Carmen Parrado creó
una ONG que reparte entre los niños cápsulas
multivitamínicas
(Victoria García-Lastra | redacción) |
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Cuando hace veinte años dejó
su Galicia natal rumbo al Perú que le ha atrapado para siempre,
Carmen Parrado sabía que su lugar estaba allí donde
la pobreza es extrema y la necesidad aprieta. Llegó al país
andino como médico misionera religiosa, pero no tardó
en desligarse de su congregación para fundar en 1989 Escaes
(Escuela Campesina de Educación y Salud), una organización
no gubernamental que nació con la intención de mejorar
las condiciones de vida de las poblaciones rurales andinas más
desfavorecidas. En 1997 lograron rubricar un convenio de diez años
con Ayuda en Acción. Entonces comenzó a gestarse un
proyecto que arroja luz sobre la insalvable frontera entre un niño
y un enfermo a causa del hambre.
Chamanes peruanos, campesinos y curanderos que
aseguraban «tener farmacia» en las plantaciones, fueron
abriendo sus conocimientos milenarios a aquella doctora que había
llegado de España. Tras analizar cada una de las plantas,
Parrado encontró en ellas altas dosis de vitamina A y C,
riboflavina, tiamina y calcio, lo que las erigía como perfectas
combatientes en la lucha contra la desnutrición.
Tras las pertinentes comprobaciones en el Ministerio
de Salud del país andino, empezaron a fabricarse las cápsulas
y se puso en marcha el programa ya conocido como nutrihojitas
, consistente en administrar el compuesto de la síntesis
de estas plantas medicinales. Los destinatarios son diez equipos
de cien niños cada uno entre los seis meses y los cinco
años de edad distribuidos en las distintas zonas del altiplano
peruano más necesitadas.
Y es que la pobreza y la desnutrición
cohabitan en el Perú más popular. La tasa de mortalidad
infantil en 1996 se estimaba en 42 por mil nacidos vivos, lo que
según el Banco Mundial coloca al país entre los
peores de América Latina y el Caribe. La malnutrición
es especialmente grave en la primera infancia.
Según el INEI, órgano estadístico
de Perú, el 26% de los niños presentan desnutrición
crónica, mientras que la anemia invade a más de
un 50% de ellos.
Uso en el primer mundo
La ilusión se desbocó cuando los
niños en los que se aplicaba el programa de las nutrihojitas
, pasado un año, recuperaron el peso y talla normal para
su edad y adquirieron un correcto desarrollo nutricional. Ahora
los planes no se hacen esperar: Parrado piensa en acercar su descubrimiento
al resto de Latinoamérica, ya sueña con África,
con hacer extensiva la ayuda. Falta, sin embargo, apoyo económico
para poder fabricar las cápsulas de forma masiva.
Como suplemento alimenticio que al concentrarlo
toma apariencia de fórmula mágica,su uso ayudaría
en todos aquellos procesos degenerativos que conlleven desgaste
nutricional, como el envejecimiento o ciertos tipos de esclerosis.
No es un medicamento, pero las cápsulas
fabricadas en Perú rescatan el conocimiento ancestral andino
y aportan esperanza a un mapa mundial lleno de sombras en su zona
sur.
Extraído de "La Voz de Galicia"
Más información sobre este proyecto:
CADENA
COPE
http://www.cope.es/la_manana/gente_ayuda2.asp?noticia=27213
DIARIO
EL MUNDO
http://www.el-mundo.es/elmundo/2002/06/27/sociedad/1025175397.html
LA
VOZ DE GALICIA
http://www.lavozdegalicia.es/se_sociedad/noticia.jsp?CAT=105&TEXTO=2844622
http://www.lavozdegalicia.es/se_sociedad/noticia.jsp?CAT=105&TEXTO=2844624
http://www.lavozdegalicia.es/se_sociedad/noticia.jsp?CAT=105&TEXTO=2844625
DIARIO
LIBRE
http://www.diariolibre.com/(1f4tgb550npz24axts5vd4bu)/aspx/article.aspx?id=15563
AYUDA
EN ACCIÓN
http://www.ayudaenaccion.org/index.asp?MP=&MS=&TC=I&IDC=2¬icia=439
IGADI
http://www.igadi.org/index.html
VIDA
SANA
http://www.vida-sana.com/archivo.php?id=5&idar=205