El monje que encontró a Dios en el camino
Narrador: "Había una vez un monje oriental cuyo sueño era ir al sepulcro del Señor Jesús. De aldea en aldea fue recogiendo limosnas y al cabo de muchos años, ya siendo viejo, logró reunir treinta libras, justo lo necesario para el viaje. Hizo penitencia, obtuvo el permiso de su superior y partió.
Apenas había salido del monasterio, vio a un niño harapiento, escuálido y triste. El niño, al oir resonar el cayado del peregrino sobre las piedras, levantó la cabeza.
Niño: « ¿Adónde vas, padre?»
Narrador: le preguntó.
Monje: « Al santo sepulcro, hijito, a Jerusalén. Daré tres vueltas alrededor del Santo Sepulcro y me arrodillaré allí a hacer oración» .
Niño: « ¿Cuánto dinero tienes para eso?»
Monje: « treinta libras» .
Niño: « Dámelas a mí; tengo una madre viuda y un hermanito que todavía no habla y pasan mucha hambre. Dámelas, da tres vueltas alrededor de mí, arrodíllate ante mí y haz tu oración, después vuelve a tu monasterio» .
Narrador: El monje sacó de la bolsa las treinta libras, dióselas al niño, dio tres vueltas a su alrededor, cayó de rodillas, oró por él y su familia y en seguida se volvió al monasterio"...¿qué os parece? El monje pudo descansar al fin feliz, guardando su secreto en lo más íntimo de su corazón, murió convencido de que aquel niño era el mismo Jesús y el niño creció convencido de que Dios le había visitado ese día, al enviarle su ángel de la guarda.
¡ Señor! muéstranos tus ojos en los ojos de los pequeños.
Danos alegría en el compromiso...
que seas Tú, por nosotros/as, quien derroche esperanza,
quien abra los ojos de la fe y abrace con cariño a los niños/as.
Tú que vives y reinas, con nuestro Padre Dios, por los siglos de los
siglos. AMÉN.