CELEBRACIÓN COMUNITARIA

DE LA UNCIÓN  DE LOS ENFERMOS (20-05-2001)

 

Monición inicial

Estamos aquí reunidos una semana más para celebrar el domingo, el día del Señor. Para celebrar de un modo especial la alegría y la vida nueva que brotan con toda su fuerza en este tiempo de Pascua.

Hoy, nuestra celebración tiene un tono peculiar. Un grupo de miembros de nuestra comunidad, que sufren la enfermedad o la vejez, van a recibir el sacramento de la Unción, el sacramento con el que Jesucristo, por la imposición de las manos y la unción del óleo santo, se acerca a ellos con su fuerza que cura y que salva, para acompañarles, para confortarlos, para llenarlos de vida.

Hoy celebramos en este sexto domingo de Pascua el “Día del Enfermo”, y en esta ocasión la Iglesia nos pide que pongamos nuestra atención y nuestra oración en los niños enfermos, porque la enfermedad llega a todas las edades y también a los más pequeños.

Y ahora todos, niños, adultos y ancianos recordemos aquello que nos une a todos: el ser cristianos y bautizados. Recordemos ahora nuestro bautismo común, recibiendo el agua de la Aspersión.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

Se suprimen las moniciones a las lecturas para no alargar la celebración.

 

LITURGIA DE LA UNCIÓN

La celebración de la Unción tiene lugar después de la homilía (y del silencio reflexivo que haya podido hacerse a continuación).

 

Presentación de los que van a recibir la Unción  

Vamos a celebrar ahora el sacramento de la Unción, en el que nuestros hermanos recibirán, por la imposición de las manos y la unción con el óleo santo, la fuerza de Jesucristo, que cura y salva. Nuestros hermanos que van a recibir el sacramento de la Unción son los siguientes:

(Se leen los nombres de los que recibirán el sacramento).

 

Monición a la imposición de las manos y la Unción  

Ahora, el celebrante impondrá las manos y ungirá con el óleo santo a nuestros hermanos. Son unos gestos que provienen de Jesús. La imposición de las manos es el signo del don de Dios que desciende sobre nuestros hermanos: la gracia de Jesucristo resucitado, la fuerza del Espíritu Santo. Y la unción en la frente y en las manos es el signo de la presencia de Dios en ellos, para confortarlos y fortalecerlos en el cuerpo y en el espíritu.

Participemos, con nuestra oración, en la celebración de este sacramento.

 

Imposición de las manos

El celebrante pasa por todos los enfermos imponiendo individualmente las manos sobre cada uno de ellos. Mientras todos están en silencio

 

Acción de gracias sobre el óleo

Se coloca en lugar visible un recipiente digno, con el óleo. Nótese que todos los instrumentos necesarios para lavarse luego las manos el sacerdote deben estar en otro lugar no visible.

Una vez colocado el recipiente, el celebrante dice la oración siguiente:

Demos ahora gracias a Dios por el óleo con el que ungiremos a nuestros hermanos. Podéis responder a cada invocación diciendo: BENDITO SEAS POR SIEMPRE, SEÑOR.

-   Bendito seas, Dios, Padre todopoderoso, que por nosotros y por nuestra salvación enviaste tu Hijo al mundo. R/

-   Bendito seas, Dios, Hijo unigénito, que te has rebajado haciéndote hombre como nosotros, para curar nuestras enfermedades. R/

-   Bendito seas, Dios, Espíritu Santo Consolador, que con tu poder fortaleces la debilidad de nuestro cuerpo. R/

Fortalece, Señor, a estos hijos tuyos, a quienes ahora, llenos de fe, vamos a ungir con el óleo santo; haz que se sientan confortados en su debilidad y aliviados en sus enfermedades y sufrimientos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Unción

El celebrante se dirige personalmente a cada enfermo y a continuación lo unge en la frente y en las manos diciendo:

Por esta santa Unción

y por su bondadosa misericordia

te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo,

R/. Amén.

Para que, libre de tus pecados,

te conceda la salvación

y te conforte en tu enfermedad.

R/ Amén.

Entretanto se puede cantar algún canto, pero comenzándolo a partir de la segunda o tercera unción, de modo que la fórmula sacramental haya podido escucharse antes una o dos veces. El canto puede ser, por ejemplo: Juntos como hermanos (CLN 403 / MD 635); El Señor es mi pastor (CLN 504 / MD 806); El Señor es mi luz (CLN 505 / MD 842); Gustad y ved (CLN 518 / MD 834); Hoy Señor te damos gracias  (CLN 604); Señor, tú eres mi refugio (CLN 701 / MD 628); Cerca de ti, Señor (CLN 702 / MD 610); Victoria canta nuestra fe (CLN 704 / MD 628); El Señor es mi fuerza (CLN 717 / MD 647); Gloria y honor a ti (MD 604).

 

Oración universal

En lugar de la oración universal que correspondería al domingo, se dice una de las siguientes, o similar.

a) Presentemos nuestras plegarias a Dios, nuestro Padre. Oremos por el mundo entero, oremos por la Iglesia, oremos hoy especialmente por estos hermanos nuestros que han recibido el sacramento de la santa Unción. Podéis responder a cada petición diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE

 

1.-Señor, existen países donde los recursos sanitarios son muy precarios al extremo de que muchas personas mueren por falta de medicinas. Mueve los corazones de sus gobernantes, para que los medios sanitarios aumenten en cantidad y calidad. ROGUEMOS AL SEÑOR

 

2.-Señor, sólo desde el amor y con tu amor, podemos acercarnos a los enfermos; ellos forman parte de tu luz. Que tu Espíritu abra nuestros labios con palabras de aliento y comprensión. ROGUEMOS AL SEÑOR

 

3.-Señor, ayuda a todos los niños enfermos a descubrir que estás a su lado y que tu fuerza  alivia su dolor, y haz que encuentren en Ti el amor de un Padre verdadero. ROGUEMOS AL SEÑOR

 

4.-Señor muéstranos el camino para que sepamos encontrarte en el más débil, en el pobre y el enfermo, y que no sigamos desorientados buscándote entre nuestras comodidades, sino  que todas nuestras inquietudes se funden según tu espíritu. ROGUEMOS AL SEÑOR

 

5.-Señor, acompaña a todos nuestros hermanos y hermanas que en esta celebración de la Eucaristía de nuestra parroquia de Santa María Magdalena, reciben el don de la fuerza del Espíritu Santo para que se sientan acompañados en su debilidad y en los momentos de decaimiento por la unción que hoy han recibido. ROGUEMOS AL SEÑOR

 

6.-Señor, acoge en tu reino a todos nuestros hermanos difuntos que recibieron otros años la unción de enfermos en nuestra parroquia. Acoge también a cuantos confiaron en ti y que ahora descansan en tu reino, confortados con tu protección eterna. ROGUEMOS AL SEÑOR

 

   

 

    Te rogamos, Padre nuestro, que por la gracia del Espíritu Santo, confortes a estos hermanos nuestros, alivies sus dolores, perdones sus pecados, ahuyentes todo sufrimiento de su cuerpo y de su alma, y les devuelvas la salud espiritual y corporal, para que, restablecidos por tu misericordia, puedan incorporarse a los quehaceres de su vida. Por...

   

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA

Se hace todo según las características litúrgicas del día correspondiente. Si es posible, algunos de los que han recibido la Unción y del grupo de visitadores de los enfermos podrían llevar las ofrendas al altar.

 

CONCLUSIÓN

Después de la poscomunión se hace sentar a la gente y se hacen los siguientes signos:

a) Lectura de un poema dedicado a los enfermos (Baldiri Vilà)

b)Explicción de los regalos para los enfermos y posteriormente entrega personal de los mimos entre el sacerdote y las visitadoras.

 

 

Bendición solemne

Pidamos ahora solemnemente la bendición de Dios. Podéis responder Amén a cada una de las invocaciones.

    -  Que Dios Padre os bendiga.

    -  Que el Hijo de Dios os conforte.

    -  Que el Espíritu Santo os ilumine.

    -  Que el Señor proteja vuestro cuerpo y salve vuestra alma.

    -  Que haga brillar su rostro sobre vosotros y os lleve a la vida eterna.

    Y a todos vosotros, que estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

 

Canto Final y homenaje a la Virgen María

Una persona de los que reciben la unción llevará una flor o flores a la Virgen y a continuación se canta el canto final dedicado a la Virgen

Acabado el canto, se despide la ceremonia.