
El tratamiento va dirigido a mejorar la hipertensión venosa y evitar así que aumente la destrucción tisular. Se debe aplicar presión por debajo de la rodilla con un dispositivo fiable. Si existen ulceración e inflamación, es recomendable el reposo en cama con elevación de los pies. En realidad, esta medida es más fácil de recomendar que de practicar. Las medias de soporte deben llegar hasta la rodilla y proporcionar una compresión de aproximadamente 40 mm Hg. Las medias por encima de las rodillas no son necesarias, ya que el bombeo muscular del muslo es suficiente para impulsar el retorno de la sangre. Además, las medias altas producen molestias y muchas veces los pacientes prescinden de ellas.
Las úlceras también se tratan con medidas locales. Pueden emplearse apósitos humedecidos con solución salina, povidona-yodo o una pomada de platasulfamida, que se cambian cada 4-8 horas. Si existe celulitis, se tomarán muestras para cultivo y se administrarán los antibióticos apropiados. Una vez que las úlceras están limpias y con tejido de granulación, se proporcionará soporte para que el paciente pueda caminar.
Los vendajes de soporte tradicionales son del tipo Dome-Paste o bota Unna. Se trata de vendas de gasa impregnadas con óxido de cinc y loción de calamina, en una base de glicerina. De ese modo. se obtiene un molde blando desde los dedos de los pies hasta justo por debajo de las rodillas. El vendaje se cubre después con una venda elástica. El inconveniente de estos soportes son las molestias al utilizarlos, junto con el hecho de que muchas veces producen mal olor cuando el drenaje se filtra a través de los mismos.
Los apósitos de hidrocoboide permiten cubrir la úlcera y reducir el exudado. Las vendas elásticas de compresión más recientes también están impregnadas con hidrocoboide (Duoderm). Las ventajas de ese apósito incluyen la no necesidad de cobertura con una venda elástica tradicional y el hecho de que el material impregnado evita la sequedad de la piel y proporciona presión uniforme y flexible a la pierna.
Tratamiento quirúrgico:
El tratamiento quirúrgico de las úlceras venosas pretende curar la úlcera y eliminar su causa. El tratamiento de la úlcera incluye desbridamiento, excisión e injerto cutáneo. El tratamiento de la causa consiste en eliminar las venas con válvulas incompetentes. En algunas instituciones se ha utilizado el trasplante de válvulas, pero esa técnica no se ha generalizado. En los casos graves de obstrucción venosa que está produciendo hipertensión venosa, se emplea a veces una derivación safena-safena (similar al cortocircuito femoral-femoral utilizado en las arterias, pero para el retorno venoso).
Una vez que cicatriza la úlcera o el injerto cutáneo, el paciente debe continuar usando un buen soporte de la pierna afectada. Si se interrumpe el soporte, la piel puede volver a ulcerarse. Los pacientes deben comprender que la enfermedad se ha controlado, pero no "curado".