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CIUDAD
COMERCIAL Como
ya ha quedado dicho, el comercio fue una de las causas que motivaron que gran parte de la
vida comarcal girara entorno a Torrelavega. Torrelavega
ofrece al pzblico un comercio muy variado tanto en su calidad como en su cantidad. Todos
lo bolsillos y todas las necesidades estan representados en los 1.711 establecimientos
comerciales que se esparcen por el entramado urbano de la localidad. Ropa exclusiva
inglesa convive con las denominadas Boutique Cales. El diseqo italiano
compite con el quehacer regional. Si algo le parece caro no se preocupe y busque dos
escaparates mas abajo. Por destacar algzn sector citamos solo dos. Por una parte el del
calzado, con una tremenda profesisn de zapatermas, llegando a convivir mas de 6
establecimientos de este ramo en una calle que apenas tiene 100 metros de longitud. Asm
mismo, cabe destacar tambiin las confitermas, cuya produccisn, excepcional y exquisita,
ha encontrado en la larga sucesisn generacional un acierto casi insuperable. De todo
aquello que sale de los obradores locales es casi mas obligacisn que sugerencia que el
viajero pruebe el hojaldre ya sea en forma de tarta o de Polka. El
epicentro de toda esta actividad cotidiana pivota entorno a las calles peatonales de
Serafmn Escalante, Consolacisn y la Estrella, punto desde el que se extiende al resto de
las vmas subyacentes. Asm mismo, la ciudad dispone de varios centros comerciales, alguno
de los cuales ha sido construido aprovechando la estructura de antiguas fabricas
abandonadas. Torrelavega
tambiin dispone de una plaza de abastos popularmente conocida, no podma ser de otra
forma, como La Plaza. Este
mercado de caracter permanente ocupa un edificio con accesos desde las calles de Ruiz
Tagle y Serafmn Escalante y del que dicen los archivos que es la primera construccisn de
hormigsn de la ciudad. Su estilo se ciqe a la influencia racionalista que imperaba en el
siglo XIX, fecha en la cual fue construido. En su interior se dispone, repartidos en dos
alturas, 40 despachos que tienen como protagonistas a la carne, el pescado, las frutas y
hortalizas y las flores. Y
ya znicamente queda, como broche final, el mercado de los jueves. Las Maqanas de ese
dma, y durante todo el aqo, un babel compuesto de mas de 200 puesto se instala en el
exterior del Mercado Nacional de Ganados, creando una algarabma de color, ruido y aromas
que quiza pudiera llegar a recordar a la Gran Plaza de Marrakech. Animales
vivos, animales muertos, productos regionales e incluso tmpicos, calzados, ajuares,
falsificaciones de todas las especies, artesanma y objetos diversos constituyen la oferta
de una de las citas obligadas de la ciudad aunque no se tenga la intencisn de comprar. |
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