Vegetación.-
Desde sus alturas podemos distinguir, entre su vegetación autóctona,
la taiga arbustiva compuesta de sabinas rastreras, enebros rastreros,
piornos, tec.; más abajo, el pino albar, con características propias
de la variedad diferente del mismo con el resto de Europa, endemismo
de nuestra sierra y de la de Baza, el Pinus Silvestris, variedad
Nevadensis. También encontraremos tejos, madreselvas, aceres,
iniestas, majoletos, carambujos, rompepiedras, espino negro, durillo,
té de sierra, etc., todo ello entre bojas, pinchos esmancaperros,
aliagas, etc. Desde los 1800 metros hacia abajo empieza el dominio del
chaparral, que cada vez se extiende más con la presencia de buenos
ejemplares de encinas y algún roble, enebro común, sabina, que dan
paso a los tomillares, la salvia, la mejorana, el romero, la lavanda
silvestre, la gayuba y las plantas constitutivas de pastos..., así
como atochares, lastonares, retamas, etc. Las orillas del río están
cubiertas de alamedas, mimbres, sargatillos, zarzales y toda clase de
plantas que impiden su erosión. Las setas más buscadas son de chopo,
de oreja de fraile, nízcalos, de sabina, de cardo-cuco, trufas,
cagarrias, tanto de pino como de álamo.
Fauna.- Entre
los mamíferos, las especies más abundantes son: el conejo, la
liebre, el zorro, la garduña, el turón, la jineta, la comadreja,
el gato montés o gato
clavo, el tejón, el jabalí, la cabra montés y el ciervo. Más pequeños son
los lirones, las ratas y los ratones de campo. Entre las aves debemos
destacar la perdiz, la paloma torcaz, la tórtola, el cuervo, el
grajo, la grajilla, la chova, la urraca, el búho real, la lechuza, el
mochuelo, así como el cernícalo, el gavilán, el halcón, el águila
perdicera y el águila real. Otras especies migratorias son la codorniz,
la golondrina, el vencejo, etc. Entre los reptiles la lagartija, lagartos, culebra
común, culebra de escalera y en las tierras altas de la sierra, la
víbora hocicuda, cuya picadura es venenosa pero no mortal para el
individuo sano.