Simplemente, son pan frito, con azúcar.

Pueden ser mojados en leche, o en vino.

Reconozco que aunque, veía a mi padre utilzar el vino para mojarlos, jamás, ni aun de adulto, le he sacado mucho partido al sabor de los picatostes mojados en él. Ahora bien, mojados en leche... ¡eso era (y es) un desayuno "de reyes"! Sentarme a la mesa con el tazón de leche, y comenzar a llenarlo de picatostes hasta que se formara un mortero era todo un ritual; y dispuesto estaba yo a repetirlo con devoción todos los días del año. (Debo reconocer, no obstante, que algunos días, optaba por formar el mortero con galletas "María", pero las de las gordas).

* Regresar a ¡A la mesa!

* Ir a Página Principal