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El
24 de mayo, el pueblo amotinado, se
dirige a la capitanía general queriendo ver a
Guillelmi, y con su permiso coger
las armas del castillo de la Aljafería. En ese momento contaba con
25.000 fusiles, unos cuantos cañones y munición proveniente casi todo de
la guerra contra la Convención Francesa.
Guillelmi, al
principio se opuso, pero la amenaza y el malestar era tal, que tuvo que
ceder y entregar parte de este material, concretamente 5.000 fusiles
que se repartieron de inmediato junto con algún cañón. El capitán general
fue detenido y encarcelado en el mismo castillo, hasta la capitulación el 21 de Febrero de 1809.
Parte de la población ya estaba armada, sin embargo, el resto del día y
sin rumbo, los ciudadanos se dedicaron a esperar mientras se reunía la recién
creada junta suprema presidida por el general
Mori, sin
que esta consiguiese ver ninguna salida a la situación.
El día 25 y en medio de estos acontecimientos, unos militares y algunos paisanos
dieron a conocer la misión y situación de José Palafox
y su llegada a Zaragoza.
Sin perder tiempo, Jorge Ibor conocido como "tío Jorge" y seguido por unos cuantos milicianos
fueron en busca de Palafox,
invitándole a acompañarle para ser nombrado capitán general y primera cabeza de la insurrección.
Cogido por sorpresa, al principio rechazó tal honor, pero ante
tanta insistencia marchó con ellos a la ciudad, en la cual, fue aceptado
y aclamado por los ciudadanos, que pretendían nombrarle la máxima autoridad
de Aragón.
El 26 de mayo se reunió la junta. El pueblo en su delirio amenazó de
muerte a los magistrados si no confirmaban a Palafox
capitan general. Las amenazas fueron convincentes, el general Mori
renuncia e inviste seguidamente a José Palafox.
Ninguna institución de la ciudad pudo impedirlo, ese
mismo día, el nuevo capitán general exige que su nombramiento sea legal, siendo
ratificado por las recién creadas Cortes del Reino el 9 de Junio,(después
de ser abolidas casi 200 años antes). Tanto a nivel nacional como regional
existía un vacío de poder, así fue Palafox
durante casi 9 meses el líder indiscutible y primera cabeza de
Aragón.
Las noticias de la proximidad de las tropas francesas, obligaron a Palafox a crear con urgencia el ejercito de Aragón.
Haciéndose
obligatorio el alistamiento universal de todos los aragoneses entre los
18 y 40 años, a la vez se comenzaron a formar los Tercios de Voluntarios.
Otro dato importante es la xenofobia contra el ciudadano francés residente
en la ciudad, cuyo porcentaje con el resto de la población era de un 15%, se dedicaban sobre todo al comercio.
En esos días de insurrección fueron maltratados física y moralmente por
sus conciudadanos, algunas familias huyeron a lugares mas seguros. Sin embargo,
196 personas y por orden de Palafox, fueron
encerradas en el castillo de la Aljafería para su seguridad personal.
Entre tanto, continuaban llegando paisanos de Aragón y provincias
limítrofes, para someterse a la autoridad del capitán general y
contribuir
en la defensa de la plaza. Esta circunstancia y con el tiempo, llegó a ser
uno de los grandes problemas en los dos asedios. La falta de provisiones
para todos y el alojamiento.
El intendente del ejercito Lorenzo Calvo de Rozas
(casualidad de encontrarse en la ciudad) y por orden de Palafox,
fue el encargado de administrar los auxilios, la policía y además con cargo
de corregidor e intendente. Fue sin duda una de las grandes figuras en el
primer asedio, como lo fue el padre Boggiero, influyente
en muchas decisiones tomadas
por el nuevo capitán general.
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