PROCESIÓN DEL SANTÍSIMO (Corpus 2001)
PRIMERA PARTE
Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios
Hermanos:
El cáliz de nuestra Acción de gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo?; y el pan que partimos, ¿No nos une a todos en el cuerpo de Cristo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.
Comentario
Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, te damos gracias por habernos concedido el recibir tu santo misterio: que éste signifique para todos nosotros un rejuvenecimiento para el alma, el cuerpo y el espíritu. Te lo pedimos por tu Hijo único que vive y reina por los siglos de los Siglos.
Bendición
SEGUNDA PARTE
Lectura del Evangelio según san Juan
En aquel tiempo, Jesús dijo:
-Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná del desierto y murieron. Este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.
Comentario
Dios Todopoderoso, haced que la recepción de vuestro santo misterio nos fortifique, y nos colme a todos de bendiciones por Cristo nuestro Señor. Por él os sean dadas gloria y poder ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Bendición
TERCERA PARTE
Del Papa Juan Pablo II
Nos has dejado Señor tu cuerpo y tu sangre, para que atestigüen que se ha realizado la redención del mundo, y para que llegue a todos los hombres tu misterio pascual como sacramento de la vida y de la salvación.
Queremos todos los días, y a todos las horas, adorarte, despojado bajo las especies del pan y del vino, para renovar la esperanza de la “llamada a la gloria”, cuyo principio eres tú, con tu cuerpo glorificado “a la derecha del Padre”.
Comentario
Oh Dios, que redimiste a todos los hombres con el misterio pascual de Cristo; conserva en nosotros la obra de tu misericordia, para que venerando, constantemente el misterio de nuestra salvación, merezcamos conseguir su fruto. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.