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Situación
Oropesa está situada en la parte más occidental de la provincia
de Toledo, limitando con Extremadura y con la provincia de Avila.
Desde Madrid, se accede a Oropesa por la N-V, en el Km. 150.
A 2 Km se encuentra Lagartera.
Aunque
no se puede determinar con exactitud el origen de Oropesa, sí se
es cierto que su desarrollo está condicionado por su situación
geográfica, entre la sierra de Gredos y el rio Tajo, dominando
amplias extensiones de terreno y los pasos naturales entre las
dos mesetas y entre Castilla y Extremadura.
En ciertas ocasiones, se ha relacionado la fundación de
Oropesa con la antigua mitología. Así, por ejemplo, se habla de
que en 1716 a.C. , el capitán griego Oróspedo Aránculo bajó
con los ejércitos de Hércules desde Avila a Trujillo, fundando
a su paso la ciudad de Oróspeda.
Existen restos Paleolíticos y neolíticos conservados en la
zona. Destacan los sepulcros megalíticos de corredor o dólmenes
de El Gordo, La Estrella, Azután y, el reciéntemente
descubierto, de Guadyerbas. También existen restos de cerámicas
campaniformes, de la Edad de Bronce y del Hierro.
No obstante, y como dato fidedigno, se sabe que esta zona estuvo
dominada, entre los siglos IV y III a. C., por
el pueblo guerrero de los Vettones. A ellos
pertenece el castro de El Raso, en Candeleda, construido para
sujetar a los Carpetanos y, posteriormente a los romanos.
También de esta época se conservan en Torralba una serie de
estatuas zoomorfas denominadas "berracos"
De la época romana existen ciertos vestigios,
como son las obras públicas conservadas en
diferentes puntos de la comarca : puentes, calzadas, necrópolis,
etc.
De este periodo podría proceder el nombre actual de Oropesa,
siendo éste la derivación de la primitiva ciudad vettona
denominada "Otobesa".
Respecto a la dominación musulmana, se
conservan pocos restos, sólo algunos elementos del castillo.
No obstante dan testimonio de esa ocupación el trazado actual
del casco antiguo, así como el Castillo y el palacio Condal
(antigua Alcazaba musulmana), la Iglesia parroquial (emplazada
sobre una antigua mezquita) y la plaza antigua (antiguo zoco).
Hacia el año 1080, Oropesa debió ser ocupada por los
Castellanos, junto con Talavera y Toledo. Sin embargo, la
repoblacion de estas tierras por Alfonso X y Sancho IV, no se hará
efectiva hasta bien entrado el siglo XIII. Es en
este momento cuando se crea el Realengo de Oropesa y
se reedifica la fortificación.
A partir de 1366 Oropesa se vincula, en la
historia, a la familia de los Álvarez de Toledo y
Figueroa, por concesion de Enrique II. Este señorio se
convierte en condado en 1477, cuando Isabel la Católica lo
otorga a favor de D. Fernando Álvarez de Toledo. Desde este
momento y coincidiendo con el descubrimiento de América, Oropesa
conoce una etapa de esplendor, construyéndose gran parte de los
monumentos existentes en la actualidad
Esta labor se asocia a personajes tan ilustres como D. Francisco
Álvarez de Toledo (IV virrey de Peru), D. Fernando y D. Juan
Álvarez de Toledo (III y IV condes) o D. Manuel-Joaquin Álvarez
de Toledo (primer ministro de Carlos II). Destacan también
religiosos como el Beato Alonso de Orozco, Alonso de Oropesa y
Fray Juan de los Angeles.
Tras la guerra de Sucesión, y con el fin de los
"Austrias", el Condado (que llegó a tener una
extensión como la de la provincia de Guipúzcoa) conoce una
época de agitación e independencia de pueblos que pertenecían
a él que concluye con la anexión al Ducado de Frias en 1806.
Castillo-Palacio:
de su primitiva construcción, siglo XIII, solamente conserva dos
torres de forma circular de las cuatro con que contaba el
edificio original, y varias secciones de murallas. Dentro del
castillo se encuentra el Palacio en cuyas dependencias se hallan,
desde 1930, las instalaciones del Parador de Turismo. Parte de la
muralla une las dos edificaciones, castillo y palacio. A la
derecha de la fachada principal aparece un cuerpo octogonal de
sillar almohadillado, llamado "el Peinador de la
Duquesa". Sigue conservando en el patio las antiguas
caballerizas.
Iglesia
Parroquial de la Asunción: destaca
la portada plateresca del siglo XVII compuesta por un arco de
medio punto. El interior, de una sola nave, es bastante sencillo.
Merece la pena la perspectiva que ofrece el Pasador de
los Condes de Oropesa, utilizado por éstos para
trasladarse del castillo a la iglesia. Es del siglo XVII y está
compuesto por dos filas paralelas de arcos de medio punto en
ladrillo.
Ayuntamiento:
del siglo XV, consta de dos pisos. La portada está compuesta por
un arco conopial sobre columnas octogonales.
Iglesia
de San Bernardo:del siglo XVII,
con planta de cruz latina y nave dividida en tres tramos.
Ermita
Nuestra Señora de Peñitas: un
extraordinario retablo en madera que acoge la imagen de la Virgen
de Peñitas, patrona de la localidad.
Plaza
del Navarro: esta es la principal
plaza de Oropesa, situada junto a una de las antiguas puertas de
la muralla y lugar donde está el actual Ayuntamiento. Es el
centro de la vida local. En ella está el llamado "Reloj de
Villa" que data del 1900, sustituyendo a otro que se
derrumbó. Debajo de éste estuvo situada (hasta el S. XVIII) una
antigua Fábrica de Sedas. Encima de la torre del reloj se pueden
ver enormes nidos de cigüeña.
Fiestas
patronales: del 8 al 19 de
septiembre.
Primer
domingo de octubre: la Patrona es
llevada en procesión desde la iglesia a su ermita.
Día
de Todos los Santos: 1 de
noviembre. La tradición exige que la gente salga al campo para
comerse el calbote, una especie de bollo
compuesto de almendrucos, nueces, castañas e higos.
La
gastronomía de la Campana de Oropesa está marcada por su clima
y por su hábitat.
Muy populares resultan las sopas (de ajo, de cebolla gratinada, de perdices, etc ). También como entrantes se suelen tomar migas del Arañuelo, con panceta adobada, ajo, chorizo, aceite, pimiento, patatas, pimentón y sal, y migas de la Campana acompañadas de huevos fritos, sardinas y uvas.
Desde las cercanas gargantas de Gredos llegan buenas truchas
que se cocinan de diferentes formas o se escabechan.
La caza, así mismo, ofrece ricas y variadas posibilidades de
preparación, como son, el gazpacho del pastor,
un plato a base de conejo, perdiz, paloma y liebre, y los judiones
estofados con perdiz .
Muy consumidos también son los productos del cerdo, principal sustento de los habitantes de la ciudad durante largo tiempo y cuya matanza se convertía en todo un ritual.
En Oropesa los quesos merecen un capítulo aparte. Fabrican un queso de oveja de corteza dura que tiene fama en toda la comarca.
Respecto a la repostería de la zona caben mencionar las floretas, pestiños, roscas de candil, perrunillas, canutos, etc... además de la "tarta del Beato", autóctona del Parador. El 25 de abril, dia de S. Marcos, es costumbre en Oropesa salir al campo para alli comer el tradicional Hornazo, que es un bollo dulce con un huevo encima y sujeto por tiras del mismo dulce. Una variante del hornazo, y a su vez, más antiguo, es un hornazo parecido a las empanadas, pero siendo masa de pan y en el interior trozos de carne o de embutidos. Esta variedad sigue aún vigente en Lagartera.
La
artesanía constituye el valor cultural, histórico y económico
más importante de la Campana de Oropesa.
Las labores de aguja o bordados, constituyen la especialidad más abundante de la comarca. Aunque Lagartera goza de la Denominación de Origen, cada pueblo de la Campana practica un bordado particular. De gran finura y belleza, las labores de Lagartera constituyen auténticos primores de aguja, con gran variedad de bordado, colorido y deshilado. Estos dibujos y labores guardan el encanto de añejos nombres como "pendientes de la Reina", "cuatro rosas", "lazos y ramos", etc... Se sabe que hacia el 1470, el II Conde encargó en Lagartera el bordado de una pieza. Otro de los atractivos de Lagartera reside en sus trajes típicos, cuyo uso se reserva aún hoy a las grandes celebraciones (fiestas religiosas, bodas, etc..) Por su colorido destacan, así mismo, los bordados de Oropesa.
La alfarería constituye la otra especialidad artesana más importante de los pueblos de la Campana. La cerámica de Puente del Arzobispo brilla con luz propia y singular, siendo, sin ninguna duda, una de las más importantes de la península, y por ello parte de la producción se dedica a la exportación. Esta cerámica, de la que hay constancia que se fabricaba ya en el siglo XVI, se caracteriza por su peculiar color verde, originariamente obtenido de la fundición del cobre, y por sus temas relacionados con la caza, siendo muy típicos los dibujos de la perdiz, el conejo, etc (temas de montería), asi como el empleo, casi exclusivo de círculos concéntricos. Es de mencionar también la delicada producción de cerámica fina, porcelana que distingue a las Agustinas Recoletas del Monasterio de La Calzada de Oropesa, quienes en el silencio del patio árabe que alli hay, mantienen la pureza de esta producción artesana.
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