(Lc 10,25-37)
(Música suave. Los tres niños o niñas están
sentados en diversos lugares entre el público. Aparece, Lucas y se dirige a
todos. Música de fondo. )
LUCAS:
¡Hola! Soy el evangelista Lucas y voy a contaros una historia de Jesús. Pero
antes... me gustaría haceros unas preguntillas!
PUBLICO 1:
(Satisfecho.) Pregunta, pregunta,
Lucas, ¡nosotros sabemos un montón!
LUCAS: ¡Estupendo! A
ver, a ver... ¿Cuáles son los mandamientos más importantes de la Ley de Dios?
PUBLICO 2:
(Levanta el brazo. Contento.) ¡Yo, yo
lo sé! (De «carrerilla» en forma memorística.)
«Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo».
LUCAS:
(Aprueba, complacido.) Muy bien,
seguro que vosotros amáis a Dios y también al prójimo.
PUBLICO 3:
(Confuso.) ¿Y quién es mi «prójimo»?
LUCAS:
A Jesús le hicieron la misma pregunta y él respondió contando una historia.
Escuchad.
(Música suave. Lucas se une al resto del público.
Entra Jesús y se dirige a un extremo del presbiterio o escenario. Cesa la música
o queda de fondo muy suave.)
JESUS:
(Habla alto, claro, expresivo y dando
tiempo para que los personajes actúen.) Un hombre bajaba de Jerusalén a
Jericó y cayó en manos de unos bandidos. (El
viajero sale de la sacristía o de detrás de las cortinas, y camina lentamente
hacia el centro del presbiterio o escenario. Dos bandidos van tras él de
puntillas y con sigilo.)
BANDIDOS:
(Atrapan al hombre.) ¡Ya eres
nuestro! (Forcejean, le hacen caer al
suelo. Fingen golpearlo.)
BANDIDO 1:
(Al bandido 2.) ¡Déjalo ya!, tenemos
todo su dinero.
BANDIDO 2:
Sí, vámonos, está medio muerto.
(El herido comienza a quejarse. Aparece el
sacerdote.)
HERIDO:
(Desde el suelo, levanta la cabeza y ve al
sacerdote.) ¡Un sacerdote, un hombre de Dios! ¡Seguro que me ayuda! ¡Socorro,
auxilio, ayúdame!
(El sacerdote queda quieto un segundo, luego se
encoge de hombros, silba haciéndose el despistado, da una vuelta por el
presbiterio o escenario, lo más lejos posible del herido, y vuelve a salir.
Entra el levita.)
HERIDO:
¡Un levita, un servidor del templo, éste sí que me ayudará! ¡Socorro,
socorro, estoy herido!
(El levita repite las acciones y los gestos que ha
realizado el sacerdote y desaparece como él. Entra el samaritano con la bolsa
al hombro.)
HERIDO:
(Desesperado.) ¡Un samaritano, un
enemigo de los judíos! ¡Dios mío, voy a morir! (Baja la cabeza y queda totalmente tumbado. El samaritano se aproxima a
él.)
SAMARITANO:
¡Pobre hombre, cómo le han dejado los bandidos! (Se arrodilla de espaldas al público y simula curar al herido, colocándole
una aparatosa venda o pañuelo alrededor de la cabeza; después, le ayuda a
levantarse y, aparentando gran esfuerzo, lo lleva a la sacristía o tras las
cortinas.)
JESUS:
El samaritano curó al herido, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día
siguiente...
SAMARITANO: (Sale acompañado del
posadero.) Posadero, tome este dinero!
(Hace ademán de entregárselo.) cuida del herido y lo que gastes de más ya
te lo pagaré a la vuelta.
POSADERO:
Así lo haré, está en buenas manos.
(Desaparecen el posadero y el samaritano. Jesús
avanza hacia el público. )
JESUS:
¿Cuál de estos tres os parece que se portó como prójimo del que cayó en
manos de los bandidos?
TODOS:
¡El que lo curó y se preocupó de él!
JESUS: (Fuerte y categórico.)
¡Haced vosotros lo mismo!
PERSONAJES: Jesús, Lucas, Herido, Buen Samaritano, posadero, sacerdote, levita, bandido 1 y bandido 2, público 1, público 2, público 3.
MATERIALES
NECESARIOS: Vestidos de los personajes y una bolsa para el samaritano que
contenga un bote con agua y una venda o pañuelo para curar al herido.