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1ª Fase. Eliminar
la primera línea defensiva.
El 21 de diciembre y al amparo de la noche, cuatro divisiones atacan objetivos
diferentes.
1º Las esclusas del Canal Imperial en Casablanca. 2º los altos de Bernardona. 3º el
barranco de la Muerte. 4º el barrio del Arrabal.
Obtuvieron un éxito relativo, pues los defensores de Torrero en su
retirada volaron
el puente de América en el canal. Asimismo, la tropas españolas de Torrero y
Casablanca se pudieron refugiar
en el reducto del Pilar.
La división de Gazan fracasó en el Arrabal, (punto vital para los
defensores, era la entraba de todo el
material de guerra y alimentos del exterior). Fue rechazado por unidades suizas y tropas de refresco que
acudían de la ciudad. En este ataque, los franceses perdieron el 10% de sus
hombres. Si
bien, pudieron atrincherarse dos brigadas en el camino de Zuera,
bloqueando de esta forma la salida de los defensores consiguiendo cerrar
el cerco a la ciudad.
2ª
Fase.
Construcción de puentes sobre los ríos Ebro y Huerva.
Situaron al 3º cuerpo de ejército a la derecha del Ebro y el 5º
en la izquierda, para despejar los obstáculos e intentar abordar las
tapias y puertas que defendían Zaragoza.
Con esta acción envolvente, el mariscal Moncey
mandó una misiva (también en el segundo asedio, siguieron exigiendo los
franceses la rendición) para capitular, comentando la toma de Madrid el
3 de diciembre. Palafox, sabía que la situación estaba
cada vez peor, sin embargo, continuaba con su obstinada negativa de no capitular.
Comprendiendo que la ciudad no se rendía, los zapadores franceses comenzaron
su trabajo el 22 de diciembre, tendieron un puente provisional de barcas
sobre el Ebro, enfrente de Juslibol, para unir los dos cuerpos.
Los días 25 y 26 consolidaban las orillas del Huerva con dos puentes entre
Santa Engracia y el jardín botánico, mientras hacían estos trabajos y para
atraer la atención de los defensores, se valían de asaltos
y bombardeos.
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