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DESDE LOS ORIGENES A LA RECONQUISTA
Gor ha sido, desde muy antiguo, lugar de paso entre Granada y el levante peninsular, lo que, junto a la abundancia de agua y recursos mineros, posibilitó que el hombre primitivo se asentara en sus entornos. Ya el hombre de Neanderthal vivió en temporadas de caza al abrigo natural de La piedra del Escarmiento, de cuya existencia dan testimonio restos de piedra tallada, típicamente Musteriense. También se han encontrado restos del Neolítico final, pero la mayor abundancia de restos se centra en el Eneolítico: cerámica a mano, cuencos, punzones de hueso, puntas de flecha en sílex y hachas de piedra pulimentada, sobre todo en el asentamiento de Las Angosturas, con una datación de 2500 años a. de C. Sobre estos niveles eneolíticos, aparecen en este poblado estratos de la cultura del vaso campaniforme del tipo Ciempozuelos. Sobre estos niveles y con una datación de los siglos III, IV y V a. de C., como indican fragmentos de cerámica griega, aparecen los niveles ibéricos. Cerca de este poblado se encuentra la necrópolis ibérica del Cortijo Colorado; y en los alrededores de Gor se ha encontrado un exvoto ibérico antropomorfo en posición fetal, lo que demuestra que nuestro territorio estuvo ininterrumpidamente ocupado hasta esta época. De época romana encontramos restos de Vía Hercúlea, posteriormente Vía Augusta, a su paso por Gor; así como numerosos restos de villas romanas: Cortijo Rodrigo, Cortijo de Nicolás, Los Villarejos y Rambla Balata, donde aparecieron numerosos restos de cerámica Sigillata o sellada. En los alrededores de Gor, por donde pasaba la Vía Hercúlea, se ha encontrado un exvoto en forma de Venus, de arcilla roja cocida; así como monedas en cobre de los emperadores Augusto, Claudio y Constantino, y otras muchas con signos sin identificar. A mediados del siglo VI la zona fue ocupada por los bizantinos. Entre el 589 y el 610 las comarcas de Basti (Baza) y Acci (Guadix) son campo de batalla entre visigodos y bizantinos. Los visigodos, detuvieron a los bizantinos entre Guadix y Baza, en donde se fijó la frontera. Entre el 612 y el 621, ante el empuje de Sisebuto, los bizantinos abandonan estas tierras. En el 713 pasó por aqu Abd Al-Aziz en su campaña de conquista del sureste, camino de la cora de Tudmir . Aparece también documentado en varias obras árabes de los siglos XII y XIII como uno de los castillos dependientes de Guadix con el nombre de Gun o Gur en el límite noreste de la cora de Elvira. Entre 1427 y 1428 (año 831 de la hégira) el rey nazarita de Granada vende las tierras del castillo de Gor a sus pobladores por 60.000 pesantes, aunque se reserva ciertas propiedades y la Sierra de cuya compra los vecinos se arrepintieron. En las postrimerías del reino nazarí sólo lo poblaban 30 ó 40 vecinos, ya que muchos se habían retirado a Guadix por temor a la guerra. Aunque contaba con una fortaleza y una pequeña guarnición mandada por un alcaide, Abrahan el Bor, en representación del caudillo de Guadix, el lugar era difícil de defender debido a su localización y facilidad de comunicación con Guadix y Baza. Por estos motivos, e inducido por el ejemplo de otros alcaides de la zona, Gor fue entregado a los Reyes Católicos, después de la toma de Guadix (30-12-1489), al amparo de unas capitulaciones benignas. Los reyes recompensaron al alcaide reponiéndole en el cargo hasta que éste decidió emigrar y pasar el Mediterráneo; y tal entrega debió tener cierta significación política, ya que sería grabada por el maestro Rodrigo Alemán en el coro de la catedral de Toledo.
El 11 de noviembre de 1.491 los reyes dan este lugar al concejo y regimiento de Guadix para que forme parte de su término y zona de jurisdicción, como lo había sido durante la etapa nazarí. En 1493 los reyes disponen nuevamente del lugar para donarlo de por vida a su capitán Juan de Almaraz, alcaide de Moleón y regidor de Salamanca, en recompensa por los servicios prestados en la guerra de Granada. El 18 de marzo de 1494, en Medina del Campo, los reyes hacen donación del lugar de Gor a D. Sancho de Castilla, descendiente del rey Pedro I de Castilla y ayo del príncipe Juan, para él y sus sucesores. El 4 de abril de 1494 vendrá Diego de Pedraza a Gor, a tomar posesión del lugar por medio del poder que le había otorgado D. Sancho de Castilla. Los moros tomaron el citado poder, lo besaron y recibieron a D. Sancho por señor. El 23 de enero de 1495, D. Sancho de Castilla hizo renuncia "inter vivos" de dicho lugar a favor de su hijo, -también D. Sancho. Dicha renuncia la aprobaron los reyes por reales cédulas, la última de las cuales está fechada el 28 de mayo de 1500 en Sevilla, referida por Francisco Díaz, escribano de cámara de los reyes. A partir de aquí, la historia de la recién estrenada villa estará ligada al linaje de los Castilla y los Alvarez de Bohorquez hasta la disolución del régimen señorial en el siglo XIX. Pero no fue un emparejamiento feliz, pues durante estos siglos de vinculación entre la villa y sus señores, los enfrentamientos y conflictos serán frecuentes. En el arreglo parroquial de 1554, Gor figura como cabeza de una parroquia que tenía anejo a Gorafe. En 1558 se construye la iglesia, dirigida por los maestros Diego de Jaén y Juan de Vandelvira, quienes -según el profesor Asenjo Sedano- cobraron 6.543 maravedís. La obra sería continuada por Francisco de Huete. Francisco Escobar hizo la capilla para el bautismo y la torre, de base rectangular; y la carpintería correría a cargo de Juan García. El edificio, con dos puertas de entrada en la fachada principal, es de mampostería, con poco fondo y gran anchura, y está dividido en tres naves: una central y dos laterales, en donde se encajan una serie de capillas en sentido perpendicular al eje central. Las naves se comunican mediante arcos y las bóvedas son o simulan ser cúpulas sobre pechinas. Las imágenes originales fueron destrozadas, por lo que han sido sustituidas por otras, de inferior calidad. Antes de la expulsión de los moriscos, en 1570, la población se cifraba en 725 habitantes y era señor de la villa D. Diego de Castilla. las fuentes consultadas nos la describían así: "...tenía una fortaleza con cuatro torres, y una iglesia con dos puertas y una torre con tres campanas, y toda la villa estaba cercada con casas o tapias, y una puerta, y fuera de ella un pilar con dos caños para el servicio del pueblo, y dos acequias que pasaban por las calles, y una de ellas por la plaza. Tenia 150 casas de moriscos y seis de cristianos viejos, de las cuales tenia D. Diego el mes6n y seis casas, y además otras dos con dos huertas, y todas ellas estaban habitables. Había dos hornos, uno de D. Diego y el otro particular, había dos molinos de pan, el uno de D. Diego y el otro, la mitad de cristianos viejos y la otra mitad de moriscos. Las tierras de riego ascendían a 400 fanegas -1600 marjales-, de las cuales tenian 300 marjales la iglesia, los cristianos viejos y D. Diego, y el secano era mucho y bueno, y los moriscos tenían la misma libertad que los cristianos viejos para trabajar la tierra; y en la sierra tenia D. Diego una dehesa que la arrendaba a los ganaderos desde S. Juan a Todos los Santos, y desde este día podían entrar los vecinos con sus ganados a pastar, y todos los demás montes eran comunes, habiéndolos con pinares que se cortaban con licencia de D. Diego". Una vez expulsados los moriscos, que eran más del noventa por ciento de la población de Gor, se comienzan a tomar medidas para la repoblación. El 20 de diciembre de 1571 se realizó el recuento de los bienes que habían pertenecido a los moriscos y, al día siguiente, el juez tomó posesión de dichos bienes en nombre del rey. Por real cédula dada en Madrid el 5 de septiembre de 1578, el rey manda se dé a censo perpetuo a los nuevos pobladores toda la tierra, con el fin de que la población se conservase y permaneciese. El 9 de julio de 1579 se dio una real cédula, ratificando otra de 31 de mayo de 1572 por la que el rey otorgaba las escrituras de las tierras confiscadas a los moriscos alzados a lo 60 vecinos que poblaron Gor. Se les repartieron a censo perpetuo con las casas, tierras, viñas, hazas, huertas, olivares, arboledas y toda la demás hacienda que pertenecía al rey y fue de moriscos alzados, obligándose los compradores a pagar siempre jamás la cuota de 202.500 maravedís, pagadas las dos terceras partes de día de Todos los Santos de cada año y la otra parte el tercer día de San Juan del año siguiente (1580). puestos y pagados en la ciudad de Granada. El 20 de junio de 1593 el Visitador de la nueva población. D. Jorge de Baeza, mandó formar un libro para sentar los apeos y suertes que se dieron a cada poblador; y en efecto, se formó, y pusieron las 60 suertes, distribuyendo a cada uno lo que le había correspondido (hoy el libro de apeo de Gor no se encuentra, siendo de los poquísimos que se ha extraviado de entre todas la poblaciones que fueron apeadas en el reino de Granada). Unos veinte años después de la expulsión, la población no se había recuperado, pudiendo cifrarse en unos 320 habitantes. Hay que tener en cuenta que había 150 vecinos moriscos y con la repoblación llegaron 60 vecinos. A principios del siglo XVII la población había empezado a recuperarse, aunque no se alcanzó la cota anterior a la expulsión. En 1620 había 540 habitantes y poseía el señorío don Diego de Castilla y Madriz, casado con Doña Francisca Lasso de Castilla y Toledo, su prima. Un año después de la muerte de ésta, en 1639, se casa por poderes con la aristócrata accitana Doña Elvira Alfonso de la Cueva y Benavides. En 1671 nos encontramos a D. Sancho de Castilla pleiteando con el conde de Requena y las autoridades de Badajoz, y en 1703 la Chancillería dispuso que se tomasen a D. Sancho cuentas de los alimentos que debía de dar a su hermano D. Pedro de Castilla de la Cueva y Benavides. La obligaci6n arrastraba de 1686 y provenía concretamente en razón de los alimentos que se obligó a darle de las rentas de sus mayorazgos por cuantía de 300 ducados mensuales. En
1725, según el profesor Asenjo Sedano, se promovió expediente contra
doña Ana María de Castilla, señora de Gor, sobre elecciones para el
Concejo. Se dice en él que "...siempre ha sido costumbre que
los alcaldes, regidores y vecinos de Gor se junten a campana tañida en
las casas de sus ayuntamientos para elegir anualmente alcaldes,
regidores y síndicos procuradores o personeros, y después de que se
han recibido los votos, se proponen a la dueña de la Villa ocho vecinos
de aquellos que más votos han tenido para que de ellos elija dos
alcaldes y dos regidores; y asimismo para que, elija un síndico se le
proponen dos vecinos, a cuyo uso, estilo y costumbre se ha arreglado
siempre la dicha dueña... , pero es así que sólo ha elegido de los
que el concejo y vecinos propusieron a dos solamente". La
Chancillería resolvió el asunto de forma amistosa, nombrándose a los
que mayor número de votos habían obtenido. Como bienes eclesiásticos figuran 345 hazas, de las que hay una fanega de hortalizas y 33 de sembradura de riego; 6 de viña de la misma calidad y 56 de secano. De otros bienes figuran 10 casas y 4 corrales. Los bienes de seculares son como siguen: 1765 hazas que se descomponen en 9 fanegas de hortaliza, 499 de sembradura de riego y 76 de viña, por cuyas tierras se distribuía 674 morales. El secano se extendía por 2.723 fanegas. Casas había 244 y 20 corrales. La mayor parte de las tierras y casas pagaban el censo de población, que se encontraba distribuido entre 60 suertes iniciales, que pagaban a 104 reales ó 6.240 en conjunto. También había 2 molinos de trigo y 3 hornos. En los diezmos, el señor percibía las dos terceras partes de las tierras procedentes de suertes de población y los dos novenos de las tierras de propiedad no censualista, todo lo cual se calculaba en 5150 reales, de cuya cantidad había que descontar una octava parte que pertenecía a la Catedral de Guadix. El resto se entregaba a la Iglesia de Guadix y fábrica de la villa. Las primicias eran 30 fanegas de trigo, 21 de cebada, 26 de centeno, 8 de maíz, 6 de mijo y una arroba de queso. El voto de Santiago eran 35 fanegas de trigo y 6 de semillas.
Bienes
del conde del Torrepalma, señor de la villa: una casa en la
plaza; una caballeriza en la plaza, con cuarto alto que sirve de pajar;
otra frente al palacio, un molino de una piedra; un mesón; una venta.
dos hornos; la cárcel; la huerta; las tierras de regadío -669
ce1emines distribuidos en 45 parcelas-; 8 celemines de viña; las
tierras de secano -133 fanegas distribuidas en 25 piezas-; el cortijo de
las Casas de Don Diego, con casa para el labrador y 36 celemines de
riego en 3 parcelas, y 72 fanegas de secano en 18 parcelas; los censos a
su favor sólo importaban 54 reales; los diezmos, ya mencionados, 5150
reales. Con estos datos damos por finalizada una época que se caracterizó, sobre todo, por dos constantes: -en el aspecto social, como ya señalábamos al principio, por los enfrentamientos entre los vecinos y los señores de la villa, y -en el aspecto económico, por la corta masiva de árboles. La gran masa forestal de nuestros montes, aunque supuso el medio de vida de muchos arrieros y leñadores de nuestros montes, fue cortada de forma casi indiscriminada, transportándose grandes cantidades de leña a Baza ya Guadix. A esto habría que añadir los incendios: el ocurrido en el verano de 1787 inutilizó 284.000 pinos y medio mill6n de plantíos, valorados en más de 200.000 rs.
Con el siglo XIX llegan algunos aires nuevos a Gor. Así, en 1805, la parroquia comienza a recibir el Semanario de Agricultura y, en 1807 se crea, por concesión del Obispo, el cargo de "Maestra de miga" con la misión de enseñar a las niñas huérfanas y pobres de solemnidad. En 1810 llegan los franceses y con ellos la guerra. Durante más de dos años el municipio sufrirá la presencia de los ejércitos francés y español que, en algunas ocasiones, arrasan las cosechas, con la consiguiente escasez y subida de los precios. (La guerra de la Independencia y, en general, la mitad del siglo XIX, se tratan con más amplitud en el trabajo "La Iglesia de Gor, 1801-1840", en prensa, publicado por el Instituto de Estudios "Pedro Suárez", de Guadix y en la revista "Puerta de la Villa"). En 1816 se hace un reparto entre los hacendados para pagar las costas del recurso que se había ganado en la Intendencia sobre la propiedad de los montes, de los que ya se había tomado posesión; y el 1818 se hacen rogativas para que acabe la sequía que padecían nuestros campos. En 1826 tenemos los datos de poblaci6n de Miñano: 1546 habitantes, que no concuerdan con los posteriores de Madoz -si tenemos en cuenta el progresivo crecimiento demográfico de nuestro municipio-, pero que hemos cogido por ser los únicos de que disponíamos. Ya en estos años debía haber comenzado la roturación de nuevas tierras, ya que Juan González Pretel dice en su testamento (25-11-1865) que hacía 40 años "...puso en labor una parte de terrenos que se hallaban abandonaos por ser de inferior calidad, al pago de la cañada de Francisco Marcos"; también vuelve a decir, aunque refiriéndose a sólo 6 años antes," ...metió en labor otra parte de terrenos en el sitio de las Carboneras". En 1836 se construyó la balsa de la Fuente de la Teja, y para cubrir los gastos se hizo un reparto a todos los propietarios que habían de beneficiarse del riego, teniendo que pagar 24 maravedís por cada celemín de tierra. Con la desamortización, algunos hacendados de Gor conseguirán nuevas tierras. Así, en 1844, D. Juan González Valero consiguió en subasta, que le remató la Administración del Crédito Público de la ciudad de Guadix, un cuarto de suerte situado en Gor y que había pertenecido a la catedral e Guadix. Entre él y otros tres propietarios de Gor otorgaron un poder a D. José Romero, de Granada, para que le adquiriera algunas fincas en la subastas que se iban a realizar en Granada. La supresión de los diezmos que conllevó el proceso desamortizador y la nueva forma de financiación de la Iglesia, hicieron que el Ayuntamiento tuviese que contribuir al mantenimiento del culto. Por esta época, el cura de Gor, D. Manuel de Lagos y Lozano, recibió una onza del duque de Gor, como limosna para ayudar a la composición de la iglesia. Todavía
por 1849 el Ayuntamiento de Gor seguía reclamando al Gobierno de la
nación el pago de la deuda por el suministro de raciones a las tropas
españolas durante la guerra de la Independencia. En 1853 el cupo de la contribuci6n que paga el municipio de Gor asciende a 41.856 reales. En este año hemos encontrado por vez primera estampado un sello de caucho del Ayuntamiento de Gor, en un certificado sobre el precio de los granos, firmado por el alcalde José Giménez, y en el que aparece la siguiente leyenda: AYUNTAMº CONSTITUCL - GOR. También en este año se produce una querella entre tres vecinos y el Duque, por la rotulación de unos terrenos que se dice corresponden a éste, en el monte de la villa. En 1854 ya había un puesto de la Guardia Civil en la venta del Baúl, del que era cabo D. Francisco García. y en este año se constituye la Junta de Montes de Gor, para la conservación y el fomento de los montes de todas clases que se, hallan dentro del término y jurisdicción de esta villa, como también sus productos. En 1863 se crea la Cofradía del Santísimo Sacramento de la Villa de Gor, con el fin de dar el verdadero culto a Jesucristo Sacramentado, con 105 cofrades y sus esposas. En 1870 muere el notario D. Antonio García Alcázar y se forma un expediente para el traslado a Guadix de todos los documentos existentes en el archivo de la Notaría. En
1873 el número de habitantes es de 2264 lo que supone un gran
incremento de población respecto a los datos de Madoz que habíamos
tomado como "oficiales" a mediados de siglo, en vez de
contabilizar los que nos daba el padrón parroquial de 1857 (2152 almas
= 474 vecinos). En ambos casos el arranque demográfico se produce en
torno a la mitad del siglo -uno después, el otro antes-, al amparo de
la prosperidad agrícola cerealista. Las tierras, propiedad en su mayoría
de la pequeña burguesía local, se irán incrementando con nuevas
roturaciones.
Año Nacimientos Defunciones Matrimonios 1891 113 21 16 1892 108 13 12 1893 51 23 -- 1894 100 10 30 1895 92 11 20 1896 100 12 10 1897 100 5 15 1898 120 14 15 1899 110 15 20 1900 120 14 30 En los últimos años del siglo la gente sigue entrando en el cementerio viejo, contiguo a la Iglesia, a poner luces el Día de Difuntos, ya que no se habían trasladado los restos al nuevo cementerio que llevaba construido un siglo. En 1891 se utilizó por vez primera una lámpara de petróleo en la sacristía. Dicha lámpara costó 12'50 ptas. y el petróleo que gastó durante todo el año importó 18 ptas. Durante este año se arregló el presbiterio de la iglesia, poniéndole reja de hierro y elevándolo medio metro, y el importe de dicha obra no llegó a costar 500 pts. Durante 1894 el Ayuntamiento arregló la calle de la iglesia, rebajándola de nivel; obra que costearían los vecinos y durante el invierno de 1894-95 hubo grandes temporales de agua y nieve, que destrozaron varias vigas y parte dcl tejado de la iglesia. Aunque no conocemos la fecha exacta de la construcción del ferrocarril, sí nos podemos aproximar bastante, ya que sabemos que en Baza se inauguró el 15-12-1894 y, en Guadix, el 15-7-1895. La construcción de la línea férrea supondría la posibilidad de dar salida a la producción cerealista y, más tarde, también a la de remolacha azucarera. En el verano de 1899 hubo grandes huracanes y nubes torrenciales que provocaron la dislocación y fractura de muchas tejas de la iglesia y Gor recibió al siglo XX con una gran celebración en el Ayuntamiento, con la euforia propia de la prosperidad del municipio. Durante
la primera mitad del siglo XX sigue el crecimiento demográfico
-con una tasa de Crecimiento real de 56'4 Hbt/año-, paralelo a la
prosperidad agrícola, que ve facilitada la explotación de la tierra por
una mano de obra abundante y barata.
Hubo algunos servicios que llegaron pronto a Gor, como es el caso de la electricidad que, desde los primeros años del siglo, fue suministrada a la población y en 1918, siendo alcalde Joaquín Giménez, sabemos cómo funcionaba el cementerio: el cementerio civil era independiente del eclesiástico, ya que a aquel se entraba por la casa del sepulturero, que lo utilizaba como huerto. El sepulturero, Cayetano Sánchez Haro, recibía del Ayuntamiento 456 ptas. anuales por su trabajo. En 1924 ocupaba la alcaldía Francisco Montoro Martínez, quien recibió juramento de bien y fielmente desempeñar el cargo de guarda municipal de Amador Ruiz Pérez, que se comprometió a cumplir en su cargo con arreglo al Reglamento que, por real orden de 9-8-1876, había establecido para los guardas particulares jurados de todos los pueblos del reino. La proclamación de la Segunda Republica trajo entusiasmo a ciertos sectores de la población de Gor, especialmente a los jóvenes. La Guerra Civil -transcurrida dentro de la zona republicana- creó diferencias profundas entre los habitantes de Gor, que también tuvo que sufrir los rigores y escaseces de la dilatada posguerra. En 1944 se realizan obras en la iglesia y para su aprobación el Ayuntamiento tiene que informar, ante la Junta Diocesana en Guadix, que dichas obras no alteran el urbanismo del entorno. En 1946 se redactan las nuevas ordenanzas para la Comunidad de regantes; y en 1948 se produce un hecho lamentable: el Palacio de los Duques es desmantelado. Posteriormente se ubicará dentro del mismo la plaza de toros. En estos años comienza el declive del proceso demográfico al empezar la amigración a Cataluña, que culminará en los años sesenta, cuando se produce el hundimiento de la producción agrícola y comienzan a llegar a Gor algunos servicios básicos: la luz eléctrica suministrada por la Compañía Sevillana de Electricidad, el agua potable, el teléfono y, más tarde, el asfaltado de las carreteras locales. En 1969 el Ayuntamiento, presidido por D. Antonio Pérez Lozano, concede el título de Hijo adoptivo de Gor al que fuera párroco de la localidad, D. Francisco Jiménez Hernández, por "los grandes méritos contraídos con su conducta ejemplar observada reiteradamente en pro de los intereses morales y materiales de esta villa". Los años setenta parecen estabilizar la población, aunque quizás sólo se tratase de una situación coyuntural provocada por la crisis económica. En estos años llegan subvenciones económicas para el paro, que permiten la realización de obras públicas, como la pavimentación de calles. En 1980 y dentro de la excavaciones que en el yacimiento prehistórico de Las Angosturas realizaba un equipo de arqueólogos del Patronato de la Cueva del Agua -entidad adscrita a la Diputación provincial granadina- dirigido por el profesor Miguel Cecilio Botella, se descubrió una tumba megalítica de características orientales, única en la Península Ibérica, que fue datada 2300 años a. de C. Los años ochenta vuelven a traernos inquietudes. Sigue decreciendo la población, cierran la vía férrea y el Ayuntamiento sigue agobiado por los gastos de personal: en el presupuesto de 1986, que fue de 16.209.135 ptas., casi 12 millones correspondieron a gastos de personal. En diciembre de 1991 se inaugura el tramo de la A-92, lo que constituye un gran avance en materia de comunicaciones para Andalucía y para Gor. Después se construye el Área de Servicio y a partir de este momento, nuestro pueblo deja de ser desconocido en Andalucía y España. Esperamos del siglo XXI las mayores venturas para nuestra tierra.
(Este texto reproduce -casi en su totalidad- la parte referida a la historia del artículo "Gor, villa de señorío secular", publicado en la revista Wadi-as y del que son autores Antonio Manuel Alías Ruz y Vicente Sánchez García)
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