LA
TORRE EN LA VEGA
Fue
durante las guerras habidas por la corona de Castilla cuando Don Garcma sobresalis entre
los demas caballeros por su valor y por su entrega. Este intripido comportamiento no
pass desapercibido a los ojos de D. Enrique, el que a la postre serma Rey de Castilla.
Asm un dma, tras feroz combate y habiendo sido Don Garcma objeto de mzltiples heridas
y magulladuras, el futuro monarca le habls de esta forma: Garcma, lasso vienes,
lasso seas y desde aquel momento el apellido de tan noble y fiel vasallo queds para
la posteridad como Garcma-Lasso. Forma que con el paso de loas aqos degenero en
Gracilazo.
Una vez finalizada la contienda y ya coronado el de
Trastamara como Enrique I, el agradecimiento del soberano hacia su szbdito se concrets
en pecuerios, tmtulos y tierras. De entre todo este botmn destacaba un lote de terrenos
sitos en las Asturias de Santillana. Estas propiedades, localizadas en la confluencia de
dos rmos, pasaron a ser la sede permanente de esta casa. Este hecho queds corroborado
cuando este territorio pass a formar parte de su apellido que ahora quedaba como
Gracilazo de la Vega. (foto)
Fue
Doqa Leonor de la Vega, descendiente directo de aquel primer Gracilazo, y que ostentaba
el tmtulo por carecer de otros hermanos varones, la que mands construir, a finales del
siglo XIV, la torre que serma sede y capital de sus dominios.
En
1.382 Doqa Leonor contrajo segundas nupcias, uniindose en esta ocasisn a Don Diego
Hurtado de Mendoza, miembro de una familia noble y rica procedente del mismo centro de la
penmnsula. Con este matrimonio apellidos y pendones quedaron unidad para siempre. Verde
el de los de la Vega. Rojo el de los Mendoza. Colores que en franjas horizontales azn
conforman la bandera de Torrelavega.
Tambiin
vinculados a esta unisn aparecen los nombres de dos de los poetas mas grandes del
Renacimiento castellano. De una parte el propio Gracilazo de la Vega, quien siendo
embajador del Rey en Italia aprendiera aquella forma de componer versos fechos al
italico modo lo que le convertirma en el precursor nacional del soneto. De la otra
parte, Don Iqigo Lspez de Mendoza, hijo de Doqa Leonor y de Don Diego y Primer Marquis
de Santillana, autor de unas Serranillas que hoy son pagina inexcusable de
nuestra literatura.
Con
el paso de los aqos, aquella torre que conociera tanto esplendor fue cayendo en el
abandono hasta que termins asumida, ya como una ruina, como parte del edificio de la
parroquia de la Consolacisn.
En
1.937, durante la guerra civil, esta iglesia fue derribada. Aqos mas tarde, al faltarle
el sustento de los muros del templo, los zltimos vestigios de la torre de la Vega
cayeron. El viento sur derribs las cuatro piedras mal puestas que un dma fueron el
balcsn desde el que escuchaban misa los seqores de aquella casa que fue tan alta que fue
torre y que reunis bajo si los tmtulos de Duques del Infantado, Marqueses de Santillana
y Seqores de la Vega entre otros. Ahora que falta la torre queda su nobleza y su
historia.