|

EXPLICACIÓN Y OBJETO DE LAS TARJETAS Y
LOS BUZONES EN LAS CUMBRES
Sirva como ejemplo y
aclaración esta carta que se expone a continuación, (para
todas las personas que desconozcan su significado) enviada a
una persona que solicitaba información sobre lo que para él era un "misterio"
a propósito de una tarjeta que recogió en el monte Gorbea y que había sido depositada
previamente por uno de nuestros socios.

A la atención de Señor: D. Arturo
Lanchas Moreno ...de Madrid
Vitoria-Gasteiz, 25 de Agosto
de 1.996
Estimado amigo, tengo el gusto de
contestarte, tal y como me solicitas en la amable carta que nos remitiste conjuntamente
con la tarjeta de uno de nuestros socios, y espero poder sacarte de la intriga o la
novedad que supone el hecho de encontrarse con buzones y tarjetas u otro tipo de notas en
la mayoría de montes del País Vasco, que como muy bien dices prácticamente no existe en
el resto del Estado Español, como hemos podido constatarlo personalmente en nuestras
innumerables salidas a los principales macizos y sistemas montañosos de todo el país.
Así pues, la tradición de los buzones y tarjetas tienen su explicación lógica y razón
de ser como podrás comprobar después de leer las razones que te expongo.
Los buzones, pueden ser de las más variopintas formas,
estilos y dimensiones, y podremos hallarlos prácticamente en todas las cimas de los
principales montes de Euzkadi y Navarra, estos en la mayor parte de los casos, han sido
colocados por diferentes Entidades o Clubes de montaña, generalmente ubicados en la zona
de su influencia o proximidad, lo cual puede dar una idea de cierto dominio sobre ese
lugar, aunque solo sea simbólicamente, ya que su principal cometido, además de contener
las tarjetas que depositan los socios federados de los diferentes Clubes, es la de hacer
de referencia catastral o como vértice geodésico por la información que contienen en
las placas adheridas al propio buzón, como son esencialmente el nombre del lugar y la
altura en metros del mismo.
Lo cual es una información nada
desdeñable, sino todo lo contrario, puesto que en caso de pérdida, desconocimiento o por
inclemencias meteorológicas, que por aquí son bastantes frecuentes, como pudisteis
observar personalmente, esta es la única manera de saber si has llegado a tu objetivo o
simplemente la de disponer de una buena referencia para poder orientarse correctamente. A
veces también tienen un significado conmemorativo por parte del Club o Entidad que lo
haya colocado, como pueden ser la celebración de aniversarios u otro tipo de eventos, y
en ocasiones, más trágicamente recuerdan alguna pérdida humana o accidente acaecido en
el lugar en cuestión, aunque estos últimos generalmente tienen forma de placa.
Pero volviendo al tema de
las tarjetas que pueden contener los mencionados buzones, como también tuvisteis la
oportunidad de comprobar. Éstas tienen su origen y razón de ser allá por el año 1.949,
en que se fundó "LA HERMANDAD DE CENTENARIOS ALPINOS",
por parte de la Federación Vasca de Montaña, a iniciativa de un grupo de montañeros
veteranos e inquietos, con el principal objetivo por parte de éstos, de establecer un
Concurso diferente, denominado de los "Cien Montes".
El espíritu del Concurso de las
Cien Montañas se basa en unos cuantos principios fundamentales. En cuanto al fondo, se
trata de fomentar la práctica del montañismo y, a través de él, del conocimiento más
completo de todo el País y sus gentes. En cuanto a la forma de practicarlo, se persigue
el desarrollo de un estilo NO de competición sino de práctica constante y metódica del
montañismo, una práctica que promueva el respeto por la conservación de la naturaleza,
el fomento de la transmisión de la información (confección de partes y guías de
referencia de las salidas) y el impulso de la comunicación y compañerismo entre todos
los montañeros (la costumbre del depósito de tarjetas en los buzones).
Como se decía ya, en 1.949 en el
momento de la creación de la Hermandad, el concurso no busca un fin en sí mismo, sino la
consecución del ideal de ir a la montaña por la montaña misma y el servir de
instrumento para que muchos montañeros se lancen a la búsqueda de cimas más altas y
horizontes más amplios.
No obstante, existen unas bases del
concurso de Cien Montañas, con una serie de exigencias y limitaciones cuyo cumplimiento
implique el tributo de un mayor esfuerzo, constancia y reflexión en la labor que
realicemos. Así mantiene el Concurso su prestigio, y puede seguir sirviendo de marco de
referencia para el resto de concursos de clubes y federaciones. A título de curiosidad,
unas 3.000 personas, todos ellos montañeros federados, han alcanzado el honor de
pertenecer a esta Hermandad de Centenarios Alpinos, y entre los cuales tengo el gusto de
hallarme.
A continuación
paso a enumerarte algunos de los más importantes artículos del Reglamento del Concurso de Cien Montes del CATÁLOGO DE CIMAS DE EUSKAL-HERRIA
I. Definición y
duración
El Concurso de Cien Montes consiste
en la realización de Cien ascensiones a otros tantos montes diferentes, listados en el
Catálogo oportuno al efecto, y en las condiciones que se señalan en los artículos
siguientes. El Concurso deberá realizarse en un plazo mínimo de cinco años naturales y
máximo de diez.
II. Concursantes
Podrán participar en este Concurso
todos los afiliados a los Clubes de montaña integrados en la Federación Vasco-Navarra de
Montaña, que estén en posesión de la licencia federativa desde el comienzo y durante
todo el concurso. Podrán empezar a puntuar a partir del año en que cumplan los siete
años de edad.
III. Montes puntuables
1.- Se consideran montes puntuables
todas las montañas de Euskal-Herria que figuran en las listas territoriales homologadas
como tal. Calificación que reciben bien sea por su grado de dificultad, situación
estratégica o belleza entre otras razones.
2.- Se podrán considerar también
montañas de fuera de Euskadi. Deberán reunir características de importancia
altimétrica y valor geográfico que las hagan dignas de figurar en el historial
montañero de un "finalista centenario". (Existe un catálogo oficial en el que
aparecen las cumbres puntuables, siendo estas, las más nombradas y famosas de toda
España). El número total de montañas puntuadas de fuera de Euskadi no podrá exceder de
25 por cada centenario. (Obviamente se puede llegar a ser bi-centenario, tri-centenario,
etc...).
IV. Ascensiones
1.- Para que la ascensión
montañera tenga validez habrá de alcanzarse necesariamente el punto culminante de la
montaña, realizándose la ascensión por cualquiera de sus vertientes.
2.- Sólo podrá concursarse una
montaña cada día. La cifra máxima anual de montes puntuables es de veinte. (Esto
resulta un jandicac, puesto que cuando se marcha en modalidad de travesía y se hacen
varias cumbres en un día, solo puede puntuar una de ellas, según el reglamento).
3.- No existe un mínimo anual de
ascensiones a realizar.
4.- El Concurso de Cien Montes es
compatible con cualquiera de los demás concursos de altura, de montes, de travesías,
etc., que organicen los Clubes, de tal manera que una ascensión puntuada para cualquier
otro concurso puede al mismo tiempo ser aplicable al Concurso de Cien Montes.
V. Disposiciones
generales
1.- El concursante que termine en
los plazos señalados y con las condiciones exigidas el Concurso de Cien Montes tendrá
derecho a ser reconocido oficialmente como Finalista Centenario, entrando a formar parte
de la Hermandad de Montañeros Centenarios.
2.- La Hermandad de Montañeros
Centenarios es una agrupación honorífica integrada por todos aquellos montañeros que
hayan sido declarados finalistas, por los menos de un Concurso de Cien Montes, habiéndolo
acreditado previamente, mediante las respectivas tarjetas depositadas en los oportunos
buzones montañeros y, que hayan sido posteriormente remitidas por otra persona distinta
al concursante.
Además se deberá cumplimentar el
impreso de solicitud, firmado con el visto bueno del Presidente del Club que se
responsabilizará de la veracidad y exactitud de todos sus términos.

Como puede apreciarse, el reglamento sin ser excesivamente duro,
como pueda parecer a simple vista, si que resulta al menos serio y riguroso, y hay que
decir que en la práctica, no se suelen dar ni trampas ni picaresca en general, a la hora
y en la forma de atribuirse más montes de los realizados. Por el contrario, lo más
frecuente, lamentablemente y sin achacarle malicia alguna sino más bien por
desconocimiento de causa, lo que ocurre en la realidad, es que de las tarjetas que se
depositan en los buzones, no llegan remitidas a su origen ni la mitad de ellas, ya que, al
desconocer su significado, por parte de muchas de las personas que las recogen,
generalmente hacen caso omiso, las rompen o algunos incluso las coleccionan, no llegando a
enviarlas, excepto en honrosas excepciones, afortunadamente. En vista de lo cual, el
montañero que consigue disponer de cien tarjetas correctamente cumplimentadas para poder
acreditarlo, significa que ha hecho los Cien Montes con creces y por lo tanto, se es
sobradamente Centenario.
Así pues, y como habrás deducido
a estas horas el objeto de la tarjeta depositada en el buzón es el de servir de prueba de
que se ha estado allí, por parte del montañero que la deposita, y a su vez la persona
que la recoge y si tiene a bien cumplimentarla y enviarla a la dirección que conste en
ella, será su testigo y así de esta forma se da un carácter oficial y de veracidad al
asunto, sin que ello conlleve ningún tipo de compromiso para la persona que la recoja y
envíe, excepto hacerse acreedor de la gratitud y el respeto por parte del socio
concursante que la ha dejado previamente, con la sana intención y objetivos expuestos en
esta carta. En ocasiones, surgen auténticas amistades por este medio con oportunidades de
encuentro posteriores.
Por tanto quiero mostrarte mi más
sincero agradecimiento en nombre propio y en el de todos los socios del Club por tu forma
de proceder, solicitando información de un tema que te resultaba desconocido, antes de
haber obrado de otra forma que hubiera resultado lamentable para el titular de la tarjeta,
que como te he comentado, resulta ser lo más frecuente.

Y nada más, espero haberte
resuelto el misterio de los buzones con sus tarjetas y te deseo sinceramente que puedas
volver a Vitoria y culminar la ascensión al Gorbea en las condiciones más favorables,
puesto que vale la pena, así como en cualquier otra subida que puedas emprender, y sabes
que puedes contar con nuestro apoyo y colaboración incondicional.
Recibe un cordial y afectuoso
saludo y hasta la próxima cumbre.
Firmado, el presidente del Grupo de
Montaña "UZTARGI"
|