En la planta destaca el desarrollo de la girola, en la que las siete
capillas absidales abiertas son de planta en arco apuntado. Se usa
la crucería para cubrir los tramos trapezoidales de la bóveda de
la girola. Su desarrollo hace que la capilla mayor contenga un tramo
semicircular y otro rectangular. La comunicación entre capilla
entre capilla mayor y deambulatorio se establece, como en otros
lugares, por medio de columnas. Los intercolumnios del tramo recto
son notablemente más cortos que los otros, con lo que las cubiertas
rectangulares correspondientes son menores que las otras,
coincidiendo con la suma de dos con el ancho de la embocadura de las
capillas absidales más próximas al transepto. Quedan restos que
permiten pensar que el crucero se cubría con cuatro grandes nervios
cruzados en el centro y sobrepuestos a una plementería ordenada de
tipo cupuliforme de las llamadas angevinas.
Pese a que las nervaduras del presbiterio apean en unos elegantes
cul-de-lamp, la proporción resulta de una agradable esbeltez y
largas ventanas abiertas en él debían proporcionar, con ventanas
de cristales incoloros, una buena iluminación al presbiterio.
En Moreruela se ha jugado con unos volúmenes cercanos al románico.
Las capillas absidales están próximas unas a otras, pero no quedan
externamente embebidas o inscritas en un enorme semicilindro como
allá, sino que juegan, con sus formas individuales curvas, su papel
en una unidad superior. Buscando sin duda, un contraste, los muros
de la girola, sensiblemente más altos, dan origen a una forma prismática.
Esto es, cada tramo, separado por los correspondientes
contrafuertes, que exteriormente sostienen los extremos de los
nervios, en plano, no curvo. De nuevo aparece el semicilindro en el
muro del presbiterio. Esta alternancia en altura y la diferencia
entre las muchas curvas y la curva única, abajo y arriba, confiere
una variedad plástica excepcional al conjunto. A la hora de
articular este conjunto se cuenta con los contrafuertes de tres
pisos, con los aleros salientes y con los distintos tipos de
ventanas, desde el simple vano de los absidiolos hasta el románico
del presbiterio. Románica en su estructura, aunque luego los
capitales sean cistercienses y en las molduras no figure ningún
adorno. Joaquín Yarza.
El claustro se levantó junto al flanco septentrional de la iglesia,
aunque lo conservado en la actualidad es una pura ruina. Su ubicación
con esta orientación no responde a otra circunstancia que a la
posibilidad de captar agua para las distintas dependencias
claustrales (cocina, lavabo y letrinas). STVDIA ZAMORENSIA. Arte
medieval en Zamora. Joaquin Yarza.
Es de suponer por los resto que existen, que hubo en segundo
claustro de época mucho más tardía.
Aparte de las dependencias claustrales necesarias para el desarrollo
de la vida monástica, existían otras construcciones que eran
fundamentales para las personas que formaban la comunidad no
monacal. Así a mediados del siglo XII se hacen referencias a la
existencia de un enfermería y un hostal.