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Juan Bautista Caastaldo C.R. VIDA ILUSTRADA DE Reproduccisn facsmmil de la edicisn de Verona de 1616
Curia Provincial de los Padres Teatinos ISBN.: 84-398-3435-7 |
Introduccisn
Presentamos en este volumen una vida de santo ilustrada, tal como se extendis la costumbre de hacerlo en las srdenes religiosas durante aquel permodo de historia espiritual que siguis al Concilio de Trento y que se conoce con el nombre de +Contrarreforma catslica; (en el orden religioso) y Manierismo (en el terreno del arte).
En efecto, despuis del Concilio de Trento la Iglesia recapacita y busca modelos, recursos y actitudes que permitan llevar a cabo el mejoramiento y la expansisn que los ideales y las disposiciones conciliares valoraban e imponman.
Entre otros muchos dispositivos que se preparan esta la utilizacisn del arte religioso al servicio de la catequesis y de la piedad. Aparecen nuevas formas de presentar a la Iglesia -y lo que ista es, en el fondo y no sslo hacia afuera- se ingenian motivos y puntos de vista -tomados de aqum y alla- para sugerir, mediante la iconografma, aspectos profundos de la realidad religiosa y aparece una nueva forma de escribir vidas de santos, de los santos que jalonan el siglo XVI (los +nuevos santos;) y que ofrecen espejos en que mirarse las generaciones nuevas que van subiendo en el siglo XVII.
Cuando el P. Gutiirrez de la Camara escribe de San Ignacio de Loyola que su manera de hablar era todo de cosas con muy pocas palabras ofrece, como indiqui en otro lugar, una pauta que fue propia de los hombres que hicieron la Reforma Catslica y que sera luego +una manera; interesante de proponer la existencia religiosa a las generaciones, del Manierismo.
El arte de la imprenta se ha desarrollado bastante durante el siglo XVI. El P. Gianbattista da Crema, el profesor de energma espiritual de Cayetano de Thiene y de Antonio Marma Zaccaria, hablaba de los +cristianos fabricados a la manera de la imprenta;, es decir cristianos del montsn. Ahora los cristianos de fines del siglo XVI y del primer trentenio del siglo XVII llenaran sus estancias de estampas y grabados de papel impreso y los cabezas y responsables de la grey cristiana haran lo posible por ofrecer materiales para que la reaidad cristiana y la vida cristiana hagan +buena figura; y animen a la generalidad del pueblo cristiano.
No cabe ninguna duda a quien espme (a travis de los documentos notanales) los interiores de las casas de la ipoca, que hubo una verdadera revolucisn de las imagenes. Que istas tenman gran importancia en la Edad Media es bien sabido. Pero que ahora en la restauracisn religiosa postridentina las estampas y los grabados jueguen tanto papel no si si ha sido dicho con suficiente conviccisn todavma.
En los inventarios aparecen +apostolados; (es decir conjuntos de 13 estampas), +profetas;, +sibilas;, +padres de la Iglesia;, +virtudes teologales;, +virtudes cardinales;, +parabolas;, +la conversisn del pecador;, +los santos penitentes;, +la muerte del justo y la del pecador;, +el juicio;...
En fin, que incluso el P. Antonio Francisco Vezzosi cuando se refiere en 1780 a la vida ilustrada de San Cayetano que publicamos hace alusisn a su utilidad para presentar una serie de cuadritos en una sala. Tan intensamente se habma plasmado la costumbre (en otras palabras, asm lo habma visto hacer el erudito escritor en diversos lugares y ahora lo recordaba) .
La vida de San Cayetano, cuyo facsmmil ofrecemos en estas paginas, fue preparada por un religioso de la Orden de los Clirigos Regulares (Teatinos) que se llams Juan Bautista Castaldo (1586-1653). Fue un hombre profundamente convencido de la bondad de la familia religiosa en la que habma profesado y que se esforzs en demostrarlo escribiendo diversas obras que hacman luz sobre las primeras generaciones de reformadores catslicos.
Dedics una vida a San Cayetano (Msdena 1612), reeditada dos veces (Roma 1616; Vicenza 1627); otra, al Beato Juan Marinoni (Roma 1616), reeditada una vez Venecia 1627); otra, al papa Paulo IV (Roma 1615 y Msdena 1618); otra, a San Andris Avelino (Napoles 1613, Vicenza 1627), etc.
Pero ademas de estas obras en las cuales sigue un estilo muy sobrio y correcto, una crmtica muy seria y una proposicisn muy devota tambiin edits algunas obras en la lmnea iconografica.
Con esto queremos decir que siguiendo el modelo de otras srdenes que presentaban la biografma ilustrada de sus fundadores y hombres ilustres hizo varios libros de imagenes.
El uno recogis dos docenas de retratos de teatinos ilustres del tiempo de la fundacisn y congregacisn primitiva; otro va destinado con sus grabados a mostrar la presencia de los sacerdotes reformados a lo largo de la Historia de la Iglesia hasta llegar a los Teatinos (24 grabados) y el tercero, que es el que nos ocupa, es la vida ilustrada de San Cayetano (50 grabados) que edits en Verona en 1619, cuando San Cayetano ni era todavma santo, ni siquiera beato.
Lo que pasaba era que el P. Castaldo se habma tomado muy a pecho el tema de la propaganda religiosa del mismo Capmtulo General de la Orden lo aprobs y le encargs luego de ello- de forma que dedics parte de su vida a recoger documentacisn, la documentacisn que hizo posible el que ascendieran a los altares los primeros miembros de su congregacisn...
No estoy en condiciones de indicar el nombre de los artistas a quienes confis la con-feccisn de los grabados. Falta un estudio especial por parte de un investigador competinte. De momento las znicas indicaciones onentadoras se hallan en el pie de la portada.
Sin embargo, creo que quien siga el comentario que he escrito para los distintos grabados advertira claramente com6 el grabador (y el dibujante) estuvieron siguiendo con atencisn las precisas indicaciones que les daba nuestro buen padre, minucioso y cuidadoso investigador y expositor.
Por otro lado, es seguro que los grabados aparecidos en otros libros del P. Castaldo tuvieron los mismos ilustradores. Y esto habra de tenerlo presente quien en el futuro indague sobre la autorma de las figuras.
Por los aqos en que Castaldo escribma morma en Mallorca un cansnigo letrado que posema una vasta biblioteca. De ella formaban parte varios volzmenes de grabados coleccionados durante su vida. En su testamento nuestro clirigo dispone que los libros de laminas e ilustraciones sean regalados a un colegio de doncellas para que istas se puedan entretener y divertir mirando y repasando las figuras.
Creo que azn en nuestro tiempo que tan exigente se ha tornado el pzblico respecto del arte sacro o del tema religioso, el libro del P. Castaldo puede cumplir su primitivo cometido. A saber; el de deleitar enseqando. Algo que la ticnica actual no puede hacer si no es a base de mucho trabajo personal de base y de fondo. Algo en fin, que tampoco durante aquellos tiempos difmciles de la Guerra de los Treinta Aqos y del apogeo de la piedad manierista se podma alcanzar, a saber, el hacer un buen libro de grabados sin un previo estudio serio de los temas.
Al fin y al cabo, todo se resuelve siempre en un problema de humanidad y humanismo, si ha de tener una solucisn realmente humana y cristiana. Es lo que ya decma el viejo escritor: +Nada, nada, sin gran trabajo concede la vida a los mortales;.
Es interesante, es comprensible y azn hoy resulta piadosa esta vida ilustrada de San Cayetano de Thiene (1480-1547), conocido en los pamses hispanoamericanos y latinoamericanos por el pueblo como santo y abogado de la Divina Providencia .