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En
Zaragoza, se crearon
cinco Tercios con un total 5.000 hombres, todos inexpertos y mal adiestrados.
Entretanto desde Pamplona, el 7 de junio, partía un cuerpo de ejército
francés, al mando del general Lefevbre con
4.200 soldados, abundante caballería, infantería y artillería de sitio
hacia Zaragoza.
Tudela, temía la llegada de los franceses y pidió ayuda a
Palafox, el cual envió a su hermano mayor
Luis (con titulo nobiliario de Marques de
Lazan). Partiendo el 6 de junio, al mando de un tercio formado
de paisanos y 4 cañones. Al atardecer llegó a Tudela, incorporándose a
los hombres de
José
Oto,
sumando un total de 5.000 hombres.
El día 8 se libró la batalla
de Tudela. Fue rápida y acabó con la retirada de los españoles. Lefevbre
aprovechó la victoria para esperar refuerzos, llegando días después, el 1º
regimiento polaco de la legión del Vístula y algunos
soldados franceses.
Tras la retirada, Luis Palafox
estableció su cuartel general en Alagón. Las únicas tropas con las que
contaba, eran las compañías del general José Obispo, dragones de caballería y los dispersos del
batallón de voluntarios de Tarragona. Un total de 3.000
hombres, 100caballos y 4 piezas de artillería.
El 11 de junio, el Marques de Lazan
llega con sus tropas a Mallén, en busca de los franceses, se les unieron
las compañías de los pardos de Aragón y los tercios de Navarra, que
sumaban 4.000hombres, en su mayor parte eran paisanos bisoños, que
tras una breve resistencia abandonaron el campo de batalla.
El mismo día por la noche, y enterado José Palafox de lo sucedido en Mallén,
ordenó que formara en las afueras de Zaragoza, un ejército constituido por
oficiales, soldados y paisanos, reuniendo la cifra de 6.000 combatientes.
Dirigiéndose
todos a Alagón, frente a ellos, tenían a las tropas Imperiales que les
superaban en número. Por cuya razón se retiraron después de una pequeña
escaramuza, encaminándose a Zaragoza para defenderse en ella, si bien Palafox era consciente de que la capital estaba
poco preparada para resistir un asedio.
El 15, los franceses estaban ya en las afueras de la urbe, con 15.500
soldados y artillería, enfrente 13.000 hombres, de los cuales, 2.000 eran
soldados y el resto voluntarios.
Desde el 24 de mayo,
día que Palafox fue elegido por los
ciudadanos. En Zaragoza no se había detenido la construcción de las
defensas.
Se hicieron aberturas en muros y tapiales
para tirotear desde dentro, también barricaron calles y se construyeron
cuatro baterías colocadas en las puertas de la ciudad. Siendo diseñadas
dichas baterías, por el ingeniero militar Antonio Sangenis, que valió a los defensores la
victoria en el primer ataque francés a la ciudad.
El 16 de Junio, Palafox, observando
que el enemigo estaba en las afueras de la ciudad, marchó al pueblo de Belchite en
busca de refuerzos, confiando el mando al teniente del Rey, Vicente
Bustamante.
El plan del capitán general consistiría en hostigar y distraer al
enemigo, e intentar reclutar tropas en diferentes puntos de la provincia,
para auxiliar y ayudar en la defensa de la ciudad en caso de caer en manos
de los franceses.
El mayor fracaso fue el no poder cortar el abastecimiento de los
Imperiales con Pamplona. Con tropa y oficiales adecuados se hubiese
conseguido, por ejemplo; volando puentes, caminos y quemando las barcas
que cruzaban el Ebro. La ruta, estaba guarnecida por solo 500 soldados
franceses.
Desde mitad de junio, hasta casi el final de julio hubo algunas
escaramuzas y forcejeos en campo abierto, pero la ineptitud y
desavenencia de algunos oficiales, más la pobre
preparación de las tropas, no ayudaron a la defensa de la ciudad.
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