Texto A.
Lexicología y semántica
La idea general de la cuota femenina
en lo que toca a la asunción de responsabilidades públicas
es reaccionaria y suspicaz porque es la formulación simpática
del machismo en el que se apoya. Sin embargo la doctrina de la naturalidad
fue ya claramente expresada hace tiempo, entre otros por Jovellanos, que
salió por la plenitud en todo de los derechos de las mujeres sin
que tuvieran que formar respecto a los varones "clase separada". A los
ilustrados no les gustaba Shakespeare, seguramente
porque no soportaban que Otelo hubiese tratado tan mal a Desdémona
y Hamlet tan mal a Ofelia.
Se reconozca o no, el suplemento
erótico de
la mujer trabaja contra sus derechos objetivos. Mientras una chica sutilmente
elegida para ser deseada anuncie coches o perfumes, el machismo, sustancialmente
discriminador, tendrá una segura trinchera. ¿Que cada cual
se gana la vida como puede? Bueno, pero así y todo Edgar Morin estudió
la «asombrosa coyunda» entre el erotismo femenino y el capitalismo
moderno, que inunda de productos el mercado y crea una percepción
social. El burbujeo, la succión y la caricia son funciones de la
imagen publicitaria que, por transferencia, venden helados, bebidas, jabones,
cremas depiladoras, dentífricos y lo que se ponga por delante. Es
natural que la mujer no quiera despojarse de su erotismo, pero también
lo es que, en la práctica, ese erotismo se sobreponga, debido a
los estímulos sociales que encuentra, a lo que sería justo,
el disfrute pleno de los derechos de la mujer en cuanto persona.
En cualquier caso la liberación
de la mujer no es el liberarse de su propio cuerpo, sino de los intereses
egoístas del varón, de esa clase que lo ha inventado todo,
desde el desnudo femenino al soneto, para sujetar a la mujer. En los años
cuarenta Glenn Ford le atiza una bofetada a Rita Hayworth, que se queda
con ella; décadas después Lauren Bacall se atreve a tomar
la iniciativa en otra película y le pide fuego con desenvoltura
a Humphrey Bogart. Son símbolos de un proceso en el que por fin
la mujer ya no acepta el exclusivo papel de estímulo sexual, paridora
y cocinera. Como en mi parecer es también un símbolo, sólo
que perteneciente al esquema de la bofetada a Gilda, el asunto de la cuota,
pues al ser previa esa doctrina, al adquirir categoría de principio,
la mujer que la reclama sin pasar de ahí, de una definición
puramente cuantitativa del problema, acepta el dominio del varón.El
varón continúa siendo el «ego», es decir, el
sujeto, y la mujer la «res», es decir, la cosa. En definitiva,
me pregunto si el problema es de cuotas o de libertad y merecimientos,
entendida la libertad no como una rebelión sino como un valor esencial
de la estructura de la sociedad misma.
Cuestiones para el comentario
léxico-semántico de un texto.
La semántica lingüística se
ocupa de los términos de significación permanente. Es necesario
conocerlos para interpretar el contenido del texto (asunción,
suspicaz, expresada.....).
La semántica referencial a través
de la situación extralingüística añade nuevos
elementos al contenido. Hay marcas en el texto que dan fe de ello ( Momento
de la emisión, nombres propios, personalidad del emisor...)
El autor trata de informar, convencer u ordenar.
Razonarlo.
Hay términos que presuponen conocimientos
dados por parte del receptor (por fin la mujer ya no ....)
Las palabras se agrupan a veces por campos semánticos.
Eso facilita la comprensión, pues ayuda a fijar el tema del texto
( responsabilidad, derechos, sujeción, dominio, liberación..../
helados, bebidas, jabones....).
Algunos de los vocablos o expresiones son connotativos
("ego", "res", adverbios en mente.../ Jovellanos, ilustrados,
Shakespeare,../ reaccionaria, suplemento erótico, burbujas, succión.../
formulación simpática...).
El emisor tiene un amplio dominio de la lengua
y por eso junto a las patrimoniales emplea voces cultas (plenitud, despojarse,
derechos, transferencia, respecto, femenina, percepción, producto,
"res"...).
Entre los procedimientos de formación destaca
la derivación, pero hay algún otro (definición,
responsabilidades, reaccionaria, disfrute, capitalismo, cuantitativa...)
Varias palabras han experimentado cambios de significado
en los contextos en que están utilizadas (fuego, inunda, soneto,
cuota, trinchera....).
Para aproximarse a la idea que de la mujer se
ha tenido en otro tiempo se recurre al prototipo (Desdémona,
Ofelia) o al estereotipo (estímulo sexual, paridora, cocinera...).
También se aprecian elementos anafóricos
que evitan la reiteración excesiva de otros (la mujer.... sus
derechos.... una chica..... deseada).
Redacción del comentario
léxico-semántico de un texto.
El propósito del emisor es convencer al lector
de que asignar una cuota a la mujer en las listas electorales de los partidos
políticos no ayuda a liberarse del dominio secular ejercido por
el varón.
Para comprender el significado del texto es necesario
acudir en primer lugar a la semántica lingüística. La
significación de las palabras llenas va conformando el contenido
global del enunciado. Es pues necesario saber que asunción
es
la acción de asumir, esto es, atraer a sí, tomar para sí;
o que responsabilidades es la calidad de responsable: obligación
de responder de una cosa; o que suspicaz es el propenso a concebir
sospechas y así los numerosos términos que tienen acomodo
en cualquier diccionario de la lengua.
Pero hay otros elementos que añaden notas
significativas a lo aportado por la semántica lingüística.
No se sabe quién es el emisor y por eso se hace imprescindible interpretar
algunas de las marcas textuales que aparecen (Como en mi parecer es
también....) que al menos identifica la autoría de un
ser singular frente a lo que podría ser P. E. un editorial periodístico
o un artículo colectivo. Tampoco el momento de la emisión
está delimitado ya que esa referencia del principio ( hace tiempo,
entre otros por Jovellanos...) lo único que aporta es que el
siglo XVIII esta muy lejano y que el texto no es de entonces. Los nombres
propios, muy abundantes también nos trasladan del terrero lingüístico
al referencial puesto que debemos conocer la personalidad de Jovellanos
(escritor del siglo XVIII preocupado por el progreso de la socidad acorde
con los presupeustos de la razón). Lo mismo ocurre con Shakespeare,
autor del siglo XVII que inmortalizó varios personajes literarios
entre ellos Otelo, el moro de Venecia que engañado por Iago, da
muerte a su esposa Desdémona creyéndola infiel. Cuando después
se convence de su inocencia, se suicida. Este personaje es universalmente
la personificación de los celos arrebatados. (El análisis
puede completarse con las figuras del cine mencionadas en el párrafo
tercero).
Las presuposiciones no aportan apenas novedades,
pero conviene tener presente que ese por fin la mujer.... presupone
que antes sí aceptaba el papel de estímulo sexual o paridora.
Ya hemos visto que la idea central del texto está
relacionada con lo que representa la cuota femenina en la emancipación
de la mujer. De ahí que abunden palabras que hacen referencia a
la relación de poder del varón sobre la mujer o la liberación
efectiva de ésta (responsabilidad, derechos, sujeción,
dominio, liberación) y también a algunos de los componentes
que conforman la publicidad como escaparate en el que la mujer se exhibe
(helados, bebidas, jabones) o los que atañen a la sexualidad
femenina (burbujeo, succión caricia, erotismo...), todos
ellos elementos que trivializan la figura humana y atribuyen a la mujer
a la función esencial de transferir su belleza a los objetos cotidianos.
La naturaleza del enunciado permite apreciar algunas
connotaciones, es decir, significados suplementarios que completan más,
si cabe, el contenido del texto. La permanente utilización de los
adverbios en mente o el uso de palabras latinas (ego, res) entrecomilladas
son una muestra entre otras del buen conocimiento que de la lengua tiene
el emisor; otros términos (Jovellanos, ilustrados, Shakespeare,
Edgar Morin) , suministran nuevas connotaciones, ahora culturales,
ya que al lector le es imprescindible conocer los usos de esos autores
o épocas para situar contextualmente su contenido -la pasión
de los ilustrados por el saber, el ambiente trágico de los personajes
de Shakespeare y las desdichas de Desdémona o el desdén de
Hamlet por Ofelia, de la que desconfía sin causa aparente. El mismo
tipo de connotación se halla en actores o personajes del mundo del
cine ( las parejas de actores Ford/Hayworth o Bogart/Bacall famosas a mediados
de siglo por películas como Gilda o El sueño eterno;
personajes femeninos que en un caso sufre la ira del varón y en
otro se insinúa tomando la iniciativa amorosa). Otras voces connotan
aspectos negativos desde el punto de vista ideológico o social.
Así reaccionaria la aplican hoy tanto los hombres de tendencias
izquierdistas como la derecha civilizada para referirse a unos usos ya
sobrepasados, o ese suplemento erótico que puede ir hasta
donde el lector quiera, o las burbujas y la succión tan ligadas
al placer sexual. Incluso es posible percibir una connotación individual
en el sintagma formulación simpática, en el que el
adjetivo da fe del efecto que causa en el emisor la propuesta de la cuota.
Ya hemos advertido que el autor tiene interés
en usar la lengua de manera formal. Junto a numerosas voces patrimoniales
(recuérdese que son las más abundantes de nuestra lengua:
despojarse,
derechos... y otras muchas) hay también presencia de cultismos,
no sólo los citados antes (ego, res) sino otros vocablos
cuya evolución desde el latín inicial ha sido insignificante
( plenitud, con ese grupo pl inicial o femenina, del latín
femina, o respecto, con el grupo interior ct o percepción
proveniente del latín perceptio o transferencia que conserva
intacto el prefijo original trans.
Otra muestra del uso cuidado de la lengua es el
empleo de palabras formadas por procedimientos diversos. Entre los
habituales destaca la derivación (definición, definir
mas sufijo cion, responsabilidades, doble derivación a partir
de responder, sufijo able para el adjetivo y sobre este dad para el sustantivo,
o disfrute hecho a través del verbo disfrutar y el sufijo
postverbal e, o capitalismo con capital y el sufijo ismo. También
hay algún caso de composición y derivación sucesivas
como reaccionaria a partir de acción y prefijo re y más
tarde sufijada con aria.
Aunque la comprensión del texto esté
ya garantizada merced a lo analizado hasta aquí, no debemos dejar
de comentar algunos cambios de significado, debido sobre todo a causas
psicológicas. Es palmario que en casi todos los textos hay valores
metafóricos de términos más o menos asumidos por la
lengua cotidiana. Es el caso de trinchera, usada como parapeto o
defensa del machismo frente a la libertad efectiva de la mujer, o inunda
que metafóricamente se refiere a la gran cantidad de productos que
constituyen la oferta del mercado. En otros casos es la metonimia el recurso
utilizado, como en soneto, de referencia aquí inequívoca
a todo poema e incluso a la capacidad de escribir literatura, y cuota
que ha adquirido la significación de porcentaje de mujeres que se
incluyen en una lista electoral, o ese fuego pedido por Bacall a
Bogart que metonímicamente es el objeto (encendedor) que lo producirá
posteriormente.
El autor presupone al lector conocimientos culturales
básicos. De ahí que para hacer comprender mejor el papel
de la mujer en tiempos pretéritos acuda al prototipo de la mujer
honesta y valiosa, pero maltratata e incomprendida a causa de unos celos
infundados. Esta mujer es Desdémona, asesinada por Otelo por un
presunto adulterio que no ha cometido. También Ofelia por motivos
familiares ajenos a su persona sufre el desdén de Hamlet a pesar
de que el amor que ella profesa al príncipe es verdadero. En otra
ocasión se acude al estereotipo para uniformar a todas las mujeres
sean de la clase que sean (estímulo sexual, paridora, cocinera...)
y se resaltan sus atributos más generales, esto es , la incitación
al deseo del hombre, la facultad de dar a luz hijos o la antigua ocupación
de tareas domésticas, todas ellas importantes, pero insuficientes
para conseguir ser valorada por sí misma.
A fin de que los motivos esenciales del texto
avancen sin ser excesivamente reiterativos se recurre permanentemente a
la anáfora (repetición de conceptos con palabras que aluden
a los mismos referentes) . El tópico de la mujer es abundante en
el texto, (derechos de las mujeres.... clase separada.... suplemento
de la mujer... sus derechos objetivos..... una chica.... elegida... es
natural que la mujer.... su erotismo....) y también el hombre
está presente, si bien en menor proporción (respecto a
los varones.... intereses del varón.... esa clase.... dominio del
varón.... el ego...).
Texto
C. Tema, resumen, comentario
Todos tenemos a los vendedores a domicilio por
enemigos de la humanidad. Tal vez ellos mismos se consideren como tales
y lleguen de noche a sus casas pequeñas con la satisfacción
satánica de haber vendido un atlas a un hombre que nunca se moverá
de su barrio o una Biblia con cantoneras de plata a algún pesimista
que no puede creer no ya en los dioses etéreos, sino ni siquiera
en los santos, que son humanos y frágiles y terrestres como nosotros.
Oye uno el timbre, acerca el ojo a la mirilla
y ve en escorzo a una persona que lleva un maletín. Mucha gente
lleva maletín: los médicos, los encuestadores, los inspectores
de Hacienda, los errantes vendedores de prodigios. No abrirle la puerta
a una persona que lleva un maletín implica un riesgo abstracto,
porque nunca sabes lo que puedes perderte, y pensarás durante toda
tu vida: «¿Qué llevaría en el maletín?»
Porque los maletines sugieren la angustia de un misterio.
Ayer le abrí la puerta a una muchacha que
llevaba un maletín. Debía de tener reciente algún
tipo de cursillo psicomercantil acelerado, porque en apenas un minuto me
hizo comprender que mi vida sería peor de lo que había sido
hasta entonces si no le compraba a plazos los muchos tomos de su atlas
universal, o su historia de España en muchos tomos, o la gran enciclopedia
de la cocina en sólo tres tomos. La intenté convencer de
que no necesitaba nada de aquello, pero argumentó que a mis hijos
les sería imprescindible para labrarse un buen futuro, un futuro
mejor que el de ella y que el mío. Si yo le comprase alguna de aquellas
enciclopedias faraónicas, mis hijos no serían personas inseguras
como yo ni ambulantes como ella: no tendrían que ir por ahí
con un maletín de guaflex vendiendo enciclopedias que mejoran el
porvenir de la gente que ya apenas tiene porvenir porque nunca tuvo enciclopedias.
Como ella. Como yo. Pero no tengo hijos. «¿No?" No. Los hijos
no deben nacer en casas en las que no hay enciclopedias, porque corren
el peligro de quedarse sin porvenir. Ella miró entonces a su alrededor,
titubeante, repasando sin duda los recursos psicológicos de emergencia
que le enseñaron en el cursillo. Supongo que vio los tres o cuatro
libros que había sobre una mesa. «¿Es usted profesor?»
Me pareció una profesión respetable y le dije que sí.
«¿De qué?» "De literatura, por ejemplo" yo qué
sé. Ella, con la sonrisa recobrada, sacó entonces de su maletín
encantado el folleto dé una enciclopedia ilustrada de la literatura
universal. Sólo diez tomos. Y de oferta. La gran ganga.
Quise confesarle a la vendedora que no soy profesor,
que me dedico a lo mismo que ella. Que éramos cómplices y
que no podía hacerme eso. Que yo también me veo obligado
a engatusar a la gente para que me compre libros. Que yo también
soy uno de esos charlatanes que van por ahí intentando convencer
a la gente de que será un poco más desdichada si no lee los
libros que escribimos. Pero no se lo dije. Y le compré la enciclopedia,
que con un poco de suerte abriré tres o cuatro veces a lo largo
de lo que me quede de vida.
Salí luego a comprar el periódico
con la misma sensación que debe de tener un indio apache al que
le venden un traje de indio apache. En la papelería, vi el expositor
de una novela prebestseller. Si la comprabas, te regalaban bombones. Y
así vamos tirando.
Estructura.
Se trata de una estructura de carácter
deductivo, ya que la tesis se formula al principio (compra-venta de lo
innecesario) y posteriormente se van anotando reflexiones y hechos que
prueban esa afirmación inicial.
a) Formulación de la tesis .
Consideración del vendedor a domicilio
como enemigo puesto que vende lo innecesario.
b) Reflexiones sobre la tesis.
b.1) Desconfianza y a la vez curiosidad
hacia los maletines de la gente.
c) Hechos que avalan la validez de la tesis.
c.1) Una vendedora intenta vender muchos
tomos de algo en poco tiempo.
c.2) Alude sin justificación a que el porvenir
de los hijos se resuelve con la compra
c.3) Movida por la creencia de que es profesor
le ofrece el género que mejor se ajusta a su profesión.
c.4) Finalmente le compra una enciclopedia casi
inútil.
d) Nuevo hecho que muestra la vigencia de la tesis.
Teme haber sido engañado, pero en el quiosco
del periódico sigue la publicidad comercial de los libros.
Resumen.
Se tiende a desconfiar de los vendedores a domicilio
porque intentan dotarnos de lo que no necesitamos, y sin embargo les abrimos
pues siempre hemos sentido curiosidad por lo que hay en los maletines;
compramos los libros con la sensación de haber sido engañados
aunque no tengamos hijos que los usen ni las enciclopedias nos hagan falta,
pero en cualquier quiosco seguimos viendo que la promoción de libros
está ligada a la oferta de los regalos más pintorescos.
Tema.
Vendedores a domicilio otorgan al libro la naturaleza
de objeto de consumo.
Comentario crítico.
Uno de los contenidos sobreentendidos en el artículo
es el escaso interés que parecen mostrar los consumidores de libros
por la lectura. En varios pasajes del texto se muestra que el libro se
compra no tanto por su utilidad (y la utilidad de un libro no se deriva
sino del hecho de leerlo, comprenderlo e incluso llevar a la práctica
en la vida real sus aportaciones) sino por la persuasiva locuacidad del
vendedor, por no aguantar más el discurso aprendido en cursos intensivos,
por solidaridad profesional o porque junto al libro se ofrece un regalo
más atractivo para los apetitos corporales. Nada de eso tiene que
ver con la función primordial del libro que es ayudar mediante la
lectura a conocer un mundo distinto a del receptor, posiblemente más
rico que le puede aportar aquellas experiencias o conocimientos ajenos
que hasta el momento de leer él no posee.
Desde otro punto de vista, y conste que por parte
del autor del artículo se desliza siempre un matiz irónico,
parece que el vendedor ambulante de libros y el escritor compartan la obligación
profesional de cantar las excelencias de los libros para que los compradores,
no a partir del valor intrínseco del libro, sino de las artes del
publicista, puedan comprarlos, cosa que no harían si la iniciativa
de la compra y quizá la lectura partiera del propio lector. Considerado
así, el libro está mucho más próximo al objeto
de consumo degustado por los sentidos -repárese en la cita final
de los bombones, capaces de excitar sensaciones placenteras- que no a la
fuente de conocimientos que se le debe suponer.
También pone de relieve el texto que los
sentimientos humanos de desconfianza y curiosidad ante lo desconocido caminan
juntos. No estamos cómodos ante el desconocido que llama a la puerta
(nuestra seguridad y la de nuestras propiedades son más importantes
que cualquier beneficio que pueda proporcionarnos un vendedor a domicilio),
pero siempre queda la duda de que en el maletín que lleva pueda
haber algo que realmente nos interese. Y en ocasiones es más fuerte
la curiosidad que la preocupación, aunque posteriormente no haya
asombro alguno ante lo que los maletines ocultan que no es sino lo que
ya habíamos previsto mucho antes.
Otro de los aspectos de interés en el artículo
es el de la profesionalidad de los vendedores. Se hace alusión a
que la intención de la vendedora es colocar la mercancía
en poco tiempo y también a que parece haber sido instruida a través
de un cursillo acelerado. De ahí que no importe tanto el convencer
al comprador a través de resaltar las bondades del género,
que ni siquiera se conocen, sino simplemente de aludir para la venta segura
a tópicos que no distinguen en nada el consumo de libros de la de,
por ejemplo, detergentes (el detergente dejará la ropa más
limpia que los demás, y la compra de la enciclopedia asegurará
de forma más exitosa que cualquiera otra el porvenir de los hijos
o mejorará mucho la actividad profesional) volviendo una vez más
a desvirtuar la naturaleza de la cultura y su escaso papel en la sociedad
moderna.
Creo que de forma implícita el emisor del
artículo, que confiesa ser escritor, acepta resignado el papel social
que los escritores de hoy deben asumir en función de los gustos
del mercado. El párrafo final, en el que se pone de manifiesto que
la venta de libros va acompañada del regalo de bombones, convierte
al propio autor en lector, en consumidor, y se verá beneficiado
del regalo si él mismo compra un libro de otro autor. Parece no
quedarle más remedio que adaptarse a las necesidades del mercado
y cuando le toca representar el papel del consumidor aceptarlo como lo
haría, no ya un escritor, sino un simple lector medio, incapaz de
oponer resistencia ante los embates de la publicidad.
Mientras existan esas similitudes entre libros
y objetos cualesquiera como materiales que hay que vender necesariamente
sin importar tanto el contenido como el precio o la obtención de
beneficios el nivel cultural del país permanecerá estancando
o en retroceso. La profesionalidad de los vendedores, si son necesarios,
la publicidad institucional, la prensa o los programas de la televisión
pública deberían mostrar que no es lo mismo consumir que
instruirse y que la venta de libros apenas tiene nada que ver con la de
cosméticos o ropa deportiva.
Texto B.
Comentario de las ideas
Los escritores suelen detestar el capitalismo
(no sólo los de izquierda, también los derechistas, como
Yeats, Elliot y Pound) por el trauma que experimentan al pasar de la escuela
a una vida social regulada por el mercado. En la escuela, la vocación
y el talento intelectuales son reconocidos y premiados como los distintivos
más altos de un alumno. Las mejores notas, los premios, el aprecio
de los maestros, distinguen a aquellos estudiantes que destacan en el quehacer
intelectual. Y, de este modo, inculcan en ellos la idea de que un éxito
y un reconocimiento parecido les espera más tarde, al actuar en
el escenario social.
El choque es terrible cuando descubren que, en
la sociedad de mercado, los grandes premios, el éxito, nunca coronan
a "los verbalmente brillantes". El sistema capitalista no funciona según
aquel principio, que sí rige en las escuelas, según el cual
el mérito intelectual confiere prestigio y poder. Prestigio y poder
premian, en una sociedad de mercado, a quienes satisfacen más y
mejor las mayores demandas de los consumidores que ese mercado hace evidentes,
y, entre aquellas, nunca, o muy rara vez, figuran las de índole
filosófica o literaria. En las democracias, la vanidad del intelectual,
precozmente halagada en las aulas escolares, experimenta una desilusión
brutal: el mercado, poniendo la descubierto las verdaderas prioridades
del conjunto de la sociedad, le revela que en la jerarquía social
está ciertamente muy por debajo de los empresarios, de las estrellas
de cine y televisión, de los profesionales destacados, de los futbolistas,
y a veces -¡qué horrenda humillación!- incluso de los
seudo-intelectuales manufacturadores de best-sellers. ¿Cómo
podrían sentirse los escritores identificados con un sistema que
los relega a la triste condición de seres del montón, iguales,
o poco menos, a un contador o un cerrajero? Si eso es democracia, ¡muera
la democracia!
En los estados totalitarios no ocurre así.
A condición de portarse bien y asumir con docilidad su función
de cortesano, de bufón de lujo, el escritor es ascendido rápidamente
al vértice de la consideración pública, y es alimentado,
bien vestido, bien publicado y bien estrenado por el poder. Tiene unos
ingresos muy superiores a los del promedio de los ciudadanos y privilegios
inconcebibles fuera del círculo de la nomenclatura, de la que llega
a formar parte, como los sirvientes y validos de las grandes familias feudales:
colonias de vacaciones, viajes y permisos para salir al extranjero, y en
las grandes ocasiones, incluso, decorar con su persona la tribuna oficial.
Y como si esto fuera poco, se le autoriza a impregnarse de buena conciencia
y convencerse de que los delicados trinos que salen de su boca y las historias
que fantasea mejoran el destino de la humanidad.
Estoy convencido de que la democracia política
y el capitalismo son inseparables la una del otro y, ambos, los pilares
de una sociedad verdaderamente libre.
(Texto adaptado)
Estructura
El texto sigue el esquema sintetizante; a partir
de la contraposición de hechos o ideas que sirven de contraste (la
consideración del escritor en dos sistemas distintos) se llega a
formular una tesis final que sirve de conclusión.
a) El escritor en el mundo capitalista.
a.1) El escritor detesta el sistema porque
supone un trauma pasar de la escuela al mercado.
a.2) Se tiene la creencia de que el talento que
en la escuela acarrea distinción y reconocimiento va a ser lo mismo
en la vida social.
a.3) La sociedad de mercado no prima el talento
sino la satisfacción de demandas de consumo.
a.4) El prestigio intelectual se halla por debajo
de la popularidad sin méritos.
a.5) El intelectual rechaza la democracia porque
lo equipara a seres del montón.
b) Los escritores en los países totalitarios.
b.1) Al asumir la función de cortesano
ascienden rápidamente.
b.2) Su prestigio social y económico es
superior a la media.
b.3) Falsa creencia de que están prestando
un servicio a la humanidad.
c) Conclusión.
La sociedad libre está basada en la democracia
y en el sistema capitalista.
Resumen.
Si bien es cierto que el escritor en el sistema
capitalista ve frustradas sus pretensiones de destacar socialmente porque
la brillantez intelectual no tiene apenas que ver con los hábitos
de la sociedad de consumo también lo es que en los sistemas totalitarios
el prestigio de los escritores se basa en el sometimiento a la ideología
imperante o en la falsa creencia de servir a la humanidad. De ahí
que la libertad, a pesar de todo, esté asociada a las democracias
capitalistas.
Tema.
A pesar de sus insuficiencias el capitalismo ofrece
al intelectual mayores ventajas que los sistemas totalitarios
Comentario crítico.
El sistema capitalista está basado en la
competencia libre y ya desde la escuela existe, aunque esté disfrazada
a veces de compañerismo o solidaridad. Las calificaciones que obtienen
los alumnos -quizá los más destacados serán los futuros
científicos, o en su caso los escritores- son el primer indicio
de lo que será su futuro y por ello parece ser cierto que sus expectativas
posteriores inician ya en la escuela su propia autoestima y también
les ayudan a situarse en el panorama social escolar, a través del
prestigio que adquieren entre sus compañeros o simplemente haciéndose
su composición acerca del valor que tiene uno mismo comparándose
con los demás.
También puede comprobarse que los maestros
o profesores tienden a alentar a aquellos alumnos que destacan augurándoles
un buen porvenir, pero eso es consecuencia del alto valor que los educadores
dan a los estudios y a la valía intelectual de las personas. Si
se mira desde esa perspectiva, el alumno brillante intelectualmente está
llamado a desempeñar un papel social importante frente a los que
pasan por las aulas sin pena ni gloria. La falta de experiencia de unos
y otros ( los profesores de los niveles inferiores no conocen del todo
los entramados internos de la vida social y del mercado y los alumnos viven
una realidad monolítica que no va más allá del mundo
escolar) levanta falsas ilusiones sobre lo que espera en la vida laboral
y aquí es muy certera la apreciación del escritor sobre el
trauma que supone que el reconocimiento social no sea ni mucho menos el
que se esperade la valía intelectual y esté determinado a
veces por leyes ciegas o azarosas que apenas tienen que ver con con la
preparación científica o humanística del estudiante
o graduado.
Una de las imperfecciones que cabe achacar al
mundo capitalista es el prestigio que adquieren persona de escaso relieve
intelectual o cultural y junto al prestigio la situación económica
de que disfrutan. Es comprensible que el escritor se sienta injustamente
desplazado por presentadores de TV, por participantes en programas (hombres
y mujeres famosos de las revistas rosa pueden cobrar varios millones por
aparecer unos minutos en un programa) o por deportistas que ganan cantidades
astronómicas y además son reconocidos y aclamados por un
público que no sabe quiénes son científicos, escritores,
directores de cine o artistas en general.
Si la cultura es uno de los valores básicos
del ser humano, no es de extrañar que el escritor, sabedor de su
valía, se sienta superior a la mayoría de los mortales con
los que sólo tiene en común el hecho de ser persona, pero
ya casi nada más. Una consideración puramente intelectual
de la democracia llevaría efectivamente a rechazarla porque el individuo
valioso se diluye entre una multitud gris y amorfa. A la hora de contribuir
al desarrollo de un país al escritor, como a otros intelectuales,
únicamente le asiste el derecho de votar, lo que lo asemeja a otros
ciudadanos que incluso pueden ser analfabetos y, en suma, a la mayoría
de individuos con un bagaje cultural muy limitado. A lo largo de la historia
ha habido intelectuales, que aceptando la democracia como un sistema válido,
no han visto con buenos ojos la igualdad completa entre un ciudadano que
podría ser un dirigente y otros que han integrado lo que se ha llamado
masa (téngase en cuenta la teoría orteguiana de las elites
o antes el Despotismo Ilustrado o incluso el mismo Platón en su
República). En la actualidad el descontento del intelectual de la
sociedad capitalista con los sistemas de gobierno se reduce a la firma
de manifiestos o a la expresión de su opinión en la prensa,
pero con eso no consigue sus propósitos ni siquiera el aumento de
su prestigio o consideración social.
Están más alejados de nosotros los
regímenes de las sociedades totalitarias, las del modelo comunista,
a las que el autor parece referirse en el segundo párrafo. En ellas
no se tolera al escritor disidente y se le expulsa porque no cumple con
el deber propagandístico que el estado le encomienda (casos como
el de Cabrera Infante en Cuba o Solchenitsin en la Rusia de hace unos años
son representativos). No parece que a juicio del escritor cuenten entre
los adictos a los sistemas totalitarios los méritos intelectuales
ni la valía como profesional de las letras sino solamente el deseo
de fidelidad a la ideología imperante. Ya quedan pocos casos para
mostrarlo, pues la disolución de la URSS y su absorción por
el mundo occidental ha ido acabando con el modelo de escritor señalado
en el fragmento. En la historia más reciente sí ha habido
hechos que pueden dar cobertura a la opinión del autor (Eisenstein
en el cine, Maiakowski y Brecht en teatro, Alejo Carpentier , o en menor
grado García Márquez en la novela) aunque es difícil
deslindar en ellos el enorme valor de su obra y la ideología que
transmite.
No siempre los escritores se alinean completamente
con una de las dos posiciones. Pienso que a veces es un ser dúctil
que se aclimata al contexto en el que ha de escribir. En la España
de posguerra, país con sistema capitalista y políticamente
totalitario, ha habido escritores que han pasado de la defensa del regimen
en los primeros tiempos a una posición más crítica
posterior (Dionisio Ridruejo, Luis Rosales Gironella.. ), otros que si
no lo han defendido tampoco se han opuesto enérgicamente a sus tropelías
(quizá sea Cela el ejemplo más notable) y otros muchos que
han asumido riesgos y han pagado por ello (Goytisolo, Buero Vallejo). En
los ejemplos citados debería considerarse cuál es el modo
de vida que elige el propio escritor. Si acepta los presupuestos del sistema
capitalista en el que escribe sí habrá de sentirse defraudado
por el escaso papel que se le asigna (posiblemente sea la posición
de los escritores citados al principio Yeats, Elliot, Pound.. ) , pero
si sus supuestos ideológicos son otros puede importarle algo menos
la consideración de políticos, editores o empresarios que
tienen como única finalidad servirse de la literatura o el arte
como objetos de consumo o propaganda porque no es de ellos de quienes va
a llegar el reconocimiento por algo que les es ajeno. La propia conciencia
del escritor puede darle la sastisfacción que un sistema social,
en el que no cree del todo, le niega.
La conclusión a la que se llega en el texto
no es producto de las premisas sino una valoración a priori del
propio autor, es decir, el punto de partida sobre el que se ha elaborado
el texto. Es el producto de un individuo que sitiéndose partícipe
de las bondades de la sociedad capitalista juzga desde esa perspectiva
su propio sistema y el opuesto. Y eso le priva de la imparcialidad necesaria
para dilucidar objetivamente cuál de las opciones es la mejor.
-
Texto
D. Tema,resumen,comentario, caracterización
-
¿ Y qué hay de la droga como factor
criminógeno? Aquí está el meollo del problema en cuanto
cuestión política, y lo primero que parece pertinente es
preguntarse por qué la droga induce al delito. ¿Por la alteración
de la personalidad que causa? No parece probable. La droga más agresiva
y que provoca mayor número de accidentes (laborales, de circulación,
etc. ) es el alcohol, y sin embargo, no se la considera tan nociva como
para prohibirla (¡espero que jamás perdamos esta indudable
superioridad sobre los países islámicos!). Por lo demás,
nunca el alcohol fue causa de tantos y tan graves delitos como cuando se
le prohibió en Estados Unidos allá por la era Capone. La
mayoría de las drogas llamadas duras inhiben los deseos criminales
en lugar de estimularlos; en todo caso, representan una amenaza para sus
usuarios, pero no para el prójimo. Comparadas con las alteraciones
de ánimo producidas por la avaricia o el amor, las perturbaciones
a que induce la droga son parvulariamente inocuas... Pero entonces, ¿quiénes
son los drogadictos lanzados desesperadamente al delito? No quienes han
tomado droga, sino quienes no han podido tomarla. Y no han podido tomarla
porque es muy cara y su comercio está controlado por bandoleros
que ganan fortunas fabulosas con su tráfico y adulteración.
Lo que en la droga se convierte en fuente de delitos no son sus efectos,
sino su precio; no es un problema clínico ni una perversión
moral, sino otro caso más de explotación económica.
La verdadera y más grave, incurable, diría yo, adicción
a la droga es la de los desaprensivos beneficiarios del negocio que representan.
Cuando la cocaína o la heroína se vendían libremente
en las farmacias no eran causa de atracos ni asaltos; el ácido lisérgico,
cuya intrínseca baratura ha impedido siempre que se convirtiera
en auténtico negocio, nunca lo ha sido. Y ningún corruptor
sin entrañas reparte ginebra o vodka a las puertas de las escuelas
para hacer caer en el vicio a las criaturitas, ya que esas drogas se venden
legalmente y a precio razonable en los establecimientos del ramo.
-
El peligro público que determinadas drogas
representan como factores de impulso a la delincuencia no se debe a los
productos tóxicos en sí mismos, sino a la prohibición
que pesa sobre ellos y a la innoble mafia que se beneficia de tal
situación. La fascinación que ciertas drogas duras
(¡ya el mismo calificativo es tentador!) ejercen sobre los jóvenes
se debe en buena medida al aura aventurera y románticamente desesperada
que rodea su obtención y consumo, la cual proviene también
de la prohibición citada. Las campañas de prensa que en nombre
de la seguridad ciudadana rodean de detalles novelescos a ciertos productos
prohibidos colaboran a reforzar su prestigio: estamos leyendo tanto últimamente
sobre los lúgubres orgasmos de la heroína que van a terminar
chutándose
hasta las señoras del ropero de San Vicente de Paúl. Si las
drogas se vendieran libremente en las droguerías, que es lo suyo,
sólo recurrirían a ellas quienes no se atrevieran a perturbar
su alma y sus sentidos con los venenos realmente potentes, como el pensamiento
o la soledad.
-
Tema.
La legalización es el único remedio
contra los efectos criminógenos de la droga.
Estructura .
Es de tipo sintetizante. Premisas y argumentos
están en el inicio y desarrollo y en la parte final se adelanta
una tesis a modo de problema, que se refuerza casi seguidamente con la
conclusión.
a) Supuesto inicial. Consideración
o no de la droga como factor criminógeno.
b) Cuerpo argumentativo. Se aportan argumentos
diversos.
-
b.1) Argumento de ejemplos . Hay elementos más
peligrosos que la droga.
-
-Está prohibido el consumo cuando el alcohol,
más nocivo, no lo está
-
-Se ha demostrado que el amor o la avaricia sí
atentan contra el prójimo.
-
b.2) Argumentos de hechos.
-La droga no es peligrosa en sí misma.
-El peligro de la droga viene dado por los beneficios
que genera en la mafia el negocio clandestino.
c) Formulación de la tesis. El
peligro de la droga viene de las mafias que nacen merced a la prohibición.
d) Nuevos argumentos lógicos.
-
-El romanticismo que supone para los jóvenes
la dificultad de conseguirla.
-
-La propaganda de orgasmos intensos.
-
e) Conclusión a modo de solución.
Si se vendiera legalmente sólo sería un sucedáneo
de otras emociones más fuertes como el pensamiento o la soledad.
Resumen.
Los efectos del consumo de drogas afectan más
negativamente a la propia integridad que a la de otros pues es mucho más
perjudicial para el prójimo la ingestión de alcohol o incluso
las pasiones que desatan el amor o la avaricia. Es el voluminoso negocio
clandestino que mueve la droga o el pretendido paraíso al que conduce
lo que la hace peligrosa, por lo que, de autorizarse su venta, perdería
ese halo misterioso del que hoy goza y solamente sería consumida
por quienes no sintieran las emociones que proporcionan el pensamiento
o la soledad.
Comentario crítico de las
ideas.
Si la pregunta formulada al principio se toma al
pie de la letra, habrá que convenir que es cierto que la droga induce
al delito, o al menos parece derivarse de nuestra experiencia común
que hay personas que por consumir droga son capaces de robar o agredir
a otras si ello ayuda a la obtención del material. Ateniéndonos
a los efectos que el consumo produce no disentiremos del autor cuando sostiene
que el efecto nocivo del alcohol puede ser tan perjudicial o más
que el de las drogas y sin embargo hoy puede consumirse libremente sin
que sus secuelas criminógenas sean tan devastadoras como las de
los drogadictos.
También se ha probado que el consumo afecta
mucho más a la propia personalidad del usuario que no a quienes
conviven con él, al menos en lo que toca al factor criminógeno
; es más fácil que un consumidor acabe con su propia vida,
debilitándola poco a poco o de golpe ( los casos de sida son en
su mayor parte una consecuencia del consumo habitual de heroína)
que con la integridad de aquellos con quienes convive. Apenas existen casos
en los que fuera de los móviles económicos se haya observado
que el drogadicto atenta contra personas por el mero hecho de que el consumo
genere agresividad incontrolada. Es cierto que la vida ajena peligra mucho
más por motivos dinerarios ( son muy frecuentes las muertes o heridas
ocasionadas por robo ) o sentimentales ( hoy están de moda los crímenes
pasionales, especialmente los que comenten los hombres contra las mujeres
que los han rechazado, sean o hayan sido novias o esposas ).
Para apuntalar la idea de que las drogas generan
impulsos criminales tanto por su prohibición como por el excesivo
precio que por ellas piden las mafias y bandoleros que regentan los negocios,
el autor aduce que la prohibición del alcohol en EE. UU. a través
de la ley seca ocasionó efectos negativos en la población
y determinó la aparición de mafias que hicieron sus fortunas
vendiendo güisqui clandestinamente y trayendo en jaque a la policía
federal durante años como todos sabemos por las repercusiones históricas
y cinematográficas que ha tenido el caso Capone o las mafias
"italianas" que operaban en Chicago en los años treinta. Al quedar
sin efecto la prohibición las aguas volvieron a su cauce y hoy el
consumo y los efectos del alcohol están parcialmente controlados,
si bien en tiempos recientes morían anualmente en Estados Unidos
alrededor de 100.000 personas y muchos más a causa del tabaco.
Es probable que en la conciencia del ser humano,
sobre todo en los jóvenes, exista un deseo de conocer lo nuevo,
de experimentar aquello que nos han dicho que puede producir placer sin
que haya que pagar por ello un precio humano excesivo, es decir, sin que
uno haya de esforzarse intelectual o emotivamente para conseguir ese placer.
No sé si el deseo de llegar a esos paraísos orgásmicos
se hará extensivo a las señoras del coro de San Vicente de
Paúl, pero cualquier persona está ávida de experimentar
con lo nuevo y más si ello ha sido fuente de placer para otros próximos
a nosotros. Eso conduce a la droga, quizá no tanto por ese romanticismo
de explorar lo nuevo y difícil como por la necesidad de esas sensaciones
no vividas hasta entonces y que se presumen como excitantes. En ese campo
han destacado numerosos intelectuales como los de la Generación
Beat que confiesan sin tapujos que han probado todo tipo de estimulantes,
desde anfetaminas hasta opio o heroína; tanto
Ginsberg
como Burroughs o Warhol confiesan haber sentido la inclinación
hacia las drogas como deseo de nuevas sensaciones y acicate para escribir.
Sería altamente interesante que las mafias
que distribuyen las drogas y burlan la acción de la justicia desaparecieran
o mejor no fueran necesarias porque pudiera llegarse a la legalización.
Creo que, efectivamente su misión consiste únicamente en
ganar dinero y a ello encaminan todos sus esfuerzos, desde el reparto gratuito
a veces a las puertas de los colegios hasta la distribución de persona
a persona en discotecas o pubs con la consiguiente propaganda de sus múltiples
bondades. Un ejemplo del lucro de unos y otros lo tenemos en los hábitos
de los jóvenes que viven intensamente el fin de semana. Consumen
éxtasis,
droga sintética elaborada con productos químicos fáciles
de conseguir cuyo precio de coste es de 20 pesetas por pastilla y la venta
se hace por no menos de 700; así se mueve una gran cantidad de dinero
que se embolsan los propietarios de los laboratorios clandestinos, los
distribuidores mayoritarios (que no parecen muy preocupados por pasar tres
años de cárcel si son descubiertos por la policía),
e incluso a quienes venden pequeñas dosis para ganarse unas pesetas.
La venta en establecimientos autorizados y la reducción
de los precios podría llevar a muchas personas al consumo habitual
y quizá limitado (ya se experimentó en la década de
los sesenta en EE. UU., pero sin el asesoramiento debido, lo que obligó
más tarde a la ilegalización y provocó la aparición
de los cuantiosos negocios sucios que se han extendido en la actualidad
a los países suramericanos y europeos), aunque eso no parece razón
suficiente como para que los efectos que producen en el ser humano fueran
distintos. No es garantía de que determinados individuos que consumen
por simple placer o por evadirse de una realidad demasiado dura (casos
patentes en diversas sociedades que nos han mostrado las novelas de Easton
Ellis o J. A. Mañas y la película Trainspotting)
dejaran de hacerlo al bajar los precios o venderse los productos en establecimientos
autorizados. Sí en cambio parece razonable que las recomendaciones
y el asesoramiento en los medios de comunicación pudieran tener
efectos más beneficiosos en los consumidores y evitar así
los males mayores.
Posiblemente una parte de la población que
acepta los valores culturales del sistema y está en buena situación
económica se sentiría incluida entre los individuos a los
que alude el autor en las últimas líneas, aunque no creo
que esas personas sean las que hoy corren detrás de los camellos,
ni las que se han creado una adicción irrefrenable, ni las que tienden
con su compartamiento a extender la idea del impulso criminógeno.
Por desgracia, hay otros muchos que no sienten tan profundamente los males
del pensamiento o la soledad y a esos las sensaciones placenteras fáciles
y baratas de la droga les seguirían proporcionando el mismo "bienestar"
del que gozan en estos momentos.
Caracterización del texto
atendiendo a sus rasgos más relevantes .
Ya se ha adelantado que el texto
es expositivo-argumentativo; el autor reflexiona sobre el consumo de droga
como factor delictivo y se sirve de una estructura inductiva o sintetizante,
es decir, parte de hechos concretos, particulares, situados en el primer
párrafo y llega más tarde a la tesis, que ocupa el inicio
del último .
En el primer párrafo el autor
se formula una pregunta de carácter general "¿Por qué
la droga induce al delito?" A partir de ahí el texto se halla
subdividido en dos apartados de contenido cuya estructura es similar. En
cada uno de ellos se parte de una pregunta; en primer lugar "¿Por
la alteración.....?" , a la que responde con una oración
negativa " No parece probable " . Ya que la respuesta ha sido negativa
vuelve a preguntarse más adelante: "¿ quiénes son
los drogadictos...? para responder : "No quienes han tomado la droga,
sino quienes no han podido tomarla". En ambos apartados se recurre
a la ejemplificación para dar mayor validez a sus argumentos ( referencia
a la prohibición del alcohol en EE. UU. y a la venta libre de droga
en las farmacias respectivamente ).
En el inicio del segundo párrafo
establece la tesis esencial " El peligro público ... no se debe
a los productos tóxicos en sí mismos sino a la prohibición
que pesa sobre ellos y a la innoble mafia que se beneficia de la situación
" a la que se ha llegado como conclusión de lo que ha expuesto
anteriormente. El fragmento concluye resaltando las ventajas que llevaría
consigo el levantamiento de la prohibición.
El texto parece un artículo
periodístico, ya que en él se enjuicia un tema de actualidad
: la droga como factor criminogeno. A los datos se suman las opiniones
y se fundamentan para persuadir al lector. Si el texto persigue provocar
el asentimiento del lector, lógicamente la estructura habrá
de ser argumentativa, como ya se ha visto antes.
La emotividad del autor ha impregnado
en varias ocasiones el contenido del texto. Por ello junto a la función
referencial, necesaria en cualquier texto argumentativo, puesto que ha
de recoger las aportaciones de la realidad objetiva ("La droga más
agresiva y que provoca mayor número de accidentes...es el alcohol";
"Cuando la cocaína y la heroína se vendían libremente
en las farmacias no eran causa de atracos ni asaltos" ) tiene abundante
presencia la función expresiva que deja clara la posición
del autor sobre algunos contenidos parciales del artículo ("¡
espero que jamás perdamos...!" ; "¡ya el mismo calificativo
es tentador!"). Obsérvense las características propias
de los mensajes de esta índole en los ejemplos citados ; en los
de la función referencial la tercera persona, el verbo en indicativo
y la modalidad enunciativa y en lo que atañe a la expresiva el empleo
de la modalidad exclamativa, el uso de la primera persona y la utilización
del adjetivo valorativo tentador.
Pero además el deseo de llegar
hasta el lector ha propiciado la aparición de la función
conativa a través de unas preguntas que el escritor se autodirige,
pero que igualmente parecen tener como destinatarios a todos los lectores
que sentirán con él ( ¿ Y qué hay de la
droga....? ¿ Por la alteración de la personalidad....? ¿
quienés son los drogadictos....?) Si el predominio corresponde
a la referencial, no es menos cierto que las otras funciones consiguen
dotar al texto de un sentimiento humano del que los tratados puramente
científicos están desprovistos.
En el artículo periodístico
el uso de la lengua debe guardar el equilibrio entre lo culto y lo popular,
ya que a la necesidad de ser entendido por un público numeroso se
añade la obligación del escritor de mostrar un lenguaje cuidado.
El registro culto, lo habitual en el conjunto del texto, se caracteriza
entre otros aspectos por la extensión y complejidad de la sintaxis.
Repárese en la oración que comienza por "Las campañas
de prensa.... Vicente de Paúl" cuya longitud es inhabitual en
otros registros o en la densidad de la sintaxis en las oraciones "El
peligro público....de tal situación...." (con dos proposiciones
en coordinación adversativa y en ambas existe a la vez la subordinación
de relativo) o también en "Si las drogas..... pensamiento o la
soledad" ( cuya apódosis está constituida por una relativa
sustantivada y en la prótasis está presente un que a mitad
de camino entre el relativo y la causa). La continuada presencia de las
adversativas, que marcan el contraste entre las diferentes opiniones (P.
E." Lo que en la droga se convierte en una fuente de delitos no son
sus efectos, sino su precio" ; "no es un problema clínico... sino
otro caso más de explotación económica") es otro
rasgo que denota , a través de la sintaxis, la profundidad de pensamiento
del autor.
Otras características propias
del registro culto, combinado ahora con los de los textos expositivo-argumentativos,
son la abundancia de formas verbales; algunas expresan valores permanentes
y durativos, en presente, ( está, parece, induce, causa, es,
considera,) otras a través del pretérito indefinido hacen
referencia a hechos anteriores ( "nunca el alcohol fue... como cuando
se le prohibió...."), siempre distintos al tiempo que corresponde
al momento de la escritura. Se percibe así mismo el uso de tiempos
del condicional o subjuntivo cuando la realidad no es patente sino que
se formulan hipótesis o se enjuician hechos posibles (vendieran.....recurrirían,,
atrevieran...).
Junto a ellos el sustantivo, tanto
concreto cuando el tema lo requiere (drogas, usuarios, cocaína
, heroína, ) como sobre todo los abstractos, más adecuados
cuando se trata de exponer opiniones ( personalidad, amenaza, avaricia,
perturbaciones, adulteración, perversión, explotación....)
y el adjetivo en su mayor parte especificativo que delimita con precisión
al sustantivo ( factor criminógeno, accidentes laborales,
países islámicos, drogas duras, ácido
lisérgico, ) o el sintagma preposicional complemento que ejerce
de modificador restrictivo ( accidentes de circulación, alteración
de
la personalidad, beneficiarios del negocio, puertas de las
escuelas...) soportan en su conjunto el contenido informativo del texto
a la vez que los adyacentes evitan la polisemia característica de
los textos no científicos..
Tampoco debe olvidarse que el autor
ha de conocer bien la realidad sobre la que opina y eso tiene su manifestación
más genuina en el empleo de cultismos (criminógeno, pertinente,
nociva, perturbaciones, inocuas perversión) o tecnicismos (adicción,
cocaína, heroína, tóxicos.... ), pero también
en la riqueza y abundancia de conjunciones o locuciones conjuntivas (
sin embargo, pero,entonces, por lo demás, , en todo caso, ....)
o de adverbios en mente ( parvulariamente, desesperadamente,
románticamente...)..Otras veces se advierte el uso de términos
coloquiales que lo acercan a nosotros ( Y qué hay de.... Aquí
está el meollo....sin entrañas.... caer en el vicio... criaturitas...)
e incluso se permite emplear términos jergales propios del mundo
de la droga ( mafia...drogas duras... chutándose ).También
en contadas ocasiones hace acto de presencia el humor ( van a terminar
chutándose hasta las señoras del ropero de san Vicente de
Paúl). Gracias a todo ello el texto aligera la densidad de su
contenido y facilita la tarea del lector.
Texto
E. El comentario sintáctico
"Era
tan firmemente underground que aquellos subterráqueos de apariencia
emergente no le parecían de fiar".
La oración está
formada por dos proposiciones, la principal y una subordinada adverbial
impropia consecutiva intensiva; en la primera de ellas es notoria la presencia
del atributo, cuyo núcleo (underground) está complementado
por firmemente y también por tan, que a su vez ejerce
de nexo discontinuo relacionado con el introductor de la consecutiva que;
en esta última proposición lo más relevante es el
constituyente de fiar en función de atributo y por ello equivalente
a un adjetivo fiable y conmutable por el pronombre lo (
no se lo parecían). Algunos estudiosos optan por otro modelo
de análisis consistente en asignar a la consecutiva intensiva el
papel de modificador del intensificador tan, con lo que entonces
pasaría a formar parte del constituyente atributo de la oración
(era tan ...underground... que ) y el esquema principal/
subordinada dejaría paso al de una oración compuesta únicamente
por el predicado nominal en cuyo interior se desarrolarían el resto
de las funciones.
"Tras
aquella victoria Iván se sintió satisfecho; pensaba que la
revolución iba a triunfar".
La oración está
compuesta por dos proposiciones, la principal, que es la inicial y otra
yuxtapuesta, aunque subordinada semánticamente a la primera como
adverbial impropia causal. Hay que recordar que la yuxtaposición
no es una relación sintáctica, sino únicamente formal
y por tanto debe establecerse la relación sintáctica entre
las proposiciones. Es el sentido, es decir, la semántica lo que
aporta la idea de causalidad. Destaca en en la primera la doble predicación
de satisfecho, respecto al sujeto, a través de la concordancia,
y al núcleo del predicado, el pronominal sentirse por lo
que se le ha asignado la función de complemento predicativo. En
la causal, el verbo va seguido de una sustantiva de complemento directo
en estilo indirecto, introducida por el transpositor habitual que y
en esta proposición aparece la perífrasis aspectual de carácter
incoativo iba a triunfar. Algunos gramáticos consideran el
fenómeno de la causalidad común a la oración simple
y a la compuesta por lo que también puede optarse al analizarla
por rotular la proposición como sustantiva y asignarle la función
de complemento circunstancial de causa, subordinada al verbo sentirse;
en ese caso el predicado de la oración sería un extenso sintagma
que abarcaría todo a excepción del sujeto (Iván).
"Hay
dos corrientes que se enfrentan: los liberales de Boyer, una beautiful
people que se extiende por las grandes corporaciones financieras, y los
descamisados de Alfonso Guerra".
Estamos ante una oración
compuesta organizada en torno a la forma verbal impersonal hay
seguida
de un extenso sintagma nominal en función de complemento directo
( dos... Guerra ). El núcleo del sintagma, corrientes,
está doblemente modificado por una proposición relativa y
por dos sintagmas nominales en aposición que a su vez están
coordinados entre sí.
Mención especial merece
en la relativa el predicado, formado por los términos se enfrentan;
no hay duda de que existe reciprocidad semántica entre las partes
enfrentadas, es decir, compiten la una con la otra, pero desde el punto
de vista sintáctico la forma se no desempeña la función
propìa del pronombre recíproco ( C. D. o C. I. ) ya que en
ningún caso la estructura lógica de la proposición
podría ser similar a las verdaderas recíprocas ( los dos
jóvenes, Juan y María, se aman , donde Juan ama a
María, la ama ). Parece más oportuno considerar que la
forma se ha llegado a integrarse en el verbo que ya no es transitivo,
en el sentido de afrontar, sino pronominal, enfrentarse,
porque la estructura lógica de la proposición responde al
enunciado Una corriente se enfrentó a la otra corriente y
no Una corriente enfrentó a la otra . Al no poder conmutarse
por la o le la partícula se y exigir su presencia
en cualquier tipo de estructura lógica hay que convenir que estamos
ante un verbo pronominal que podría llevar y de hecho la lleva tácitamente
la compañía del suplemento ( La corriente de Boyer se
enfrento a la de Guerra ). La reciprocidad está pues integrada
en el conjunto de la forma verbal y no solamente en el valor de se.
El extranjerismo (barbarismo)
beautiful
people debe ser considerado como una únidad unica y formar por
tanto el núcleo del sintagma, que actúa como aposición
de liberales, y a su vez va modificado por otra relativa cuyo núcleo
verbal es el verbo con valor pronominal extenderse.
"El área
económica se le veda al vicepresidente y el área política,
al superministro".
Se trata de una oración
compuesta por coordinación, en la que las proposiciones son coordinadas
copulativas unidas por la conjunción y. En la primera se
advierte la presencia de la pasiva refleja ya que la forma verbal se
veda tiene como sujeto El área económica y podría
conmutarse por la pasiva habitual con lo que bien aceptaría complemento
agente ( la economia le fue vedada por el presidente ) . Al estar
el verbo formado por el morfema verbal se y el presente de indicativo
del verbo vedar se ha intercalado entre ambos el refuerzo pronominal
le,
expresión catafórica que anticipa al complemento indirecto
( al vicepresidente ) por lo que el pronombre desempeña también
esa función. La segunda de las proposiciones ha elidido el verbo
y con él el refuerzo pronominal por lo que el predicado está
únicamente formado por el complemento indirecto ( al superministro).
"No era
objeto de las normas constitucionales ocuparse de estos temas, salvo en
lo que pudieran incidir en los Derechos Fundamentales que el constitucionalismo
alumbró"
La oración compuesta
está integrada por dos proposiciones coordinadas cuyo nexo de unión
es la conjunción restrictica salvo, por lo que el tipo de
coordinación está próxima a la adversativa. La primera
de las proposiciones tiene como sujeto una sustantiva introducida por el
infinitivo ocuparse y su predicado es nominal. La segunda ofrece
mayores dificultades puesto que el verbo en perífrasis modal pudieran
incidir ( en el sentido de causar efecto en algo ), que tiene
como sujeto omitido estos temas lleva dos complementos encabezados
por la preposición en : en lo que -relativa sustantivada
con lo con valor general de aspectos o asuntos- y en los
Derechos... y ambos parecen de presencia obligada en la oración
. Los temas pudieran incidir en algún aspecto y Los temas
pudieran incidir en los Derechos... , es decir, los temas pudieran
incidir en algún aspecto en los Derechos .No cabe duda de que
uno de ellos es el suplemento ( necesario para la completez de la oración
). Parece más adecuado situar dicha función en el sintagma
los
Derechos ya que éste se hace necesario siempre, mientras que
el otro precisa del concurso de los Derechos para formar una oración
correcta. En ese caso debe asignársele la función de complemento
circunstancial puesto que está situado más cerca de un adverbio
o locución ( parcialmente, en parte ). Desde el punto de
vista semántico puede interpretarse la frase como
en algún
aspecto en (de) los Derechos, y entonces habría un único
sintagma con función de suplemento en cuyo interior el otro actuaría
como modificador del núcleo. |