
La causa más frecuente de mortalidad perioperatoria son las complicaciones cardíacas, por lo que es esencial una completa valoración médica de los factores de riesgo. Este estudio puede incluir evaluación de la función ventricular izquierda, prueba de estrés (ejercicio o dipiridamol talio) o cateterismo cardíaco. Si el cateterismo indica la necesidad de una cirugía de derivación coronaria, puede hacerse antes de extirpar el aneurisma. Los pacientes que no requieren cirugía son controlados mediante catéteres de la arteria pulmonar en una unidad de cuidados intensivos. En algunos casos. es necesario colocar aparatos de monitorización antes de la cirugía para optimizar el estado cardíaco y obtener los valores basales.
La enfermedad pulmonar es otra causa de morbididad perioperatoria. Es conveniente que el paciente deje de fumar antes de la intervención, sea cual sea el momento. Para ello, puede ser útil explicarle las razones y enviarle a un grupo de apoyo. El enfermo debe saber que una larga historia de consumo de tabaco puede indicar un largo período de intubación postoperatoria.
La enfermedad renal manifestada por un nivel de creatinina superior a 3 o por una depuración de creatinina inferior a 20 ml puede necesitar hidratación antes de la cirugía. sobre todo si el paciente debe ser sometido a una angiografía o a una TC con contraste inmediatamente antes de la intervención. En el postoperatorio, puede ser necesario administrar manitol y líquido en bolos, si es que se produce una disminución de la diuresis.
Algunos cirujanos solicitan una angiografía antes de la intervención para determinar la vascularización por encima y por debajo del aneurisma. Otros sólo piden una ecografía o una TC. La angiografía puede no mostrar la verdadera amplitud del aneurisma, debido a la frecuente existencia de coágulos laminados que recubren su interior. En ocasiones, se ordena una preparación intestinal antes de la intervención, cuyo tipo varía mucho de unos cirujanos a otros.