INEFABLE ESENCIA
(2009)
de
La belleza es tu nombre, la escala es mi deseo;
ay, su perfección eterna, al instante, en mí, ha puesto,
luz que, tan profunda, de la oscuridad es cuna,
infinita llamarada, postigo del alma;
tus pasos me reclaman, tu ríos hacen mi fuerza,
la mano en el cristal sin olor es su esencia;
ay, perfección eterna, al instante asumida,
De lo escondido, su fuente
Pasa oscuro y veloz,
con todo su esplendor,
pasa silencioso, mudo,
el más ruidoso
loor.
De lo escondido, su fuente,
de la medida, in medido;
se llega y queda en poniente,
su amor en
amor metido.
¿ Qué número no ha contado,
ni precisión no ha tenido?,
¿ qué límite no ha rozado,
ni de su
fuente ha bebido?
De lo escondido, su fuente,
de la medida, in medido;
se llega y queda en poniente,
su amor en
amor metido.
¿ Hay más que pueda entender
a Quien, escondido, me hizo,
y me pensó y me quiso,
aún antes de yo nacer?
La música callada
Esta música callada, este sueño prendido
en las cuatro paredes de mi cuarto de estar;
este estar asumido en la pobreza y ser rico,
este llorar de amor sin que amor lo haya sabido,
este ser para amar sin que nadie mueva un músculo,
estas paredes mías repletas de mí mismo,
para morir luego, el día que será lejano,
la vida pasará con sus huellas de silencio,
conforme pase
el tiempo, llenándome de olvido.
En busca de la altura
En busca de la altura pugné con gran ardor,
con gran valor, en busca de la altura puse mi amor:
y no encontré,
en busca de la altura me quedé;
quizá fuera más alto lo más bajo crecer,
quizá fuera ganar perder algo de altura,
y tener,
en la humildad, lo que colmó locura,
sin verdad.
La
paz no es el regalo
No, sin lugar de rosas, tienes la paz,
es dorada colmena de amor colmado;
no, sin pensar en ti, en ti es amado
el suave fulgor que a la vida enlaza
el cada día de todos, en tu templanza;
por más que los tiempos, a todos nos cambien
y nos volvamos valientes en lo fácil,
groseros o soberbios en lo peor,
en nada cambia la dulzura de otros tiempos,
la suave mano que en todos participa
el mensaje de la paz y la alegría
que es radiante verdad entrando en campo,
llenando su horizonte de poesía,
oculto y esperado el claro día
que nos
devuelve el sol.
Los versos calmosos
Ya doran en los campos los rayos de mi sol,
en la silente estepa se respira el espacio,
en la verde campiña discurre un río pequeño,
que es mi nombre, tan corto, en ti garabateado;
la mar, si queda lejos, está luego a la mano,
si me miran tus ojos celestes, amorosos;
sobre los campos corren veloces animalejos
y el dulce néctar fluye como un suave introito,
la simple ceremonia de mi palabra inútil;
huyeron viejos humos que el tiempo había quemado:
otro día, que es nuevo, para nosotros llega,
con qué pequeñas cosas se disfruta el amor
y se hace infinito en nuestro cuarto de estar.
Del
Amor
No digáis pronto que no existe el amor,
el amor es la juntura de todo lo que existe,
no neguéis tan ciegos su delicada mano,
ni la fuente sonora que ensalza la poesía;
amad y se os abrirán las puertas ocultadas,
los senderos rotos os parecerán caminos,
la luz temblará con sus ondas en los ojos,
quedaréis tan llenos de la palabra amor,
que luego buscaréis en vosotros los versos
que habíais olvidado y que venían de Dios.
No me equivoco si amo
Nunca me equivoqué del todo y lo hice amando,
por amor todas las cosas alcanzan un fin;
hay un lugar hermoso para amar, que está muy cerca,
tan cerca está que cierra sus ojos cuando dormimos
y suele usar nuestras palabras para hablar;
nunca fue descrito en los libros, aunque se aproximan,
en ese lugar, estoy contigo, tan juntos, como si fuéramos uno;
pero no basta, para los dos, si queremos ser amantes,
pues ser amantes sería llegar precisamente a no serlo,
no se cumple con el amor tan solo amando,
el amor suele ser exigente y resulta doloroso,
parece que no quiere o que no le gusta el agrado,
incluso yo diría que está en la otra parte y nos ignora,
no quiere conocernos ni hablar de nuestras cosas;
su esencia espirituosa vuela siempre más y más alto,
tan alto vuela que cae luego al lugar más bajo
y en ese sitio hay mucho humano que necesita amor,
aunque nunca lo pidan, aunque nunca lo sepan,
amarlos es algo que está por encima del mismísimo amor.
Mi otro yo
olvidado
No cesa el río de
venir, no se cansa
de bajar y de llegar en su alegre ruido;
ni la montaña a subir su empeño apura
la alta serenidad su más y más altura;
ni el hondo espacio del universo negro
deja de expandirse ni hundirse luego;
desde el azul, la mirada de mi otro yo dejado,
todavía cercano y rotundo me proyecta
la imagen más perfecta que de mí he tenido,
y me mira también y sin reproches
espera que aúne mi poesía a su naturaleza;
que vuelva a ser de nuevo el ser creado
que vino más de Dios que de la nada;
y no cesa de amarme en su cordura,
me baja por su río cristalino de agua pura,
y a mi verdad la alza como montaña única,
y me expande infinito para soñar lo bueno,
para que esté en mí de nuevo como nuevo,
para volver a ser el ser creado
que vino más de Dios que de la nada.
Los tiempos groseros
Ay, tiempos en los que el hombre olvida
y a la razón dorada la cubre de miseria,
ay, del alma desconsolada que a su razón le priva
la verdad inexpugnable que es principio de la vida.
Descansa alma mía sobre la verdad sin precio,
consuélate en El pues en su Verdad te animas:
no eches sobre la luz incorrupta las tristes miserias,
pues en ti misma hay un halo de esa luz divina,
sobre esa luz, construye tus pasos por el mundo,
aférrate a ello y no te separes nunca de la sabiduría.
El canto del amor
De suave luz, de espumas, de los días,
maravillosa cosa es amor;
no duelen las palabras,
ni duelen los silencios,
dulcísima alegría
nos llena el corazón:
yo soy el hombre que acarició la espina,
tú eres la rosa que adornó el dolor.
No es el amor glorioso
por sembrar armonías,
ni de ruidosos rayos
es su hermano menor,
que es el amor, ante todo, cauteloso,
quien suturó la carne
antes de ser herida,
quien, antes de la vida, con su vida amó.
Los pasos de Dios
Tiembla la luz, se exalta y la enaltece,
el universo entero es fiera y en cumbres vive,
como leones rugientes se estremecen
al presentir sus pasos increíbles:
oh grandeza que los astros entienden,
levedad de sus pasos en el mundo;
oh la suave mano que a la vida rige,
su libertad coronada en las cumbres;
la paz que llega agita sus corazones,
anuncia y pone alas a sus destinos.
Verdad
Verdad eres montaña oculta,
roca regada por fuente de agua silenciosa,
profunda también tu mirada en la llaneza;
verdad eres la sombra de un dios en cada cosa,
dormida para que el valiente te encuentre,
para que el valiente te defienda,
pues, aunque
eres grande, vulnerable pareces al impío.
Las colinas del
orbe
Sobre las altas colinas reposa la creación,
sobre la alta mirada sube la estancia,
mucho más alta,
vuela la imaginación sobre la recreación,
queda el alma serena, llena de amor,
mucho más alta
descansa la vida plena y luminosa ensueña
al gran universo que el universo ensancha...
mucho más alta,
a tu belleza, su gran belleza gana,
sobre las altas
colinas, otra es más alta.
Cantarán las
piedras
Cantarán las piedras, ¡ ya es la hora que cantaran!
ya es hora que el Universo entienda que es tu hora,
que entiendan las piedras que tu voz las enamora;
se enamora la sangre, tu invento de regarles,
se enamora el alma y la haces inmensurable:
en tu divina fuente yo bebo sin hartura,
¡ ay, mar tan grande!
que me enseña a tener más sed que mi sed apura.
¡ Canten jubilosas las piedras estremecidas,
le canten
armoniosas a quien nos dio su Vida!
Llegar, aún después
Llegar, al fin, la frente sudorosa,
el camino largo, grande el silencio,
el mundo es maravilla que nos suena,
timbradas notas llenan el espacio;
el alma se empecina en seguir siendo,
para llegar después y en bien vencer.
Vencer o descansar venciendo,
en una eternidad, sonar las notas,
címbricas fuentes de la luz sus ondas,
calmosas sombras de eternidad siendo.
Desde los valles
Inmensos son los valles que surcan esta tierra,
altas son sus colinas pero se suben fáciles,
hundidos están sus mares y plácidos, se ilumina
un sol lleno de amores donando siempre vida.
Por sus campos ignotos vuela la suave brisa
y en bosques ancestrales anidan ocultos pájaros
que melódicos y armoniosos sus cánticos regalan,
todo es quietud, en paz, todo es belleza,
en paz, habitan hombres con su alegría a cuestas,
en paz, duermen los sueños en noches iluminadas,
paz, en sus jardines y en su verbenas,
paraíso es la patria, fuente de la poesía,
por sus surcos arados la palabra germina,
en pos del infinito lo más pequeño acoge,
y mirando lo poco la inmensidad aproxima.
A un amigo olvidado
Un perfume de amor tú me has dejado,
un aleteo del aire, fresca es la brisa,
un sonido a cristal, suave, tallado
en un infinito cielo lleno de vida,
me has dejado tu nombre y tu amistad,
me has dejado palabras que yo he unido,
ya es hora que se rompan viejas las sombras,
la claridad del cielo no es de mudanzas,
ya es hora que yo busque en libertad
los recuerdos están llenos de añoranza,
por el mundo que abriste y por tus días,
por el cálido arrullo de tu amor,
por el brazo libertario en que acogiste
este humilde personaje de cantor,
aire que al cielo va del cielo vuelve,
camino que yo sigo ahora fue tu camino
que el tiempo no ha borrado, nunca se pierde,
lo que en la vida se amó siempre está vivo.
El amor
El amor más perfecto eres tú,
sólo amor, sólo afecto, sólo tú,
que llenas la mirada, sin peso,
desde tu esencia iluminada,
que eres la dorada fuente limpia,
crisol del sol, solamente encendido,
desde tu cielo detenido,
sin sombra, sin maldad, sin olvido,
paisaje llano, pero nunca pobre,
rico en la inteligencia
y en las cosas buenas del hombre,
sólo estancia iluminada,
de tu elevada y sencilla presencia,
sólo humildad coronada,
desde la más
pura esencia.
Los
versos sagrados
Yo quiero rescatar con mi llaneza el sagrado nombre que a todos nos conforta,
yo quiero ser el hombre de la tierra y fomentar los pasos perdidos en las sombras;
yo quiero estar volando, como en un soplo, sobre la tierra volar y sobre el sol,
yo quiero llegar a lo más profundo de todo, yo quiero exactamente llegar a Dios.
Después de tanto corifeo, negro y amorfo, después de tanto tiempo oscuro e indeseado,
yo quiero volver a ser el hombre que El ha creado; Aquel que nunca supe, y que siempre he cantado.
Todo pasa
Todo pasa deprisa, incluso los recuerdos;
dichoso el hombre que conoce a sus semejantes,
que los tiene por amigos y ve licuar las nubes
efímeras de las cosas del mundo pasar entre los montes;
dichoso quien pone un leve toque de amor en cualquier rostro,
quien sonríe las ocurrencias, quien diariamente aúna,
el que nunca olvida los pasos de los hombres,
pues mira con amor y con amor le miran.
fin
Epílogo
de
Simplemente sublimes. Estás sembrado. Sigue así si no te agotas. Que se agoten cielos y tierra antes que enmudezcan tus palabras, se seque tu lengua al aire ventilada, enronquezca tu garganta de gritarle al mundo que es amor, olvidado amor, de predicar la esencia que es sencilla y resplandor.
Hay quien vive cantando y tu vives poetizando. Hay quien vive en efímeros oropeles de pantalla plana, de colores fugaces de palabras de ruido. Pero tú te alimentas de palabras vivas, de realidades sin nombre antes de su bautismo en poesía. Tú bautizas sin pila ni agua bendita, sin casulla ni roquete. Con las teclas en sinfonía a la luz de la luna y de las estrellas, en desvelos de nubes desgarradas, entre calores y heladas... entre ayunos de silencios y palabras....
Amen.
24 de Noviembre de 2009
©José María Torres Morenilla
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