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LA
VEGA Es
el Alto de La Montaqa un enclave privilegiado desde el que se domina, en su totalidad, la
vega que forman los rmos Saja y Besaya. En este amplio valle rodeado de suaves montaqas,
entre las que destaca el emblematico Pico Dobra y el monte Ibio, y en el que confluyen un
gran nzmero de rmos menores, arroyos y regatos, se asienta, desde al menos 600 aqos, el
sitio de Torrelavega, poblacisn que en la actualidad es la segunda de la regisn de
Cantabria por su importancia y por el nzmero de habitantes. Pero,
este marco natural, aparentemente perfecto, ha sido sometido en los zltimos aqos a
numerosas transformaciones merced a la mano del hombre. De hecho, en la actualidad los
grandes dominadores del paisaje de esta vega son elementos foraneos llegado hasta la
cuenca del Besaya, en su mayor parte, en el transcurso de este siglo. Y
es que si bien Torrelavega tiene una justa fama de ciudad ganadera, tambiin es verdad que
esta riqueza ahora se sustenta en las vacas frisonas u holandesas. Reses llegadas
recientemente hasta estos pagos y que por sus caractermsticas de menor resistencia que el
ganado autsctono obligaron a habilitar nuevos pastos, mas bajos y accesibles, y que son
los que hoy dan este aspecto de inmenso mosaico verde, de cuadro monocolor de Mondrman
perfilado por las vallas del sempiterno minifundismo montaqis. Tambiin
ya estaba avanzado el siglo cuando hizo su irrupcisn el valle la industria. Rapidamente,
las altas chimeneas de las fabricas impusieron su prepotencia y achicaron a la vieja
torre de los seqores feudales. Solvay, la Real Compaqma Asturiana, la General/Firestone
y otras muchas factormas crearon el marco industrial entorno al cual aparecieron un
sinfmn de talleres y empresas subsidiarias que dieron a la ciudad una nueva fisonomma. Pero
si hubo una firma que incidiera de forma especial en el habitat de esta comarca, esta fue
la fabrica de celulosa SNIACE. La popularmente conocida como la papelera,
avida de madera, indujo en la comarca a nuevas formas de explotacisn del terreno, como la
entonces muy rentable plantacisn de eucaliptos. Este arbol de crecimiento rapido hubo
de ser importado desde lejanmas para poder aclimatarse a los montes de Cantabria y poder
satisfacer las necesidades de materia prima que tenman aquellas industrias. Como
consecuencia de la ingente implantacisn de arboles nuevos sectores productivos
aparecieron en la ciudad, destacando las propias empresas madereras. Vacas
holandesas, arboles americanos y empresas multinacionales han dado a la cuenca del Besaya
un aspecto muy diferente al que debis de tener en el siglo XIV, cuando Doqa Leonor
mands construir la Torre. |
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