
El cuidado de la piel de los pies y de las piernas tiene una importancia fundamental. La piel se mantiene limpia y bien lubricada. Se evitan los productos de venta sin recetas y las lociones que contienen alcohol. Se hará todo lo posible para evitar los traumatismos. El paciente debe recordar al cuidador que le examine los pies y los tobillos en cada visita, aunque haya acudido a la consulta por otra razón.
Si el paciente conserva la piel intacta, utiliza las medias de soporte y presenta una cantidad mínima de edema, los esfuerzos de instrucción habrán tenido éxito. El paciente debe saber que este problema durará toda la vida y que deberá visitar al cuidador médico cada 3 a 6 meses, aunque se encuentre mejor.