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Situación
Pedraza se
encuentra a 126 kilómetros de Madrid (yendo por Segovia) y a 35
de Segovia.
Saliendo de Segovia por la Carretera de Soria (N-110) pasamos Torrecaballeros. Poco más adelante, dejamos la N-110 para tomar a la izquierda la Carretera de Sepúlveda. En La Velilla una desviación a la derecha sube hasta la VILLA DE PEDRAZA.
Otra forma de ir es saliendo de Madrid por la N I, dirección Burgos y en el kilómetro 99 tomar la N-110 hasta Cañicosa donde se toma la comarcal SG-V-2512 hasta Pedraza. En total 129 kilómetros. Esta opción y otra que hay cruzando los puertos de Canencia y Navafría, no son aconsejables en invierno.
La tradición
asegura su origen romano y, aunque en la villa no han aparecido
restos que justifiquen tal hipótesis, sí los hay, y abundantes,
en las cercanas Vegas de Pedraza, junto a la ermita románica de
Nuestra Señora de las Vegas, en el término de Requijada.
También la leyenda y la Crónica General de España, escrita en tiempos de Alfonso X el Sabio, citan a Trajano como nacido en Pedraza, aunque la más autorizada historiografía sitúe su nacimiento en Itálica.
Lo que sí es seguro es que fue reconquistada y repoblada en los siglos X y XI (antes que Segovia) y que en el siglo XII se constituyó en cabezera de una de esas comunidades de Villa y Tierra, tan típicamente segovianas. Pero su mayor esplendor lo alcanza durante los siglos XVII y XVIII, coincidiendo con el mayor auge de la ganadería de las merinas -cuando trashumaban para invernar en Extremadura y retornar, bien entrada la primavera, a estos pastos serranos-, a cuyos ricos propietarios correspondían las mansiones señoriales que aún salpican toda la villa. Con su decadencia se inicia la de Pedraza, que queda como congelada en el tiempo.
El más antiguo documento hecha excepción del Voto de San Millán, año 934, es un privilegio otorgado por Sancho IV a los caballeros de Pedraza, en respuesta a sus peticiones de ser eximidos de la martiniega y otros tributos.
Esta preciosa
villa medieval hay que verla en su totalidad. Situada en lo alto
de un agreste peñón y rodeada de una muralla, no hay otra forma
de acceder a ella, mas que a través de su única puerta. La
localidad está llena de antiguas y encantadoras casas que en su
mayoría siguen ostentando el escudo heráldico de las familias a
las que pertenecieron.
Su Castillo,
uno de los más antiguos de Europa, sirvió de prisión
a los infantes franceses que, con el tiempo, se convertirían en
reyes: Francisco II y Enrique II. La fortaleza se edifica en el
siglo XIII y se remoza a lo largo del XV, aunque los Duques de
Frías la modernizan en el siglo XVI al incorporarles los cubos
que hacen función de centinelas en su puerta. Este castillo fue
adquirido por el pintor Zuloaga y hoy pertenece a su familia, que
ha montado un museo con las obras del pintor. Cuentan que Zuloaga
lo compró en 1928 por 12.290 pesetas, aunque pedían por él
13.000. La rebaja se debió a que el pintor se negó a pagar una
suma tan supersticiosa.
La
Iglesia de San Juan posee una torre románica y es la
única, de las siete iglesias que tuvo Pedraza, que se conserva
en la actualidad.
La Plaza
Mayor. Es una soberbia plaza porticada, típicamente
castellana. Bajo la torre de la iglesia se encuentra el «Balcón
Verde» desde donde, el rey Carlos IV vio fiestas de toros,
las cuales se celebran allí desde el año 1550. Se puede
descansar en el llamado banco del soportal, que es de enebro.
Mide ocho metros y es de una sola pieza.
Fiesta de la
Virgen del Carrascal: 8 y 10 de septiembre, con toros y
cerramiento de la Plaza Mayor a la antigua usanza.
Mercados los
martes.
Sus asados de
cordero, sus pollos de corral asados en cazuela, los cocidos o
las natillas, el pan tradicional y los buenos vinos, son parte de
sus propuestas culinarias.
En Pedraza son
tradicionales sus trabajos de estaño y las
gorras de paja de centeno. En la actualidad
existen varias tiendas de antigüedades y de artesanía.
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