La guerra civil española es actualmente el tema mas tratado por la historiografía mundial. Sin embargo la mayoría de la producción bibliografica existente sigue conservando parte del carácter polémico que tuvo en otros tiempos. A la hora de seleccionar los documentos finalmente escogidos ha sido nuestro criterio facilitar al lector aquellos textos inéditos en los que se traslucen las razones y sinrazones que los "rebeldes" esgrimieron para justificar lo injustificable; el derramamiento de sangre, sin perjuicio de que, en ocasiones, expresen ideas iguales o distintas a las nuestras. Ha sido nuestro propósito recoger el testimonio inédito y original de algunos de los mas significados protagonistas de la conspiración en la zona rebelde en los tiempos inmediatamente anteriores a la sublevación de julio de 1936. Tal vez contribuyamos con el conocimiento sereno y serio de los hechos que acaecieron a que jamas se vierta una gota mas de sangre en una guerra fraticida.
Emilio Mola (1887-1937)
Fue General de brigada de brillantísima carrera militar en las campañas de Africa, principalmente durante las operaciones de los años 1926-1927. Al caer la dictadura del general Primo de Rivera, se hizo cargo de la dirección general de seguridad por lo que al proclamarse la República fue detenido y procesado siendo condenado a prisión. En 1933, tras el triunfo electoral de las derechas, fue amnistiado, reingresando en el servicio activo del ejército aunque no logra su total rehabilitación hasta mediados de 1935, cuando se le confiere con caracter accidental el mando de las fuerzas de Marruecos. Tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones celebradas en febrero de 1936, es alejado de Africa y nombrado jefe de la 12 Brigada de Infantería, con sede en Pamplona. Desde la capital navarra prosigue estableciendo contactos con fines conspiratorios hasta que como consecuencia de varias intentonas fallidas, el general José Sanjurjo Sacanell -jefe de la conspiración- decide en junio de 1936 marchar de acuerdo sólo con éste. El 15 de julio de 1936 los conjurados envían un telegrama en clave al general Sanjurjo que se encuentra exiliado en Estoril comunicandole que todo esta preparado. El día 17 se alza el ejército destacado en Africa contra la República. Al día siguiente el general Emilio Mola Vidal se suma a la insurrección. El día 19 declara el estado de guerra y ordena que se recoja al general Sanjurjo en una avioneta y lo trasladen a Burgos donde ha de ponerse al frente de la sublevación. En la madrugada del día 21 recibe un telegrama del comandante militar de Cáceres que le comunica la desalentadora noticia del fallecimiento de Sanjurjo víctima de un accidente aéreo en el aparato que le trasladaba a España para capitanear la insurrección.
Desaparecido Sanjurjo la zona rebelde careció
inicialmente de dirección y cada sector estuvo sometido a las
decisiones personales de los mandos militares locales. La
inesperada muerte del laureado general contribuyó a los titubeos
e indecisiones de gran parte de las autoridades militares, que en
sus escalones superiores, permanecieron mayoritariamente fieles
al gobierno de la segunda República. El consiguiente proceso de
concentración de poder que tuvo lugar llevó a la constitución
de una Junta de Defensa Nacional, de la que Mola forma parte
desde su fundación -no así el general Franco- que, en
septiembre de 1936, decidió renunciar a sus atribuciones en
favor de una jefatura única que recairía en Franco. Menos
Cabanellas, todos los miembros de la junta estan de acuerdo: los
generales Queipo de Llano, Orgaz, Gil Yuste, Mola, Saliquet,
Davila y Kindelan, y los coroneles Montaner y Moreno Calderón.
Tras expulsar de España a Don Juan de Borbón, hijo de Alfonso
XIII, y ante la imposibilidad de tomar Madrid, Mola vuelca todos
sus esfuerzos en el teatro de operaciones del País Vasco. En
Abril de 1937 tiene lugar el bombardeo de Guernica, de cuya
acción no parece que tuviera responsabilidad. Ese mismo año
falleció inesperadamente en un accidente aéreo al chocar su
avión contra un cerro con el resto de ocupantes de la aeronave.
Generalmente, los que centran su atención en la vida de Mola
suelen limitarse a contemplarla dentro de un marco histórico
restringido en su faceta militar o política como eventual
coordinador de la conspiración. Mezclada con esta realidad, pesa
en el ámbito de su vida otra realidad cual es la de un ser
humano con sus luces y sus sombras y una ideología, casi
inexplorada y desconocida.
Correo: ocreocre@terra.es