MITOLOGIA JAPONESA

Recopilado por 
Rafael Abad de los Santos

FUENTES PARA EL CONOCIMIENTO DE LA MITOLOGIA JAPONESA

EL KOJIKI

La principal fuente de la mitología japonesa es el Kojiki, nombre de la obra que generalmente se traduce al castellano como "Crónica de Asuntos Antiguos", "Libro de los Hechos de la Antigüedad" o "Anales de Hechos Arcaicos". Este texto fue recopilado por Hieda-no-Are, y redactado, en su forma final, por Ô-no-Yasumaro, a partir de varios escritos anteriores -que ya no existen-, y de las tradiciones orales que circulaban por Japón, en aquella época, en boca de los kataribe. Ambos personajes eran cortesanos del palacio imperial, y a principios del siglo VIII recibieron la orden de redactar un texto que recogiese la historia de Japón desde sus orígenes. En realidad, el deseo de reunir las antiguas memorias y crónicas circulaba en la corte desde décadas antes: el emperador Tenmu (672-287) había ordenado, hacia 681, la creación de una Junta que reuniese por escrito las pasadas tradiciones; al parecer, el objetivo de tal decisión era impedir que las viejas familias aristocráticas, en sus luchas, deformasen las arcaicas crónicas con el objeto de mejorar sus privilegios, ya que de este modo también podían lesionar los intereses de la familia imperial. Sin embargo, la muerte del emperador detuvo el trabajo de recopilación, que sólo fue reemprendido 15 años después. Así, la emperatriz Genmei decretó a finales de 711 la continuación de la obra, que sería presentada formalmente en la corte unos meses después, a principios del año 712. En cualquier caso, la forma que se conoce en la actualidad es una versión corregida, escrita en la segunda mitad del período Heian (794-1185).

El Kojiki está concebido bajo la forma de anales, es decir, crónicas que narran los acontecimientos año tras año, relatando, como hemos dicho, la historia de Japón, desde la creación del mundo hasta el fin del reinado de la emperatriz Suiko (628 ó 641). La obra se divide en tres libros: el Libro I trata de la "época de los dioses", y contiene toda la mitología propiamente dicha; el Libro II aborda en teoría la "época humana", aunque en realidad la leyenda todavía domina el relato; finalmente, el Libro III, aborda la historia real. Estos tres volúmenes, sin embargo, carecen de subdivisiones por capítulos. Pese a ello, para facilitar la lectura, los expertos japoneses, poco a poco, fueron dando a los diversos episodios de la "época de los dioses", algunos títulos con carácter informativo. Estos epígrafes adquirieron un valor reconocido desde que el intelectual japonés Motoori Norinaga los emplease en su estudio sobre el Kojiki (Kojiki-Den) en el s. XVIII (y en parte también los usaremos nosotros).

Desde el punto de vista filológico, el Kojiki está escrito en una extraña mezcla de japonés y chino arcaicos; ello se debe a que Ô-no-Yasumaro redactó el texto en caracteres chinos, que empleaba tan pronto con su sentido ideográfico original como con un valor puramente fonético (los estudiantes de japonés comprenderán pronto que este hecho refleja ya la doble lectura de los ideogramas). Puesto que el primer método no permitía recoger los nombres propios, las poesías autóctonas ni todas aquellas expresiones que carecían de equivalente en chino, mientras que el segundo hubiera exigido por cada palabra polisilábica japonesa tantos ideogramas como sílabas por reproducir, Ô-no-Yasumaro decidió resolver el problema desarrollando una escritura inventada que no era, en suma, ni la del japonés ni la del chino. Por ello, el Kojiki está redactado en una lengua heterogénea, que incluye desde el japonés puro más primitivo (sobre todo en los poemas incluidos) hasta textos en prosa con un marcado carácter chino, pasando por la mezcla de ambos.

El Kojiki es tratado en la actualidad como un material de primera calidad, siendo estudiado por historiadores, historiadores de las religiones, etnólogos, antropólogos, filólogos, etc. El Kojiki no sólo constituye la más antigua evidencia de la literatura japonesa; además, fue durante mucho tiempo la base esencial de la religión y de la historia nacionales, hasta el punto de que llegó a ser considerada como una "biblia", que debía tomarse al pie de la letra, durante el período nacionalista de preguerra, antes de la IIª Guerra Mundial (1939-1945) -si bien la censura tachaba de sacrílegos los pasajes donde se describían complots o atentados contra los emperadores-.

El Kojiki tiene, en definitiva, un estatus religioso, histórico-político y literario a la vez. Pero, como dijo Michel Revon, para nosotros será, ante todo, "el tesoro de los mitos, leyendas, ideas y emociones del Japón primitivo".

 

OTRAS FUENTES

La segunda fuente es el Nihon-Shoki o Nihon-Gi ("Crónica del Japón"), recopilada por varios eruditos en la misma época que el Kojiki; de hecho, fue la misma emperatriz Genmei quien encargó, hacia 714, la redacción de una historia "nacional", que sería acabada en 720. Construida sobre el modelo del Kojiki (lo cual salta a la vista con facilidad cuando se comparan ambas obras), el Nihon-Shoki se diferencia, no obstante, de aquél: redactada por completo en chino (excepto los poemas que aparecen), concede menor cabida a los mitos, y demuestra un cierto espíritu crítico, al proponer, por ejemplo, una opción varias fuentes. Así, el Nihon-Shoki, en su primer libro (Jindeki o Libro consagrado a las generaciones divinas), en donde se relatan las leyendas mitológicas, ofrece las variantes de las principales tradiciones que figuraban entre los numerosos manuscritos que sus redactores, el príncipe Toneri y Ô-no-Yasumaro (otra vez), tenían a su disposición.

El contenido del Kojiki y del Nihon-Shoki dista mucho de ser claro, puesto que ambas compilaciones constituyen una mescolanza de mitos locales de diversas épocas y regiones; a esto, se une el hecho de que el pueblo japonés no constituía un grupo étnico homogéneo; y además, en esa época, la presencia de ciertas religiones, filosofías y doctrinas de origen foráneo (budismo, confucianismo, taoísmo, etc.), en el archipiélago japonés, era demasiado fuerte como para pensar que no ejercieron efecto alguno sobre el sustrato ideológico autóctono. 

Sin embargo, el Nihon-Shoki evidencia una influencia mucho más fuerte de las tradiciones mitológicas e históricas chino-coreanas, razón por la cual se le considera menos fiable que el Kojiki como fuente de mitología indígena. Por otro lado, el Nihon-Shoki evidencia mucho más la necesidad de cimentar el prestigio de la familia imperial -al afirmar su preeminencia sobre los clanes-, mientras que el Kojiki, aún reflejando estas circunstancias políticas, se nos presenta más bien como una obra de erudicción.

Entre otras fuentes, se encuentran:
-Fudoki ("Notas sobre las características de las regiones"), redactados por orden de la emperatriz Genmei (713). Se trata de un conjunto de monografías sobre las provincias, textos de carácter más geográfico que histórico, conteniendo datos sobre el clima, recursos, costumbres, origen de los topónimos, etc. Por estos textos además se puede intuir la existencia de una gran cantidad de relatos y leyendas, a menudo desconocidos, que desgraciadamente se han perdido en su mayor parte.
-Man-yô-shû (hacia 760), es la primera gran antología de la poesía japonesa.
-Shoku Nihon-Gi (797), donde son citados 62 decretos imperiales (shinimijo) en japonés puro, aunque son documentos de carácter esencialmente histórico y lingüístico.
-Kogôshui o "Fragmentos de Antiguas Narraciones" (797).
-Los norito ("palabras pronunciadas"), oraciones shinto, utilizadas por los sacerdotes para solicitar el favor de los dioses. La recopilación más antigua de norito data del s. XI (Engishiki), aunque se supone que algunos de sus textos ya habían sido fijados por escrito desde el s. VII.

 

Nota previa del redactor

Los nombres propios figuran, en primer lugar, en japonés, y luego, entre corchetes, cuando ha sido posible encontrarla, su traducción literal al castellano. Las notas a pie de página remiten a explicaciones sobre lo acontecido en el texto; a pesar de que su lectura puede resultar un tanto difícil o pesada, cortando el hilo de la narración, en muchos casos se considera imprescindible para una correcto entendimiento. 

Los textos originales aparecen en tipografía normal, y proceden en su mayor parte -al igual que muchas notas- de la traducción aparecida en la obra Antología de la literatura japonesa, escrita por Michel Revon en 1910, y publicada recientemente en castellano por Círculo de Lectores. El redactor se ha permitido la licencia de modificar ligeramente algunos párrafos, acercándolos a un estilo más moderno y fácil de leer, dada la antigüedad de la traducción. Los textos en cursiva se corresponden con resúmenes y aclaraciones, algunos de ellos contenidos en la obra Mitología. Guía Ilustrada de los Mitos del Mundo, publicada por Editorial Debate en 1993. Además puede consultarse la obra Cuentos y tradiciones japoneses. I. El Mundo Sobrenatural, de Luis Caeiro, publicada por Hiperión, que, entre otros relatos, recoge una sinopsis del libro I del Kojiki; también Mitología y Leyendas Asiáticas, de Francesc Ll. Cardona, y Mitología Japonesa, de Anesaki, ambos libros de pequeño formato y fácil acceso, publicados por Edicomunicación, en su Colección Olimpo.

Rafael Abad de los Santos
Sevilla, 5 de diciembre de 2001

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