o
las de danzas colectivas y, en estos casos, es conveniente dirigir desde el
centro una carta invitando a la asistencia voluntaria.
ü
Correspondencia
interescolar. La posibilidad de
escribirse con un grupo de niños y niñas de otro país abre nuestra mentalidad
a otras culturas. Desde las clases de Educación Física podemos promover
contactos con otras escuelas de diferentes partes del mundo e intercambiarnos
juegos o fotografías, descripciones de las actividades de clase que más nos
han gustado, etc. Un alumno distinto puede encargarse cada día de redactar lo
que ha hecho en clase, añadiendo al final los comentarios del resto de sus
compañeros para, cada cierto tiempo, enviar las fotocopias del diario
colectivo a las otras escuelas. Hoy en día Internet facilita muchísimo este
tipo de contactos, permitiendo además la participación en proyectos
educativos internacionales algunos de los cuales están relacionados con el
área de Educación Física.
PAUTAS PARA LA EVALUACIÓN
Además de la
evaluación de los objetivos de cada una de las unidades didácticas en las que
se concrete el proyecto curricular orientado a la paz desde el área de
Educación Física, así como del grado de consecución de los propios objetivos
de área, de ciclo y de etapa, un programa de Educación Física para la paz
implica la necesidad de evaluar si ha habido o no un cambio de actitudes en
la vida del centro a partir de nuestras intervenciones desde el área de
Educación Física, insistiendo, sobre todo, en las relaciones interpersonales
e intergrupales. En este sentido ofrecemos, a modo de ejemplo, una serie de
preguntas guía orientadas a facilitar una observación dirigida hacia tal
finalidad.
Relaciones entre el alumnado:
ü
¿Juegan juntos
los niños de etnias distintas?
ü
¿Juegan juntos
los niños y las niñas? ¿A qué tipo de juegos?
ü
¿Hay alguna
relación entre los grupos - clase y los agrupamientos de juego en el patio de
recreo?
ü
¿Cómo se distribuyen
los espacios de juego en el patio?
ü
¿Qué tipos de
juegos son los más frecuentes?
ü
¿Cómo se
resuelven habitualmente los conflictos en el patio?
ü
¿Hay niños o
niñas que frecuentemente están solos en el patio?
ü
Etc.
Relaciones entre
el profesor y el grupo clase:
ü
¿Participa el
alumnado en la elaboración y negociación de las normas de clase?
ü
¿Colabora el
grupo en el desarrollo de las clases sugiriendo ideas para la mejora de las
mismas?
ü
¿Acepta el
profesor las sugerencias del alumnado y las pone en práctica?
ü
¿Se
responsabiliza el alumnado de ciertas tareas durante las sesiones de clase?
¿Lo hace de forma equitativa?
ü
¿Acepta el
profesor el diálogo con el alumnado orientado a la búsqueda de una solución
consensuada como base para la regulación de los posibles problemas en clase?
ü
¿Existe relación
entre el profesor y el alumnado fuera de las horas de clase: tiempos de
recreo, actividades extraescolares, etc.?
ü
Etc.
Lógicamente resultará imposible incidir sobre todos y cada uno de
estos aspectos sólo desde el área de Educación Física, sobre todo en
programas a corto plazo; pero, en cualquier caso deberían convertirse en el
referente para una evaluación de programas a largo plazo, recordando siempre
que la educación para la paz es un proceso continuo y orientado a la acción
que tiene que tener su reflejo en el entorno de incidencia, en nuestro caso
la escuela en la que convivimos.
PARA SABER MÁS
§
AA.VV. (1995): “III Congreso Estatal de Educación
para la Paz. Hacia
un movimiento de educación para la paz”. Grupo de Educación para la Paz de Concejo Educativo de
Castilla y León. Valladolid.
§
AA.VV. (1998): “Aprender a vivir juntos. Educación
para la convivencia. XIX concurso de experiencias escolares”. Santillana.
Madrid.
§
AMANI COLECTIVO (1994): “Educación Intercultural. Análisis y
resolución de conflictos”. Ed. Popular. Madrid.
§
AMORÓS, A. Y
PÉREZ, P. (1993): “Por una
Educación Intercultural”. M.E.C. Madrid.
§
DELORS, J. (Dir.) (1996): “La educación encierra un
tesoro”. Madrid. Santillana - Ediciones UNESCO.
§
JARES, X.R. (1991): “Educación para la paz. Su teoría y su
práctica”. Ed. Popular. Madrid.
§
JARES, X.R. (1992): “Educación para la paz”. M.E.C.
Madrid.
§
M.E.C. (1993): “Temas transversales y desarrollo
curricular”. M.E.C. Madrid.
§
ORLICK, T. (1986): “Juegos y deportes cooperativos”.
Popular. Madrid.
§
ORLICK, T. (1990): “Libres para cooperar, libres para
crear”. Paidotribo. Barcelona.
§
SEMINARIO DE
EDUCACIÓN PARA LA PAZ. A.P.D.H. (1994): “Educar para la paz. Una propuesta
posible”. La
Catarata. Madrid.
§
TUVILLA, J. (Comp.) (1994): “La escuela: instrumento de
paz y solidaridad”. M.C.E.P. Sevilla.
§
VELÁZQUEZ, C. (et al.) (1995): “Ejercicios de Educación
Física para Educación Primaria. Fichero de juegos no competitivos”.
Escuela Española. Madrid.
§
VELÁZQUEZ, C. (Coord.) (1996): “Proyecto curricular de
Educación Física en Educación Primaria. Una propuesta orientada a la paz”.
La Comba.
Valladolid.
§
VELÁZQUEZ, C. (1999): “Juegos de otros pueblos, países y
culturas”. La
Peonza. Valladolid.
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