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Recuerdos
del pasado:
Universidad del valle de Salazar Constituida por
tres demarcaciones o Quiñónez: Ochagavía-Otsagi (formado por el pueblo
de Ochagavía-Otsagi), Errartea (formado por los pueblos de Jaurrieta,
Ezcároz-Ezkarotze, y Esparza-Ezpartza) y Atabea (formada por los pueblos
de Oronz, Gallués, Iziz, Usacarrés, Izal, Güesa, Sarriés, Ibilzieta e
Izalzu). La Universidad del Valle de Salazar tiene personalidad jurídica
propia e independiente de la de los ayuntamientos. Está compuesta por
18 diputados o junteros, 6 por cada quiñón y presidida por el Alcalde
Mayor. La actual Junta del Valle es recuerdo de la vieja comunidad autónoma
y soberana de Salazar. La Junta del Valle de Salazar celebraba sus sesiones
en la iglesia de Ibilzieta hasta el siglo XVI, más tarde y hasta la actualidad
se trasladó a Ezcároz.
La nevada de 1432 En el archivo de Moret en el t.
IV página 430 de sus Anales, queda constancia de la mayor nevada que tuvo
lugar en 1432. Nevó sin cesar durante 40 días. Las comunicaciones quedaron
interrumpidas y los pueblos padecieron extrema falta de víveres. Hasta
el punto de que muchas bestias, incluso las más fieras (oso, lobos), y
pájaros de toda clase entraron en las casas de los pueblos y se dejaron
coger, "amansados por el hambre". Esta sinfular caza permitió la subsistencia
de las gentes del lugar.
La brujería en el valle de Salazar Hacia el año
1527 la inquisición hizo seis viajes al Pirineo navarro, con un resultado
de entre cien y doscientas personas procesadas. Los más afortunados vieron
embargados sus bienes, otros -entre 40 y 60- fueron ahorcados y quemados.
Al valle de Salazar el inquisidor el día de Reyes del citado año, con
un séquito numeroso: dos escuadras de soldados, dos cabos de escuadra,
un secretario y su ayudante, un alguacil, un hujier del Consejo Real,
un capellán, un Bachiller, dos borreros, dos mozas brujas para reconocer
brujos y tres sirvientes. Los inquisidores (obispos no navarros) desconocían
por completo la cultura de la zona. Se apoyaron en el miedo, y aprovecharon
las contradicciones y los rencores, además de basarse en los testimonios
de "niños iluminados".
Las almadías Una de las riquezas del Pirineo y por
su, del valle de Salazar ha sido y es la madera. Se tiene constancia del
transporte de madera por este método desde el siglo XIV. Pero fue en los
siglos XVIII, y XIX cuando se incrementó la demanda de madera de los bosques
Salacencos y Roncaleses. Las almadías son balsas de troncos anudados entre
sí que descendían por el río a veces hasta la desembocadura del Ebro en
el Mediterráneo. Su decadencia y desaparición vino anunciada por el sonido
de los primeros camiones y se certificó con la construcción del pantano
de Yesa. Ser almadiero era un modo de vivir instalado en el riesgo, que
otorgaba a los almadieros una épica de grupo llena de dignidad y poco
dinero. Regaliz de palo, algún vestido, y un montón de historias eran
los alicientes de una profesión de aventura y riesgo que configuraba unos
personajes de genio pronto, amantes de las juergas y de gran valentía.
Un mundo de hombres con todos sus rituales y juegos de iniciación.
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