[Esparza-Espartza] [Ochagavia-Otsagi] [Ezcaroz-Ezkarotze] [Jaurrieta]
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Esparza-Espartza: En ruta hacia el norte y pasadas las crestas de Beotegia (932 m), Gurutxea (971 m), Santa Águeda (964 m) y Betotaleña (996 m), empieza la parte central del valle de Salazar. En Esparza-Espartza se ven viviendas con cuatro aguas y de teja plana. Villa que tuvo molino y fábricas de paños, y hoy cuenta con una piscifactoría, fonda, bar, tienda, camping, piscina, frontón abierto, etc. La villa se halla a 693 metros de altitud, con cerca de 130 habitantes. La iglesia y su torre de varios cuerpos, las casas alineadas a los dos lados del río Salazar y el puente de Maiatzaldea (desde donde se pueden pescar truchas) uniendo los dos barrios, forman un bello conjunto que puede admirarse desde la carretera o el Camping Murkuzuria.

 

Dominando todo la parroquia de San Andrés, edificada hacia el 1200. La preside un elegante retablo romanista, obra maestra de Juan de la Hera y Gaspar Ramos, del siglo XVI. Una casa en nuestra cultura no son sólo las cuatro paredes, es templo, refugio de antepasados, es el apellido y la relación entre familia y tierra. En nuestro pueblo, se pueden disfrutar de señoriales casas del siglo XVI al XIX. Existe un antiguo dicho en el valle de Salazar que dice: "Aintzineala mirigeten eztuena, gibeleala erortzen", "Quién no mira adelante, cae atrás". Es por esto que te animamos a que vengas a este nuestro valle, que mirándolo hacia delante también será tuyo.

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Ochagavía-Otsagi: Discurriendo de Ezcároz a Ochagavía enseguida se presenta a nuestra vista el promontorio montañoso de Muskilda, ceñido por los ríos Zatoia y el Anduña, a cuyo pie se asienta la villa de Ochagavía. Al fondo se ve el farallón calizo de Abodi, por el que trepa la carretera que conduce a la selva de Iratí ente campos, bordas, robles, hayas y pinares. Ochagavía-Otsagi con cerca de 600 habitantes, está a 765 metros de altitud, el pueblo en sí, se halla partido en dos por el río Anduña que discurre por la calle principal del pueblo, dividido en los barrios de Urrutia, Irigoien, Iribarren, y Arrasatea. Actualmente cuenta con restaurantes, bares, frontón cubierto, camping, tiendas, etc.
La parroquia del siglo XVI, tiene uno de los más bellos retablos del renacimiento navarro, obra del discípulo de Anchieta, Miguel de Espinal.Un documento del 21 de octubre de 1248 va

 

refrentado por Teobaldo I "apud Oxagaviam", en el cual queda constancia que durante la guerra de la Revolución quedaron destruidas buena parte de las casas y hubo de procederse prácticamente a la reconstrucción total del pueblo, pese a lo cual el caserío conserva excelentes palacios y casonas del siglo XVII, que han llamado la atención de los geógrafos y arquitectos desde hace tiempo.
Pueden contemplarse seis puentes de piedra sobre el río Zatoia y cuatro sobre el Anduña. Al Norte se alza el monte Muskilda de 1070 metros y en su falda queda el santuario de la Virgen de Muskilda, ermita románica del siglo XIII.
La villa de Ochagavía-Otsagi, ha conservado como hermosa herencia de sus antepasados las danzas de sus dantzaris, que

 

tienen una mezcla de rito (pues se bailan en determinadas ocasiones) de sabor guerrero (por los ritmos agresivos de sus paloteados) y de etnología (pues recuerdan los antiquísimos ritos de la labor agrícola de la escarda). El grupo de dantzaris lo forman ocho mozos ataviados con cascabeles, capillo de cintas multicolores y gorros cónicos. Les acompaña además la interesantísima figura del "Bobo", personaje vestido a modo de Arlequín de rojo y verde, con un látigo en la mano rematado en una borlita de cuero, que en determinadas ocasiones cubre su cara con máscara de doble rostro barbado de tez blanca y negra.

 

Evoca al dios Jano, ser mitológico de doble naturaleza.
Entre los bailes que ejecutan llaman la atención por su vistosidad los cuatro enérgicos paloteados: Emperador, Katxuta o Trulala, Danza y Modorro. Al son de las valientes melodías, interpretadas por los gaiteros y el tamborilero, los dantzaris golpean rítmicamente sus palos de acebo, entre sí y en el suelo, con golpes secos y cortados, giran todos a la vez y hacen y deshacen sus evoluciones. En la danza del Pañuelo los dantzaris se entrecruzan en un continuo enredo de figuras y pasan agachados uno a uno, incluso el "Bobo" entre la doble fila formada por sus compañeros. A veces los movimientos se convierten en cómicos e inesperados. Para finalizar, la Jota, bailada individualmente y en grupo, verdadera exhibición de ritmo y de agilidad.

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Ezcároz-Ezkarotze: Entre las crestas de Zalduzkarea (930 m), Txangaberro (927 m), Marta (954 m), Burrualdea (921 m) y Nabazkina (913 m) se encuentra la villa de Ezcaroz a 744 metros de altitud. Cuenta en la actualidad, con frontón cubierto, bares, restaurante, etc. Su caserío se extiende a lo largo del río Salazar. Antes de adentrarnos en Ezcároz, se recomienda contemplar, camino de Jaurrieta, el conjunto que forman la gran iglesia parroquial y las casas de altos tejados de teja plana extendidas a los lados y a sus pies. Una vez dentro, conviene pasear por sus calles empedradas y contemplar las muchas casas señoriales, con escudos, portadas apuntadas y ventanas ajimezadas del siglo XVI en adelante. La iglesia es gótica tardía, y en su interior guarda interesantes retablos romanistas y barrocos. El palacio de "Iturriria" subsiste con su blasón y el IHS en la dovela central del arco de entrada. Este es el que se llama "palacio de Ezcaroz" por antonomasia y según el libro de Armería del siglo XVI "porta d'EsparÇa y de Oronz".

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Jaurrieta: Esta villa se asienta a 920 m en un pie de la sierra de Abodi. Jaurrieta fue fotalmente arrasada por un incendio en 1880; desde entonces la teja plana sustituyó a las tablillas. Para la reconstrucción del pueblo tras el incendio, se celebró un concierto en San Sebastián-Donostia, en el que se dieron cieta artistas como: Gayarre, Sarasate, Arrieta, Barbieri, Guelbenzu y Zabalza. Jaurrieta a ista de pájaro presenta un aspecto inmejorable, con sus casas enlucidas y sus tejados rojos. Parece un pueblo nuevo y lo es, pues se reedificó totalmente después del incendio de 1880. No obstante se

  conservan portadas incluidas en los nuevos edificios. "Axuri beltza ona dut gaina…" es el comienzo de la danza que en Jaurrieta se bailaba después del matatxerri o matanza del cerdo. Los dantzaris serpenteaban entre las sillas y el txistulari toca cada vez más deprisa, danza que se ha hecho muy popular a lo largo y ancho de la geografía vasca.
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  Fiestas:
ICIZ-IZIZE: 27 de agosto.
GALLUES-GALOZE: 24 de agosto.
IZAL-ITZALLE: 15 de agosto.
GÜESA-GORZA: 2º Dom. agosto.
IGAL-IGARI: 4º Dom. julio.
SARRIES-SARTZE: 3º Dom. agosto.
IBILCIETA-IBILTZIETA: 8 septiembre.

Trajes típicos de Salazar
ESPARZA-ESPARTZA: 1º Dom. agosto.
ORONZ-ORONTZE: 3º Dom. junio.
EZCAROZ-EZKAROTZE: 16 julio.
JAURRIETA-EIAURRIETA: 15 agosto.
OCHAGAVIA-OTSAGI: 8 septiembre.
IZALZU-ITZALTZU: 1º Dom. julio.
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Recuerdos del pasado:
Universidad del valle de Salazar Constituida por tres demarcaciones o Quiñónez: Ochagavía-Otsagi (formado por el pueblo de Ochagavía-Otsagi), Errartea (formado por los pueblos de Jaurrieta, Ezcároz-Ezkarotze, y Esparza-Ezpartza) y Atabea (formada por los pueblos de Oronz, Gallués, Iziz, Usacarrés, Izal, Güesa, Sarriés, Ibilzieta e Izalzu). La Universidad del Valle de Salazar tiene personalidad jurídica propia e independiente de la de los ayuntamientos. Está compuesta por 18 diputados o junteros, 6 por cada quiñón y presidida por el Alcalde Mayor. La actual Junta del Valle es recuerdo de la vieja comunidad autónoma y soberana de Salazar. La Junta del Valle de Salazar celebraba sus sesiones en la iglesia de Ibilzieta hasta el siglo XVI, más tarde y hasta la actualidad se trasladó a Ezcároz.
La nevada de 1432 En el archivo de Moret en el t. IV página 430 de sus Anales, queda constancia de la mayor nevada que tuvo lugar en 1432. Nevó sin cesar durante 40 días. Las comunicaciones quedaron interrumpidas y los pueblos padecieron extrema falta de víveres. Hasta el punto de que muchas bestias, incluso las más fieras (oso, lobos), y pájaros de toda clase entraron en las casas de los pueblos y se dejaron coger, "amansados por el hambre". Esta sinfular caza permitió la subsistencia de las gentes del lugar.
La brujería en el valle de Salazar Hacia el año 1527 la inquisición hizo seis viajes al Pirineo navarro, con un resultado de entre cien y doscientas personas procesadas. Los más afortunados vieron embargados sus bienes, otros -entre 40 y 60- fueron ahorcados y quemados. Al valle de Salazar el inquisidor el día de Reyes del citado año, con un séquito numeroso: dos escuadras de soldados, dos cabos de escuadra, un secretario y su ayudante, un alguacil, un hujier del Consejo Real, un capellán, un Bachiller, dos borreros, dos mozas brujas para reconocer brujos y tres sirvientes. Los inquisidores (obispos no navarros) desconocían por completo la cultura de la zona. Se apoyaron en el miedo, y aprovecharon las contradicciones y los rencores, además de basarse en los testimonios de "niños iluminados".
Las almadías Una de las riquezas del Pirineo y por su, del valle de Salazar ha sido y es la madera. Se tiene constancia del transporte de madera por este método desde el siglo XIV. Pero fue en los siglos XVIII, y XIX cuando se incrementó la demanda de madera de los bosques Salacencos y Roncaleses. Las almadías son balsas de troncos anudados entre sí que descendían por el río a veces hasta la desembocadura del Ebro en el Mediterráneo. Su decadencia y desaparición vino anunciada por el sonido de los primeros camiones y se certificó con la construcción del pantano de Yesa. Ser almadiero era un modo de vivir instalado en el riesgo, que otorgaba a los almadieros una épica de grupo llena de dignidad y poco dinero. Regaliz de palo, algún vestido, y un montón de historias eran los alicientes de una profesión de aventura y riesgo que configuraba unos personajes de genio pronto, amantes de las juergas y de gran valentía. Un mundo de hombres con todos sus rituales y juegos de iniciación.

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