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Desde el Departament d´Agricultura, Ramaderia i Pesca (DARP) de
la Generalitat catalana se está convencido que el reclamo de la pesca como
actividad turística es disfrutar pescando, sin matar, solo el mero echo de
engañar a un pez, contra más grande mejor. Alertados del progresivo descenso
de capturas en la desembocadura del río Ebro y también en la costa del
Delta, la Associació Catalana per una Pesca Responsable y la Generalitat
promueven la creación de un novedoso parque de pesca recreativa "sin
muerte", en una zona que cada año atrae a varios centenares de miles de
aficionados, muchos llegados expresamente del extranjero para pescar, sobre
todo del centro de Europa.
El proyecto delimitará una zona del litoral ebrense, desde el golf de
Sant Jordi, en l´Ampolla (Baix Ebre) hasta la desembocadura del río Sénia,
en el Montsià, a una distancia de la costa de unos cuatro kilómetros. El
parque, que se abrirá en el 2007 con la inclusión también del delta del Ebro,
quiere potenciar el turismo de una de las zonas más preciadas por los
pescadores deportivos de media Europa.
El DARP sostiene que con la nueva regulación se incrementará el número de
capturas con una práctica, la pesca sin muerte, muy extendida en Estados
Unidos. "El sector de la pesca recreativa y las empresas de vuelos chárter
que traen pescadores desde Europa hasta el Delta están de acuerdo, será
beneficioso para todos", destaca García. La Associació Catalana per una
Pesca Responsable ha presentado incluso ante la Conselleria d´Agricultura
3.000 firmas que ha recogido en la zona del Ebro apoyando esta iniciativa
pionera en Catalunya. Tanto esta entidad como la Generalitat sostienen
además que la creación del parque, con una zona protegida para la pesca, no
tiene que provocar ningún conflicto con el sector pesquero profesional del
Delta, que faena a mayor distancia de la costa.
La Generalitat sostiene que el sistema actual de pesca recreativa, sin
límite de capturas, no es sostenible ni tampoco rentable. En esta suerte de
parque se regulará el número máximo de capturas, la carga máxima de
pescadores y el número de licencias. También se determinarán las especies
que se deben devolver vivas al mar una vez capturadas, así como el tamaño
mínimo que deberán tener los peces para poder ser pescados con muerte, a la
manera tradicional.
Precisamente, los empresarios dedicados a la pesca recreativa han
denunciado en numerosas ocasiones la disminución de capturas, alertando que
en el Delta cada año que pasa se pescan menos peces. Tanto es así, que en
algunos municipios incluso se han visto obligados a suspender puntualmente
las competiciones de pesca deportiva. Ahora, antes de retornar las capturas
al agua, se aprovechará para marcar los peces, medirlos y fotografiarlos
para realizar así un estudio biológico de los distintos ejemplares y poder
detectar las causas que expliquen el descenso de capturas.
Para poner en marcha el proyecto, se analizarán primero las especies más
comunes que han sido capturadas históricamente en el delta del Ebro, así
como las tasas a imponer o el número de usuarios que se podrían beneficiar
del parque. Este estudio estará listo en el primer trimestre del próximo
año. También se realizará un análisis de la actividad turística que genera
la pesca recreativa. Ahora, siete empresas, con una cuarentena de
embarcaciones, explotan la pesca en el Delta como reclamo turístico.>