Venas varicosas



Definición:

Las venas varicosas son venas superficiales, dilatadas y tortuosas por falta de funcionamiento de las válvulas o hipertensión venosa. Aparecen inmediatamente debajo de la piel como vasos abultados, por lo general en forma de sacacorchos. Las venas varicosas pueden ser primarias o secundarias, y la distinción enlre ambos tipos tiene una gran importancia a la hora de planear las estrategias de tratamiento. Las varices primarias se deben a defectos en la arquitectura venosa y las secundarias tienen su origen en la lesión del sistema venoso.

Etiología/epidemiología:

Entre el 5% y el 20% de todos los adultos de Estados Unidos tienen varices. Según una revisión, las varices son en Estados Unidos la séptima enfermedad crónica más frecuente, aproximadamente nueve veces más habituales que la enfermedad arterial. El trastorno afecta más a las mujeres que a los hombres. Muchas situaciones contribuyen al desarrollo de varices. Los trabajos que requieren una prolongada permanencia de pie dan lugar a la formación de varices. La obesidad incrementa la probabilidad de varices como consecuencia de la compresión externa de las venas principales en la pelvis. El embarazo, con compresión por el útero de las venas pélvicas y aumento de la presión venosa en las piernas, es un factor contribuyente. Se considera posible que la herencia desempeñe un papel en esta enfermedad, y el factor principal sería la debilidad estructural de la pared venosa. Entre los restantes factores contribuyentes se incluyen traumatismo, tumores abdominales y síndrome de Klippel-Trenaunay (raro). Las arañas venosas o las venas reticulares más grandes no son verdaderas varices. Tienen una localización más superficial y pueden aparecer como "lluvia de estrellas" o finas líneas rojas o azuladas en la piel. No suponen un peligro, pero pueden causar molestias leves, por ejemplo, dolor. Las arañas venosas pueden ser hereditarias o resultado de traumatismos.

Fisiopatología:

Existen dos tipos de varices: primarias y secundarias.

Las primarias son las más frecuentes y aparecen en las venas superficiales, sin un componente de anomalías de venas profundas. Suelen aparecer en fases precoces de la vida o tras embarazos o traumatismos. Las varices primarias se deben a incompetencia valvular del sistema venoso superficial. Un aumento de la presión hidrostática causada por la larga columna de sangre que se extiende desde la vena cava inferior hasta la safena hace que la sangre refluya a través de las válvulas incompetentes (no funcionantes) hasta el punto de la siguiente válvula competente. En ese lugar, el flujo retrógado se detiene y la vena se dilata. Las ramas laterales de la vena safena por encima de la válvula competente se dilatan y pueden no ser capaces de soportar el aumento de presión. Con el transcurso del tiempo, permanecen dilatadas siempre que el paciente está de pie. El traumatismo sobre una válvula competente puede convertirla en incompetente, con la consiguiente dilatación venosa. También es posible la incompetencia valvular de las venas perforantes que conectan los sistemas venosos superficial y profundo. El embarazo o cualquier enfermedad que incremente la presión intraabdominal eleva la presión en la columna de sangre y aumenta la fuerza retrógrada en la vena, con riesgo de formación de varices. Además, los cambios hormonales del embarazo reducen la distensibilidad de la pared venosa.

Las varices secundarias se deben a un episodio anterior de trombosis de venas profundas o a la incompetencia de las venas profundas o del sistema perforante. Después de estos procesos, la sangre no puede avanzar a través del sistema de venas profundas (o de parte del mismo) y es desviada hacia las superficiales, que se dilatan. La presencia de varices secundarias puede dar lugar con el paso del tiempo a síndrome posflebítico.

Manifestaciones clínicas:

Las manifestaciones clínicas varían con el número y la gravedad de las varices, y con su naturaleza primaria o secundaria. Algunos síntomas son comunes a las varices primarias y a las secundarias. Las quejas pueden ir desde preocupación por el aspecto estético de la pierna, hasta edema y dolor intenso. Las venas varicosas pueden estar simplemente dilatadas o aparecer bulbosas y con forma de sacacorcho. En los casos leves sintomáticos, el paciente se queja de sensación de peso, dolorimiento y edema tras permanecer de pie mucho tiempo. En ocasiones existe prurito. Estos síntomas suelen aliviarse al elevar los pies. El prurito y el edema desaparecen durante la noche. En caso de varices secundarias, el dolor y el edema pueden aparecer tras períodos más cortos, poco después de ponerse de pie. Pueden observarse también cambios posflebíticos, que comentaremos más adelante. Es posible la hemorragia por las varicosidades, ya sea espontánea o secundaria a algún traumatismo, y el paciente puede consultar por temor a episodios recidivantes.


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