
Los pacientes con diabetes mellitus deben ser tratados para mantener la glucemia por debajo de 150. Las complicaciones vasculares aparecen cuando la glucemia supera los 150. Las enfermedades vasculares de las extremidades inferiores son 20 veces más frecuentes en los diabéticos que en los que no lo son. Por esta razón, es deseable conseguir un control óptimo de la glucemia para evitar que la enfermedad arterial aparezca o progrese.
Se establece un control de los problemas médicos subyacentes que puedan contribuir a la hiperlipidemia. la hipertensión, la hiperglucemia o la hipercoagulabilidad. Entre los estudios analíticos que permiten monitorizar estos problemas se encuentran los lípidos séricos, la glucemia en ayunas, la hemoglobina, el hematócrito, los estudios de coagulación, los leucocitos, la SGOT, la SGPT, la LDH, la fosfatasa alcalina, el BUN y la creatinina. Los cambios que indiquen exacerbación de una enfermedad primaria y los efectos secundarios de la medicación deben comunicarse inmediatamente.
La restricción dietética para controlar el peso se puede combinar con un programa de paseos, que tiene el triple beneficio de que se gastan calorías, mejora el estado cardíaco y general y se desarrolla la circulación colateral. Además, puede tener un efecto positivo sobre la actitud y la propia imagen.