Artículos






¿Pueden las máquinas ser creativas?


Marvin Minsky

La mayoría de la gente piensa que los ordenadores nunca serán capaces de pensar. Quiero decir, realmente pensar. Ni ahora ni nunca. Sin duda, la mayoría de la gente también está de acuerdo en que los ordenadores pueden hacer muchas cosas que en caso de hacerlas una persona, tendría que pensar. Entonces, ¿cómo puede una máquina aparentar que piensa pero no pensar de verdad? Bien, dejando aparte la cuestión de qué es en realidad pensar, creo que la mayoría de nosotros respondería diciendo que en estos casos, lo que el ordenador está haciendo es una imitación meramente superficial de la inteligencia humana. Se ha diseñado para obedecer a ciertas órdenes simples y después se le han proporcionado programas compuestos de esas órdenes. Debido a esto, el ordenador tiene que obedecer esas órdenes, pero sin tener ninguna noción de lo que está ocurriendo.

Ciertamente, cuando aparecieron por primera vez los ordenadores, la mayoría de sus diseñadores los proyectaron para que no hicieran nada aparte de enormes cálculos sin discernimiento. De ahí es de donde viene la palabra "computers" (to comput, calcular). Pero incluso entonces, unos pocos pioneros, en especial Alan Turing, vislumbraron lo que ahora se llama "Inteligencia Artificial" o "IA". Vieron que los ordenadores posiblemente podrían ir más allá de la aritmética y quizás imitar los procesos que tienen lugar en el interior del cerebro humano.

Hoy, con robots por todas partes en la industria y en las películas de cine, la mayoría de la gente cree que la IA ha ido mucho más allá de lo que en realidad ha hecho. Los "expertos en ordenadores", sin embargo, dicen que las máquinas jamás pensarán de verdad. Si eso es así, ¿cómo pueden ser tan listos y sin embargo tan tontos?

Sentimos una admiración natural por nuestros Einsteins y Beethovens y nos preguntamos si los ordenadores podrían crear algún día teorías o sinfonías tan maravillosas. La mayoría de la gente cree que la creatividad requiere algún "don" especial y mágico que simplemente no se puede explicar. Si eso es así, entonces ningún ordenador podría crear, dado que la mayoría de la gente cree que se puede explicar todo lo que las máquinas pueden hacer.

Para ver el error en esto, tenemos que evitar una trampa ingenua. No debemos fijarnos únicamente en las obras de nuestra cultura consideradas como extraordinarias, hasta que hayamos conseguido entender cómo la gente corriente hace cosas corrientes. No podemos esperar adivinar, inmediatamente, cómo los grandes compositores componen grandes sinfonías. No creo que haya una gran diferencia entre el pensamiento ordinario y el pensamiento altamente creativo. No culpo a nadie por no ser capaz de hacer todo lo que las personas más creativas hacen. Tampoco les culpo por no ser capaces de explicarlo. Sí me opongo a la idea de que, sólo porque no podamos explicarlo ahora, nadie podrá nunca imaginar cómo funciona la creatividad.

No deberíamos intimidarnos por nuestra admiración por los Beethovens y Eisnteins. En vez de ello, deberíamos estar disgustados por nuestra ignorancia en lo relativo a cómo tenemos ideas, y no sólo las "creativas". Estamos tan acostumbrados a las maravillas de lo insólito que nos olvidamos de lo poco que sabemos sobre las maravillas del pensamiento ordinario. Tal vez nuestras supersticiones sobre la creatividad cubren otras necesidades, como el proporcionarnos héroes con unas cualidades tan especiales que, de alguna forma, nuestras deficiencias parecen más excusables.

¿Las mentes sobresalientes difieren de alguna forma especial de las mentes ordinarias? No creo que haya nada esencialmente diferente en un genio, a excepción de tener una combinación inusual de habilidades, ninguna de las cuales es muy especial por sí misma. Debe existir alguna inquietud intensa por algún tema, pero eso es muy común. También debe existir una gran competencia en ese tema; esto tampoco es tan raro; es lo que llamamos destreza. Tiene que existir la suficiente confianza en uno mismo como para enfrentarse al vilipendio de los colegas; esto, aislado, es lo que llamamos testarudez. Y ciertamente, debe haber sentido común. Tal y como yo lo veo, cualquier persona corriente que pueda comprender una conversación corriente tiene ya en su cabeza lo que la mayoría de nuestros héroes tienen. Así que, ¿por qué el "sentido común corriente" no puede, cuando esté mejor equilibrado y más ferozmente motivado, hacer de cualquiera un genio?

Así pues aún tenemos que preguntar, ¿por qué no adquiere todo el mundo una combinación así? Desde luego, a veces es sólo el accidente de encontrar una forma novedosa de observar las cosas. Pero entonces, puede haber ciertas clases de diferencia en el grado. Una está en cómo tales personas aprenden a administrar lo que aprenden: bajo la superficie de su maestría, las personas creativas deben tener habilidades administrativas inconscientes que entretejen las muchas cosas que saben. La otra diferencia está en por qué alguna gente aprende más y mejores habilidades. Un buen compositor posee muchas aptitudes en cuanto a la frase y el tema, pero también cualquiera que hable de forma coherente.

¿Por qué algunas personas aprenden tanto y tan bien? ¡La hipótesis más simple es que se han encontrado con mejores formas de aprender! Tal vez tales "dones" son poco más que trucos de pericia de "orden superior". Al igual que un niño aprende a reordenar sus bloques de construcciones de forma inteligente, otro niño aprende a representar, dentro de su cabeza, ¡a reordenar cómo aprende!

Nuestras culturas no nos animan a pensar mucho sobre el aprendizaje. En vez de ello lo vemos como algo que simplemente nos ocurre. Pero el propio aprendizaje debe consistir en conjuntos de habilidades que nosotros mismos cultivamos; empezamos con solo algunas de ellas y desarrollamos el resto lentamente. ¿Por qué no hay más gente que siga aprendiendo más y mejores habilidades de aprendizaje? Porque es algo que no tiene una recompensa inmediata, el pago se produce con un largo retraso. Cuanto los niños juegan con cubos y arena, normalmente les preocupan objetivos como llenar los cubos de arena. ¡Pero una vez que un niño se preocupa en cambio por aprender mejor, entonces eso podría llevar a un crecimiento exponencial del aprendizaje! Cada forma mejor de aprender a aprender llevaría a mejores formas de aprender, y esto se podría magnificar en un cambio cualitativo impresionante. Así, la "creatividad" de primera clase podría ser tan sólo consecuencia de pequeños accidentes de la infancia.

Entonces, ¿por qué los genios son tan escasos, si todo el mundo tiene casi todo lo necesario? Quizás porque nuestra evolución funciona con una irreflexiva falta de respeto por los individuos. Estoy seguro de que ninguna cultura en la que todo el mundo encontrase formas diferentes de pensar podría sobrevivir. Si así fuera, qué triste, porque eso significaría que para desarrollar los genes que produzcan un genio necesitarían, en vez de que se los cultivara, que se eliminasen las malas hierbas.



Sobre el documento


Publicado por primera vez en IA Magazine, vol. 3 no. 4, otoño 1982. Reimpreso en Technology Review, Nov/Dic 1983, y en The Computer Culture, (Donnelly, Ed.) Associated Univ. Presses, Cranbury NJ, 1985. Traducción de Barbara Vázquez Barge. Publicado más tarde en RedCientífica. www.redcientifica.com






.