ANTONIO SANGENIS Y TORRES


Nació en Albelda (Huesca) el 12 de Julio de 1767, hijo de Francisco de Sangenis y Pocurrull, Barón de Blancafort, y Teresa de Torres y Castelnou ambos de nobilísima ascendencia. El Rey Carlos III en 1774 y debido a los meritos del Barón, concedió la charretera de subtenientes de infantería a sus tres hijos, Ramón, José y Antonio Sangenis y Torres. Este último era teniente del regimiento del Príncipe al ingresar al Real Cuerpo de Ingenieros. Siguió los estudios facultativos en la Academia Militar de Barcelona, distinguiéndose, obteniendo en 1790 el Real despacho de ayudante de ingenieros. Desde 1792 a 1793 desempeño la tarea de reparar y poner en estado de defensa, todos los pequeños fuertes y baterías de la costa cantábrica.
En Septiembre de 1794 ascendió a ingeniero extraordinario, fue destinado a los ejércitos de operaciones en la guerra de convención contra la República francesa, ascendiendo a capitán. En 1804 fue destinado a la Real Academia de Ingenieros situada entonces en Alcalá de Henares. Para 1805 ascendió por antigüedad a comandante, esta graduación es la que poseía al comenzar la guerra de Independencia en 1808. 
 
Tras los sucesos del 2 de Mayo de 1808 y el terror dominante en Madrid y cercanías, fueron motivos para la dispersión de la Academia de Alcalá, muchos de los profesores y alumnos marcharon a Valencia. Sangenis, su ayudante y una docena de oficiales y cadetes se refugiaron en Zaragoza. Participó en los dos asedios que sufrió Zaragoza, fue organizador y jefe del batallón de zapadores, perteneció a la Junta de Defensa y a la de Fortificación, llegando a ser el principal director de las obras defensivas. Incansable en la vigilancia y el trabajo, emprendedor, activo y valeroso, supo ganarse la confianza de Palafox, de la guarnición y del pueblo entero. 
Su valor lo demostró de sobras la celebre jornada del 4 de Agosto de 1808, tomando el puesto de mayor peligro que era la batería y la puerta de Santa Engracia, después de haber sido muerto y herido grave los oficiales que las mandaban.
Palafox premió su valor con el ascenso de coronel y el escudo de distinguido defensor de la patria.

Sangenis improvisó en cada momento baterías, cortaduras, blindajes, contraminas, aspilleras, galerías de comunicación y cuantos medios le sugería sus conocimientos para contener los avances franceses y atenuar los estragos de los proyectiles.
Ya en el segundo asedio, los franceses tomaron las ruinas del convento de San José la la noche del 11 de Enero de 1809, Sangenis por la mañana, y  mientras reconocía la nueva conquista para estudiar los medios de poder combatirla, fue alcanzado y muerto por una bala de cañón en la batería de Palafox.
Su muerte fue sentida por el pueblo y ejército, siendo la excepción, de haber sido el único jefe a quien se tributaron pompas fúnebres durante el segundo asedio, su cadáver fue enterrado en la Basílica del Pilar. Con su fallecimiento a los 42 años Zaragoza perdió una de sus grandes figuras en la defensa.

Biografía obtenida del libro "Obelisco Histórico" del general de brigada  M.Salas.