Glosario "Ubedí"

 

Como es lógico, y siguiendo la indicación dejada por un amigo en el Libro de Visitas, me veo en la agradable tarea de completar un poco más estas páginillas dedicadas a mi tierra natal, incluyendo ahora un personal diccionario de vocablos ubedíes. Intento con estas páginas, no sólo mostrar Úbeda a modo de guía turística en la Red sino, y sobre todo, hacerlo a mi modo, exponiendo digámoslo así "Mi Úbeda", sus partes más queridas para mí, mis vivencias familiares y personales, aunque claro, solo las que se puedan contar :-)), y por supuesto, he intentado utilizar también el lenguaje ubedí. Sí. Existe en toda zona geográfica que visitemos una jerga más o menos particular. Una enciclopedia de términos y expresiones utilizada de forma más o menos asidua por los habitantes de esa zona, pero que puede resultar "rarillo" para los turistas. Y Úbeda también disfruta de ello. También los ubetenses disponemos de nuestros propios vocablos, muchos de los cuales utilizo aun hoy, y de los que he intentado haceros partícipes. Ahora bien, es de aplastante lógica que junto a ello, también habré de explicar su significado (aunque puede que algunos de ellos, simplemente por el contexto sean fácilmente descifrables). Así que a ello aquí me lanzo. ¡Ah! Y si alguna palabreja se me queda por ahí olvidada, hacédmelo saber para incluirla en este pequeño diccionario. ¿Vale? Gracias.

 

 

Anjalico: Todos hemos sido anjalicos/ as, hasta que llegamos a la adolescencia.

Biscuter: No es el coche. No. Solo es un botellín de cerveza.

Cepazo: Vas andando por la calle, cuando eres zangalitrón, con las piernas que no sabes por donde colocarlas, y en esto que te tropiezas con el bordillo, o te escurres y te das una culada que....

Chisque: Artilugio destinado a encender los cigarrillos, nuestros abuelos. Hoy ya no. Hoy... mechero.

Echar la ligá: Disfrutar con los amigos y amigas en un bar, tomando unas cervezas y unas tapas, especialmente al mediodía.

Empaparruchar: Dejar una buena sopa de miajón durante algún tiempo en el plato del cocido para que se empapara bien... y después a la boca!

Enfollinarse: No estar muy por la labor, de mala cara. Vamos, cabrearse.

Gachuleta: Es así como se queda, por ejemplo, una verdura salteada en la sartén, pero que la pasamos demasiado, casi se nos deshace y se entremezcla todo, quedando al final un puré de no muy buen aspecto, pero que en fin, ya que nos pusimos a hacerlo, no vamos a tirarlo, y con mucho dolor y autocontrol, cucharada tras cucharada nos la vamos engullendo.

* Jarruchear: Simplemente es trajinar, puede que sin cacharros, aunque lo propio es con ellos, yendo de un lado para otro, casi casi como si tuviéramos azogue.

Mocico: Siguiente etapa al zangalitrón. Es decir, ese ser que continua al adolescente, y que aun no ha encontrado pareja estable alguna.

Mocico viejo: Esto ya es harina de otro costal. Ser mocico es natural... hasta cierta edad. Ahora bien, serlo y encima viejo, eso ya es peligroso, pues supone que pasan los años y no encuentras tu otra media naranja y siguen pasando y sigues sin naranjas, hasta que al final, quedas para vestir santos.

Miajón: Esa parte interna y blanca del par, que tanto dicen que engorda, pero que está tan rico cuando lo mojas en cualquier salsa. (Madre mía, ¡qué "jambres"!).

Pimpirinetes: Qué gustazo daba cuando tu padre te subía a hombros para ver la procesión.

Repanchingarse: Eso es lo que todos hacemos en el sillón o en el sofá cuando llegamos a casa, y tras comer, si no tenemos niños chiquitines, o si no tenemos que llevarlos a alguna actividad extraescolar, o si no trabajamos por las tardes, o si no hay que ir a hacer la compra del mes, o ... 

Sopanajo: Si es que la propia palabra lo dice, sopa de ajo. Clarísimo.

Tabardillo: Es el resultado de tener un conflicto o disparidad de opiniones. La situación que le queda a uno tras un berrinche con tu padre/ madre o amigos. Es decir, al final terminas con la cabeza caliente y los pies fríos.

Trasconejarse: Imaginemos una parejita que están a lo suyo en el coche, y mira tú por donde que tú vas paseando con un amigo y allá ves el coche, te acercas, y escondido tras unas piedras, o tras un padrón, comienzas a descubrir el origen de la vida.

Trapiñarse: Comerse de forma ruin y vil, sin que te vean . Cuando tu madre hace croquetas y  conforme las va sacando de la sartén tú vas metiendo la mano en la fuente mientras ella está dada la vuelta.

Zancallá: Eso me decía siempre mi padre que yo daba cuando teníamos que ir a algún sitio. "¡Nene, que no des esas zancallás, que yo tengo las piernas más cortas y no puedo seguirte!" :-)

Zangalitrón: Es la siguiente etapa al anjalico. Hoy... adolescente, desgarvao, encorbao, y protestón. :-) (¿Quién no quisiera ser de nuevo zangalitrón?)