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El gas natural es
una energía segura, flexible, dócil y fácil de regular. Una fuente de
calor sano, controlado y uniforme con el que disfrutar en todo momento de
una temperatura agradable. De día o de noche, cuando usted lo desee. Un
sistema de calefacción con inmejorables ventajas
Económica y
rentable: El
gas natural es la energía de suministro continuo más barata. No solo por
su bajo coste, sino también por el mínimo consumo de los aparatos que
utilizan esta fuente energética.
Ecológica: El
gas natural es una energía respetuosa con el medio ambiente.
Independiente: La
enciende cuando le conviene y sólo paga lo que consume.
Regulable: Puede
programar la temperatura que desee en cada momento.
Instantánea: Es
más rápida y eficaz que ningún otro sistema.
Sana y limpia: No
enrarece el ambiente, ni produce humos o residuos.
La calefacción de
gas natural no sólo proporciona un mayor confort en comparación con
otros sistemas, sino que resulta mucho más rentable.
Calentar toda la vivienda para obtener un nivel de confort similar al
proporcionado por el gas natural, tiene un coste considerablemente
superior si se utiliza un sistema de calefacción eléctrico. Al cabo de
un año, este coste, dependiendo del sistema eléctrico elegido (placas,
acumuladores, bomba de calor,...) y de la zona geográfica de que se trate
(costera o interior), puede ser entre un 24% y un 46% superior al del gas
natural
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