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| Flamenco y pedagogía |
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Rafael Hoces Ortega 20-12-2000
Publicado
en www.tristeyazul.com
Pues
sí, ya tenemos aquí el tan esperado disco
de Vicente Amigo. Pero no se trata sólo de un disco con temas flamencos, sino
que además viene acompañado de una gran expectación por parte de los vicenteamigianos
en particular y flamencos en general.
¿Qué
se podría decir de él? Pues un disco muy fresco, grabado este verano, que nos
nuestra este ya legendario guitarrista, hijo de la saga de nuestro querido Paco.
Pero muchos ya se atrevían a echar pronóstico del "pescaillo" cuando
todavía estaba en el mar, sin pescar, sin que el propio autor supiera ni cómo.
El disco de José Mercé fue un claro precedente al disco del innovador Vicente
en lo que se refiere al apartado musical. Encontramos ya en este álbum características
muy peculiares que rompen digamos con el concepto
purista del flamenco; esto es: aparte de la instrumentación típica que
todos los guitarristas incluyeron desde la época de Paco encontramos muchos
estribillos que se repiten, temas principalmente tonales (no tanto modales, como
suele ser en el flamenco). ¡Que por supuesto que ni que hablar tiene de las
letras del cante!. Así pues como vemos, el disco de Amigo estaba casi
anunciado, lo cual no le quita un ápice de calidad. Pero remitiéndonos al
disco en sí podemos hacer una análisis más profundo que arroje algunos datos
interesantes.
Mirando
la portada del disco podemos observar a un Vicente pensativo en la "Ciudad
de las ideas". Los que ya le conocen pueden imaginar que este disco promete
un caudal de ideas nuevas originales, tal y como nos tiene acostumbrados. Si
echamos un vistazo a la contraportada del disco podremos ver que tiene ocho
temas, escritos sobre la impresión fotográfica de Vicente caminando cabizbajo
por las calles de ¿Granada?, ¿Córdoba? .
Al
leerlos nos quedamos detenidos en
la canción número cinco titulada "Bolero de Vicente". ¿Bolero"?
Así es, Vicente nos trae un bolero. "¿Un guitarrista flamenco tocando un
bolero?. Es Vicente. Escuchamos este bolero y nos encontramos con Vicente Amigo
muy metido en este papel, ¡Parece que toda su vida haya estado escuchando este
tipo de música! Se integra en los esquemas rítmicos y armónicos de este
estilo musical con bastante rigurosidad. De fondo, su toque flamenco da un aire
muy especial. La idea es realmente original y Amigo se desenvuelve perfectamente
en la canción pero nos encontramos con un tema que de flamenco tiene bien poco.
A pesar de que ya estamos acostumbrados a las sorpresas del cordobés quizás ésta
vaya un poco más lejos. ¿El flamenco en un bolero? Quizás poco logrado si
hablamos en términos flamencos, más aún nos sorprendernos cuando nos
encontramos una armónica en la canción. ¡Increíble! Aunque nos suene un poco
ajena la instrumentación y orquestación están muy conseguidas.
En un disco que más que flamenco vamos a encontrar una fusión de
estilos muy variados, de gran elaboración armónica e instrumental. Todas las
tendencias del flamenco moderno se aúnan en este disco para mostrarse a un público
ávido de nuevas ideas y que ya está bastante curado en sustos. Vicente no deja
de sorprendernos aunque quizás halla caído una vez mas en la comercialidad que
hoy invade nuestro mercado flamenco. ¿Flamenco?, si este disco puede definirse
como flamenco es porque Vicente lo hace, aún así cuesta enmarcarlo en
determinados patrones no tan modernos (que no puristas
ni anticuados). Se expresa Vicente
realmente así: no cabe duda, no se rinde a la comercialidad, a las masas, se
rinde a sus gustos musicales, cada vez más amplios, o al menos así lo pienso.
Corren
rumores entre los guitarristas flamencos del toque "afeminado" de
Vicente Amigo. Cuando dicen afeminado se refieren a que utiliza muchas técnicas
de guitarra clásica y eléctrica: vibratos, numerosos ligados, etcétera. No
tienen la fuerza flamenca de Paco de Lucía o de Tomatito.
Quizás
escuchando este bolero podemos ver a un Vicente más recogido en sí mismo aún
si cabe, olvidando casi por completo sus raíces flamencas y dejándose llevar
por ese ritmo lento y melodioso. Un reto no tan grande para el fenomenal
Vicente.
Y
el tema número seis con un curioso título "tatá".
Es
fácil reconocer a Vicente en este disco sin tan siquiera escucharlo completo.
Y es que dicen que cuando los
artistas se consagran se desmadran. Y ese desmadre suele conllevar una mayor
expresividad de los temas que crean. Efectivamente, Vicente es en este disco mas
suyo que en los anteriores, si cabe.
El
autor de este disco nos presenta unas nuevas progresiones armónicas, aparte de
una nueva instrumentación, de la que ya hemos hablado antes. En si es un auténtico
disco de fusión de estilos, cosa que podremos notar por la cantidad de ritmos,
acordes, instrumentos, frases... de riguroso “estreno” en el mundo del
flamenco. Por ejemplo observamos como el primer tema: Tres notas para decir te quiero utiliza en su estribillo una curiosa
técnica del mundo del jazz, el spelling
como llaman algunos autores, esto es, un vocal entona una melodía sin letra,
sonidos sin significado que pretenden imitar un instrumento.
Comienzo el de este corte que bien podría parecerse a un disco de otro
estilo musical, si en vez de una guitarra flamenca introducimos un instrumento
de distinto timbre. Juzguen ustedes.
El
segundo tema La tarde es caramelo nos
lleva al mundo de las alegrías en donde interviene la voz de Dieguito
“El cigala” – probable recuerdo a nuestro Camarón- coreada por las
voces del propio Vicente y del Queco.
Es de destacar esa armónica melancólica que actúa en determinados
momentos del tema. El tema en si parece transportarnos en su comienzo a un mundo
de sueños. Los coros hacen de su voz ventosa un puente entre la introducción y
el tema en sí. Le siguen falsetas mas o menos flamencas de Vicente, a la vez
que escuchamos el cante de Diego.
El
acompañamiento de este tema es bastante escaso y por ello más recogido, aunque
encontramos algunas partes donde Amigo dobla la guitarra.
Si permanecemos atentos
escucharemos algo interesante al final del tema,
<< has cogido mis falsetas Vicente, te voy a matar>>.
Ojos de la Alhambra recuerdan a unas bulerías aunque por su comienzo
poco se podría decir de ello; el tríptico tampoco nos aclara demasiado. Una
voz que parece hablar en árabe se mueve sobre una melodía sin compás que
luego comenzará decantarse por un ritmo ternario. En este caso Khaled es el vocalista encargado de dar un aire morisco al tema, en
clara contradicción con la armonía tonal que invade el corte. Un fenomenal
bajo toma protagonismo en este tema con un breve solo de virtuosismo. En la
percusión nos vamos a encontrar con el sobresaliente cajón de Tino di Geraldo.
Escucharemos una melancólica y apasionada guitarra que es ambientada por unas
voces que se oyen en la lejanía (que más bien podrían recordarnos a los
indios apaches que a otra cosa). La flauta también tiene cabida en esta
singular composición.
En este tema la guitarra vicentiana
adquiere más fuerza, mas flamenquismo, abandonando un poco su toque algo más eléctrico, al que nos tiene acostumbrados.
Compare Manuel,
unos tangos muy ligeros donde en los coros y jaleos nos encontramos con Ángela
Bautista, Tere Bautista, Juan Carrasco, “El
BO” y el propio Vicente Amigo, que de nuevo participa con su voz. Los
coros de las féminas bien nos pueden recordar a un tema de rumbas flamencas
gitanas (tipo Los chunguitos). De
cualquier manera son unos tangos vivos en donde la percusión adquiere un fuerte
carácter por la inclusión de la batería de Mino Cinelu.
Un alarde de técnica de picados
y arpegios en este corte; donde se consiguen una música llena de sonidos que no
nos permiten un segundo de respiro. En general la monotonía le invade de forma
clara: escuchamos 1 minuto y lo escuchamos todo.
Bolero de Vicente.
Muy trabajado este precioso bolero, bien compuesto y bien ambientado. El empaste
instrumental alcanza grados de perfección, la atmósfera creada en el tema hace
que no tenga nada que envidiar a otras obras similares. La orquesta hace las
delicias de los oyentes, transportándolos a un mundo que realmente nada
tiene que ver con el flamenco. Y quizás está ahí lo criticable, lo mejorable,
lo puntualizable. Los que realmente gusten de un bolero irán sin más a por el
disco de Vicente, ¡pero hay de aquellos que estén acostumbrados a un flamenco
algo más tradicional!. Esperemos que la sorpresa no les siente mal. Aún así
pienso que los arreglos orquestales podrían haber sido sustancialmente mejores.
Tatá.
Fuerza, coraje, valentía y atrevimiento acompañan al séptimo corte. En la
misma línea de la introducción de nuevos instrumentos que enriquezcan la
textura musical del flamenco, quizás algo anticuada. Parece que Vicente
quisiera marcar historia, como ya hizo Paco de Lucía en su tiempo, intentando
que sea el antes y el después de este disco. Es importante la inclusión de esa
trompeta, saxo y ese fluguer a lo cubano-salsero. Difícil saber si se cae o no
en lo comercial.
También de destacar un bajo más
rockero que otra cosa, que recorre
vertiginosamente trastes con una técnica muy usual en este tipo de música.
Penúltimo
tema para Córdoba, soleá para
Vicente y nadie más. Quizás un pequeño reencuentro con esa inexistente pureza,
pero de la que todo el mundo habla, o tiene al menos una idea. En absoluto
espectacular, más bien un esquema repetido y remanido que ya conocen y
practican muchos autores; eso sí, con la especial agógica
y dinámica de nuestro guitarrista.
Parece que quisiera demostrarnos que sabe y conoce un toque más sobrio y
calmado. Demostrado.
Y
el corte que da título al disco Ciudad de
las ideas llega en último lugar como colofón del trabajo. Instrumentación
bastante más típica con la salvedad de la voces flamencas de Montse Cortés y
Lin Cortés, una delicia.
Comenzamos con un toque a solo
de Vicente en algo que pudiera parecerse a ese compás de 12 tiempos típico de
la bulería. Percusión y coros le siguen de forma paulatina y en perfecta
conjunción acompañan a la guitarra que va recorriendo una serie de acordes
arpegiados. Al llegar el cante nos parece entrar en un toque mucho más clásico:
modalidad, esquemas rítmicos, ritmos armónicos característicos...
Difícil, muy difícil pues, valorar con justicia este disco de Vicente.
Y quizás en ello radique su importancia y su valía. Si escuchásemos la malagueña de Chacón cantada por 10 cantaores podríamos hacer un
balance muy ajustado y preciso, pero ¿qué podemos hacer con un disco que es
plena novedad? Quizás todavía no estemos preparados para ello. El tiempo nos
dará la razón.
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Los aficionados al mundo de la guitarra hemos podido disfrutar durante el pasado mes de julio de una rica muestra de guitarristas de muy diversa consideración. Desde la música clásica hasta la flamenca hemos recorrido un sinfín artistas y obras tan dispares como Presuntos Implicados, José Antonio Rodríguez, Egberto Gismarti, Al di Meola, José el Francés, Paco Cepero, El Viejin etcétera. Para variedad y gustos.
Los asistentes a alguno de los cursos hemos disfrutado de entrada libre para todos los conciertos, haciendo a un más interesante, si cabe, la participación en el festival. A lo largo de estos días han tenido lugar una muestra de conciertos que rondaban los tres o incluso cuatro en un solo día.
En el apartado de la guitarra flamenca comenzamos con José Antonio Rodríguez, que el día 7 nos daba un fenomenal recibimiento mostrándonos su obra para guitarra y orquesta. Un auténtico deleite musical.
El día siguiente nos deparó un concierto de José el Francés, que no pudo conseguir sino dejarnos con la miel en los labios con una actuación realmente corta. Si nos son aprendimos bastante con la inesperada actuación de Chonchi Heredia, su mujer, que fue acompañada por él mismo a la guitarra.
Sin nada que destacar el siguiente día nos remontamos al día 10, en donde descubrimos a un Antonio Canales pletórico mostrándonos su recién estrenado ballet flamenco "La cenicienta". Un espectáculo que quizás brilló más por su coreografía y su fabulosa puesta en escena que por su calidad flamenca. La prensa cordobesa no se mostró muy de acuerdo con la apuesta de Antonio, que criticaba de excesivamente comercial. Sin embargo fue curioso observar como se llenaba el Gran Teatro de Córdoba por primera vez después del desfile de artistas de días anteriores. Pero todo lo que sea una ayuda para aproximar al público al flamenco es realmente premiable.
El día 12, miércoles, descubrimos a los jóvenes talentos de Andalucía, según nos muestra el tríptico correspondiente concierto. El apartado de guitarra flamenca escuchamos apasionadamente a Gabriel Expósito, cordobés y José Juan Martínez antojo desde Málaga. Realmente la gran cantidad de premios obtenidos por estos jóvenes deslumbraron por si mismos, haciéndonos disfrutar de un concierto muy interesante. Una plaza llena a rebosar acudió a presenciar la actuación de cuatro auténticos guitarristas.
A las 22 horas el Gran Teatro de Córdoba no se llenó, como siempre salvo con Antonio Canales, para ver la compañía de Joaquín Grilo que presentaba su espectáculo "Jácara". Un auténtico derroche de sabor flamenco invadió la sala. El espectáculo construido sobre seguiriyas, fandangos, alegrías etc. en donde el elemento escenográfico no era tan grandioso como el de Antonio Canales sino que se cernía a la sencillez y "al buen gusto" según la opinión del respetable público. También la prensa cordobesa le dedica un pequeño artículo a su actuación.
Llegando el día 14 nos encontramos a Carmen Linares acompañada de los guitarristas granadinos Paco y Miguel Ángel Cortés. Un público muy variado pudo disfrutar de cantes como las seguiriyas o las tarantas que Carmen mostró en toda su plenitud y que desembocarían más tarde en otros más festeros para deleite del público más joven. Un auténtico recital de cante, con maestría y plena jondura. El acompañamiento a la guitarra bien mereció el aplauso de los allí asistentes.
El día 15 pudimos disfrutar de la Maratón de Guitarras, un concierto en donde unos anónimos artistas tomaría la plaza Jerónimo Páez para hacer las delicias del público asistente. En una noche de auténtico calor numerosos guitarristas, desde los 11 años a los 35 desfilaron por el escenario, interpretando piezas desde la música clásica hasta la popular brasileña, pasando, como no, por el flamenco. Entre todos los participantes se sorteaba además una guitarra valorada en 300.000 Pts., todo un aliciente.
El día 16 el festival tocaba a su fin, y para despedir a los cursillistas y visitantes de la ciudad en general se celebró el concierto de alumnos. Una calurosa acogida del público y un buen hacer de los distintos músicos que desfilaron por el escenario.
El festival de Córdoba se despide con una buena valoración en general de los asistentes. La organización, las actividades ofertadas, la calidad de los cursos... todo esto y más han hecho honores al nombre que le ha dado tanta fama, desde la ya lejana creación del mismo. Un animo a todos los guitarristas para que lo visiten porque aprenderán y gustarán de repetir.
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Recomiendo la lectura de este artículo con el disco, para una mejor compresión.
E
l incombustible José Mercé reaparece con un nuevo y ambicioso proyecto en el mercado de la discografía española y quizá, mundial. Y en este disco vamos a encontrarnos con dos "rockeros" recién saliítos al aire como son José Mercé y mc ataviados con sendas gafas tipo Caiga quien Caiga. ¿Flamenco, rock o incluso blues? La polémica y el debate, pasen y vean, señores.En sólo 10 temas el jerezano se enfrenta a un público cada vez más disperso en gustos, cada vez más critico si cabe. No se trata de cuatro puristas de cante, ni de masas de fans que se tiran de los pelos cuando sale su ídolo y se hace un bailecillo, tampoco se encuentra con los que repelen el flamenco. Se encuentra con todo esto y más, con los oyentes de las principales emisoras de radio del país, con los programas más vistos de televisión, con los carteles de los conciertos... No es de extrañar que los no conocedores del flamenco puedan entrar en este mundo de la mano de José Mercé con bastante facilidad. Las letras conectan a la perfección con la "movida" juvenil Se lo hemos puesto fácil con este cd. Y ésta es una difícil tarea que no todos los "flamencos" han sabido llevar con dignidad y salir airosos. ¡Que mejor veredicto que el del público en general! Aunque por desgracia no es fácil hacer una estadística seria que arroje algún resultado concluyente: si o no.
Mucho se ha hablado ya y se hablará del nivel de comercialidad de "Aire", unos que si es el hijo de un dios (Camarón), que ha demostrado su valía y la seguirá demostrando con trabajos tan buenos o más que este; y otros que José Mercé viendo que no puede vivir del aire se entrega al dinero fácil y a la fama. ¿Cuál es la respuesta? Quizás un poco de todo nos de la poción que buscamos.
Si hablamos de la musicalidad del disco no caben sino glorias y alabanzas. Buen trabajo en la instrumentación, en las formas (estructuras), el empaste, la melodía y la armonía. Encontramos también a un Moraito Chico que comprende bastante bien esas nuevas formas que se le plantean. Sorprende especialmente oírlo en el blues.
Escuchamos 10 temas del disco
Abrimos el cd por la canción nº 1... si, si, canción, es difícil llamarlo de otra manera. Una especie de bujerías según nos dan que decir las palmas y la guitarra que se oyen al principio. Una voz con el rajo propio de este artista canta el estribillo, seguido al instante por un coro que dice eso de "le, le, pom, pom..." muy pegadizo, que se repetirá a lo largo de todo el tema.
En un mismo corte se combinan, tal y como viene haciéndose desde hace años, las secciones modales y tonales. Un estribillo, para que sea cantabile tiene que ser necesariamente tonal siguiendo la corriente de la mayoría de las músicas populares de hoy en día. Pero claro, para que sea flamenco necesitamos que al menos el cante sea modal; José Mercé así lo cree apropiado. ¿Y las letras? Pues como ya decía antes si el disco anterior sorprendía por la extrañeza de sus rimas, esta vez vamos más lejos aún si cabe (¿estará Vicente Amigo detrás de todo esto?)
Seguimos escuchando la primera copla, de aire melódico, en tono menor y con una letra que realmente conecta con la música popo actual, de hay su éxito. La guitarra del Moraito Chico puntea al más puro estilo Raimundo Amador.
En Vivo cielo un interesante instrumento de percusión prologa estas alegrías llenas de novedad y sorpresas. Escuchamos de nuevo un estribillo en este tema nos hace prueba de nuevo como la música pop influye en el flamenco, sobre todo a nivel de la forma de estos cortes. A este estribillo acompaña un curioso "tiriti-trantrantran" que nada tiene que ver con las alegrías clásicas.
José Mercé va más allá cuando realiza una modulación pasada la mitad del tema, llegando a una tonalidad que podría ser la de unos caracoles (Mi – Fa#) , para luego volver al tono mayor típico de las alegrías (Mi - Si).
Pendiente en compás de 12 tiempos y tempo de bujerías, también con pasajes tonales y modales. No deja de sorprender el ritmo armónico de este tema: rápidos cambios de acordes, progresiones que cambian continuamente de modo... Las alternancias estribillo-copla muy numerosas hasta tal punto de precisar toda nuestra atención para poder distinguirlas. Una vez más un corte que con otra voz y otra instrumentación nada tendría porqué parecerse al cante jondo.
Cuando José Mercé nos dice "te buscaba por las calles llenitas de bares, repletas de gente..." nos muestra su corazón más actual y joven. Un tema de amor que puede cautivar por su raíz flamenca (aunque solo sea la raíz.). La guitarra de Moraito Chico se nos muestra de corte bastante más clásico en las coplas, no así en el estribillo, en donde utiliza acordes y técnicas jazzisticas en perfecta coordinación con letra y voz.
La vida sale o el son cubano-flamenco más fresco. Premiable la instrumentación y su empaste. Muy trabajada la trompeta en su solo, el piano que acompaña sin olvidar un ápice de su experiencia salsera a pesar de lo "flamenco" del tema, el coro que canta en el estribillo. Casi se podría decir que son dos piezas que se han pegado: estribillo con aire sudamericano y rumba aflamencada, pero con un fuerte pegamento, no de cualquier manera. José Mercé demuestra con este corte que es capaz de meterse en cualquier estilo musical y salir sin quemarse. Escuchando temas como este, la verdad, supongo que los lectores estarán de acuerdo conmigo en lo poco "flamenco" del último trabajo de este genial, artista.
¡Ojo!, prestad atención en algunos momentos de La vida sale, encontrareis un pequeño "residuo" de las modernas técnicas de grabación de estudio. Y es que cuando el cantaor se equivoca, ¡que también tiene derecho!, se para y se repite, pero el oyente no debe notarlo: ustedes mismos.
En este 5º corte nos vamos a tomar El café con José Mercé en una solea por bujerías que vamos a escuchar en sus albores en una línea bastante más clásica en lo que se refiere a la cuestión musical. No tanto así en la letra que no habla de algunos "oscuros bocinazos, futuros..." Detengámonos en "Esta es la mañana" en donde la melodía se sale completamente de los patrones preestablecidos consiguiendo un encanto especial.
El acompañamiento musical típico de la soleá por bujerías, guitarra, palmas y jaleos, que conjugan perfectamente con la voz del cante.
Arrengao: prepárense los oídos, abróchense los cinturones que José Mercé viene con aire blusero. Otra auténtica osadía de las que hacen historia bien por su éxito, bien por su destierro al fracaso. Similar a cuando "Paco de Lucia interpreta a Manuel de Falla" en donde el riesgo de crear un disco para dos públicos que parecen bien distintos –clásicos y flamencos- puede hacer pagar hasta al artista más consagrado.
Encontramos un "cante" muy motivado, con mucho duende, quizás la pieza en donde Mercé pone toda la carne en el asador; más incluso que en otros temas "flamencos". Realmente interesante para apreciar la capacidad vocal de este cantaor.
Un título que bien responde la temática liberal de las letras de este disco: La alcoba y la mosca, en donde se nos hablará de "la fabulosa máquina..., los sueños de la mesilla..." En tempo de rumba y esta vez con una difusa pero presente cadencia andaluza en el estribillo cantado por el coro, como siempre. La armonía recorre una serie de acordes que van a terminar por lo general con esta cadencia, cosa difícil de percibir para un oído no bien entrenado pero que suena bien y eso es lo que importa. La batería acompaña siguiendo un típico esquema rítmico presente en infinidad de canciones pop-rock como es la alternancia entre bombo y caja, además de los redobles de timbales y goliat en los finales de frases.
Corte nº 8: José Mercé sigue Por lo mismo que se había estado escuchando en el disco. Letras como "Me había enseñaito funcionaria su oficina..." rompen con lo que parece un auténtico cante sin guitarra que la contraportada del disco no desvela (¿inclasificable?)
Jaleado de fondo y con un sencillo acompañamiento percusivo José Mercé canta una letra que merece la pena escuchar. Un nuevo atrevimiento de este cantaor que trata de "rebuscarse", según las indicaciones de los jaleos.
La tía María bien puede parecerse a un fandango de corte más clásico. La guitarra comienza con el paseillo típico y el temple del cantaor. Antes venimos de escuchar un pequeño grupo de cuerda (violines y violas, probablemente). Las letras de nuevo plenamente originales, y al terminar la primera letra una progresión armónica de la guitarra que originalmente es introducida en esta pieza. De nuevo la cuerda en la segunda letra
Pero atentos al estribillo que José Mercé introduce en este fandango tras. Sorprendente modulación en "la tía María" que realmente cuesta encajar a la primera.
Al alba, la popular canción de Aute versionada con las sonantas flamencas y el rajo de los cantaores. Un compás bulearero y unas palmas de fondo hacen de este tema casi una creación personal de José Mercé. Una instrumentación sencilla y un coro de mujeres completan las características más sobresalientes del tema.
Pues si, un disco en definitiva de aire bastante comercial, no se si con pretendido afán de José Mercé por hacer dinero, o simplemente porque así se siente identificado con su trabajo. De cualquier manera no podemos negar la escasa flamencura de este disco, del que quizás solo rescataría 1 o 2 temas, según mi humilde opinión.
¿Comprarlo? Si realmente buscas flamenco, no; pero si te atrae la curiosidad o gustas de las innovaciones y de los temas aflamencados este es un disco de calidad bastante apreciable.
EL FLAMENCO nunca ha sido un fenómeno de masas. Ha sido considerado por el público en general desde su nacimiento 200 años atrás como una manifestación cultural musical perteneciente a un grupo privilegiado: los gitanos, y a una clase social media-baja, condenado a tuburios y a gente de mal vivir. Por ellos muchos han rehusado verse identificados con él. Sin embargo estos tópicos no son del todo ciertos, y menos en nuestra sociedad flamenca actual, en donde ya no existe esa exagerada distinción gitano-no gitano, y en donde poco a poco se va desterrando el mito de lo “chabacanero” del flamenco. El flamenco es primero patrimonio de los habitantes del sur de España, y ahora también del resto del mundo.
Iniciativas como las de la Junta de Andalucía en la promoción de este arte, federación de peñas de Andalucía, congreso de arte flamenco, Feria Mundial del Flamenco, asociaciones universitarias (en nuestro caso AUDEF), Centro Andaluz de Flamenco... están haciendo mucho por dar a conocer una visión lo más exacta posible de la realidad flamenca actual. Numerosos escritos por parte de etnólogos, musicólogos, filólogos, artistas estudiosos.. dan una perspectiva de este arte: Norberto Torres, Paco Serrano, M.A. Berlanga...se unen a esta causa.
Por nuestra parte en el Centro de Estudios Flamencos tratamos de sumarnos a estas ideas tratando de llevar a cabo unas enseñanzas lo más académicas y completas posibles. De este modo contribuimos, según mi humilde opinión, a la divulgación del flamenco en su faceta más “limpia”, esto es, lejos de etiquetas preestablecidas.
Y es que la enseñanza de esta cultura musical presenta grandes inconvenientes por la dificultad que supone escribir lo que siempre ha sido por transmisión oral. Todo se aprende de oído y repitiendo mil veces, aunque a veces no sepamos ni lo que hacemos (es el caso de cantaores que no conocen los estilos que cantan). Es para nosotros, los profesores, una tarea nada fácil, máxime si tenemos en cuenta los escasos estudios pedagógicos serios (y por escrito) sobretodo en el cante y baile. Si a esto sumamos el hecho de que existan auténticos artistas que son incapaces de enseñar dos notas seguidas, juzgue usted mismo. Si la incapacidad pedagógica sumamos la falta de experiencia y de escritos el resultado es desastroso.
Ya tenemos profesores del Conservatorio que son capaces de enseñar con algo más de solvencia, aunque el camino para equipararse a otras músicas es algo más lento, debido, quizás, al escaso número de personas que se preocupan por la enseñanza. Así pues el flamenco sigue siendo una asignatura pendiente para instituciones públicas y privadas, aún queda mucho por hacer. Ojalá caigamos en buenas manos políticas que no publiquen “España no es sólo Flamenco” sino que promulguen “España es Flamenco, por supuesto, y mucho más”.
En definitiva este arte es en sí una música nuestra (andaluza y universal), muy original, considerada como algo único entre las músicas del mundo. Y es patrimonio nuestro (de los flamencos) , principalmente. Quizás no nos damos cuenta de esto, dejando pasar la oportunidad que se nos ha brindado al nacer en esta bella tierra, cuna del flamenco, máxime si tenemos en cuenta lo difícil que es hacer flamenco fuera de las fronteras de nuestro país, y lo fácil que es encontrarlo aquí en tu ciudad. Muchas personas desearían estar en tu piel.
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Estos articulos han sido publicados en www.tristeyazul.com, revistas y parte de el ha sido considerado por el gran investigador de la guitarra flamenca Norberto Torres de interés como para incluirlo en uno de sus articulos.
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