Sobre la Iglesia de Morille 

                          

                        

Pequeña historia:

    La capilla mayor de la Iglesia de Morille es del siglo XVI, mide 5,80 x 5,65.

    Su única nave cuenta con una armadura de par y nudillo actual que probablemente sustituya a otra más antigua.

    En la capilla mayor, sin embargo, se conserva la techumbre original (recientemente restaurada), siendo esta de lima bordón, pero con unos peculiares cuadrantes de pergamino en cada esquina.

    No tiene almizate, sino que las limas confluyen en un pequeño octógono que parece hacer la función de harneruelo.

    En la tablazón se observa el saetino punteado con pequeños círculos negros sobre fondo blanco, algo solo visto en Zorita de la Frontera, Montejo y Casa de las Viejas (Salamanca). El arrocabe presenta la típica organización de las armaduras del XVI, dividido en dos aliceres por un verdugo.

    Por otra parte un único tirante sirve de apoyo a esta techumbre mostrando el papo decorado por un sencillo motivo de entrelazo, mientras los canes se componen de toro y nacela.

    Un pequeño detalle llama la atención en la armadura: los pares no llevan gramiles, caso único en toda la provincia.

    (Sacado del libro: Techumbres mudéjares en Salamanca de Belén García de Figuerola. Editado por la Diputación Provincial de Salamanca)

Cantares

 

    Según hemos oido de niños, a finales del siglo pasado o primeros de éste vivía en Morille un señor al que llamaban "El tío Cantares" Según parece este hombre, aunque no debía de saber mucho de letras, era un señor de rima fácil; es decir, que casi, casi, hablaba en verso. Muchas son las coplas y cantares que Cantares debió de hacer pero recordamos una que hemos oido cantar de niños a personas, desgraciadamente ya desaparecidas, y que con algunos retoque y alguna que otra invención, decía más o menos así:

1.-El ventidos de octubre,

    que sábado era, por cierto,

    si me quereis escuchar

    señores estar atentos:

 

2.-Os contaré lo que pasó

    en la raya de San Pedro,

    también de La Regañada,

   "por cima" La Fuente El Muerto.

 

3.-A eso de salir el sol

    pasan unos ganaderos,

   que montañeses serían,

   por las señas que nos dieron.

En la "metá" la calzada

una yegua se le ha muerto.

 

4.-No saben que hacer con ella,

    porque si fuera un carnero

    le quitarían la piel,

    la carne la tiran luego.

5.-Ya dan voces a Leonardo

     que está sembrando el centeno,

     que si quiere aquella yegua

     que trataría de precio.

 

6.-Le pidieron nueve reales,

   él le mando cinco y medio,

   se la bajaron a siete

  y el ajuste quedó hecho.

 

7.-Leonardo va a su obligación,

   que era sembrar el centeno,

   dejando allí la yegua,

   ya la llevaría luego.

 

8.-En esto que llegan tres,

   que deben ser de San Pedro:

   José Manuel el pastor, el tío Agustín el nabero,

   y el tío Cleto el borriquero.

 

 ¡Hola vaya un ecuentro más bueno!

 albarcas "pal" año y la carne "pa" los perros.

 

 9.-Luego llegan otros tres,

    que de Morille son

    y empiezan a discutir

    teniendo estos tres razón.

 

10.-Unos tiraban del rabo,

     otros tiran del pescuezo,

     como eran fuerzas iguales

     se tuvieron que estar quietos.

 

 11.-¡Quítate de ahí botarate!

      ¡Quítate de ahí, no seas necio!

      Que en desollando la yegua,

       partiremos el pellejo.

 

 12.-Por fin allí habló Quico,

      que tenía ojos de perro,

     "El pellejo no se parte

     por los c...(el salero) que tengo."

 

Parece ser que el tal Quico era un hombre de Morille bastante forzudo, al que todos tenían miedo y gracias a él la yegua se la trajo para Morille su dueño, que no era otro que Leonardo.

 

¿Sabíais que el famoso comunero "Maldonado" pudo ser de Morille?

Pues leed con atención:

PLAZA DE SAN BENITO

En esta plazoleta hay que distinguir las casonas que la configuran y la iglesia del centro.

Recibe el nombre, San Benito, de la parroquia que ocupa gran parte del espacio. Mandada reedificar en 1490 (S. XV), su estilo es gótico-isabelino. Los muros son fuertes y pesados, con contrafuertes y sin vanos.

La portada es extraordinaria con la Anunciación y el blasón de los Fonseca, con los cinco luceros, bajo un arco carpanel.

Sólo tiene una nave con bóvedas de crucería. Está llena de enterramientos porque era el panteón de los Maldonado.

Casona de los Solís, según se puede ver por el escudo con un sol que está encima de la puerta. Su fachada es del siglo XVI. Fue cárcel de la Universidad en el siglo XVII.

Casona de los Maldonado de Morille. Es de estilo plateresco. Se encuentra al otro lado de la plazoleta y está habitado por las monjas del convento de la Madre de Dios. Este palacio perteneció al capitán de los comuneros salmantinos don Pedro Maldonado Pimentel. En sus muros todavía pueden verse los huecos de las ventanas cegadas y el lugar donde fueron picados los escudos. En la cornisa figuraban esculpidos dos cerdos, pero el Ayuntamiento ordenó retirarlos en 1821 (S. XIX).

Historia

La iglesia de San Benito era la sede de uno de los dos bandos enfrentados durante el siglo XV y principios del siglo XVI en Salamanca. De ahí su aspecto de fortaleza.

Ese bando, conocido como "San Benito", lo formaban los linajes de: Acevedo, Anaya, Figueroa, Fonseca, Godínez, Maldonado, Manzano, Paz, Pereira, Ribas, Sotomayor, Hontiveros y Nieto.

El otro bando, llamado de "Santo Tomé", estaba formado por los linajes siguientes: Almaraz, Monroy, Puertocarrero, Solís, Tejeda, Valdés, Varillas, Vázquez Coronado, Garci Grande, Rodríguez, Enríquez, Ovalle, Flores, Montesino, Miranda, Villafuerte y Araujo.

El motivo de sus enfrentamientos era conseguir el control del Concejo (Ayuntamiento), porque además de impuestos y contribuciones, el Concejo era rico en propiedades ( propios, comunales, dehesas, etc.) y sus rentas iban a parar a manos de los que gobernasen el Ayuntamiento.

Las luchas terminarán cuando los RR.CC. cubran los puestos del Concejo dando la mitad a cada bando y sorteando los puestos entre ellos.

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Salamanca mandó un ejército a la rebelión comunera (200 hombres a caballo y 6.000 peones), para luchar contra las imposiciones de Carlos I de Austria y sus consejeros flamencos.

El jefe de los comuneros salmantinos era Juan de Valloria, aunque al frente de las tropas iba don Pedro Maldonado Pimentel y de lugarteniente llevaba a un primo suyo llamado don Francisco Maldonado.

Fueron derrotados en la batalla de Villalar (1521 - S. XVI), por las tropas realistas (Ronquillo).

Los dos Maldonados caen presos y les cortan la cabeza.

 

  A portada                                                 A la matanza