¿Qué es un Jubileo?
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La
parte central, de color azul, indica el globo
terrestre sobre el que domina la Cruz, como queriendo abrazarlo. Las
cinco palomas, cada una de color diverso,
representan los cinco continentes. Las palomas están entrelazadas,
significando el espíritu de fraternidad de los hijos de Dios y la
reconciliación de los pueblos. Da la sensación de que la humanidad unida
descansa sobre la cruz. Del centro de la cruz, irradia una luz,
que simboliza a Cristo, "verdadera Luz del mundo". La
cruz recuerda que Cristo ha muerto para salvar a todos. Las líneas
multicolores que la componen aluden al misterio de la Trinidad. Lo que
indican también las palabras: "Cristus heri,
hodie, semper": "Cristo, ayer, hoy y siempre". La vitalidad y la armonía de los colores quieren recordar la alegría y
la paz como dones deseables de la celebración jubilar. |
En la tradición católica,
el Jubileo es un gran suceso religioso. Es al año
de la remisión de los pecados y de las penas por los pecados, es el año de la
reconciliación entre los adversarios, de la conversión y de la penitencia
sacramental, y, en consecuencia, de la solidaridad, de la esperanza, de la
justicia, del empeño por servir a Dios en el gozo y la paz con los hermanos. El
Año Jubilar es ante todo el Año de Cristo,
portador de la vida y de la gracia a la humanidad.
Sus orígenes se
remontan al Antiguo Testamento. La celebración de este año llevaba consigo,
entre otras cosas, la restitución de las tierras a sus antiguos propietarios,
la remisión de las deudas, la liberación de los esclavos, y el reposo de la
tierra (Cf. Lev 25, 10-13). En el Nuevo Testamento, Jesús se presenta como Aquél
que lleva a su cumplimiento el Jubileo antiguo, ya que Él ha venido a "predicar
el año de gracia del Señor" (cfr. Is 61, 1-2). El
jubileo, para la Iglesia, es verdaderamente este «año de
gracia», año de perdón de los pecados y de las penas por los pecados,
año de reconciliación entre los adversarios, año de múltiples conversiones y
de penitencia sacramental y extrasacramental. La tradición de los años
jubilares está ligada a la concesión de indulgencias de un modo más generoso
que en otros años.
El Jubileo se llama comúnmente "Año
Santo", no solamente porque comienza, se desarrolla y se concluye
con ritos sagrados, sino también porque está destinado a
promover la santidad de vida. Ha sido instituido en efecto para
consolidar la fe, favorecer las obras de solidaridad y la comunión fraterna en
el seno de la Iglesia y en la sociedad, para recordar y remover a los creyentes
a una profesión de fe más sincera y más coherente en Cristo el único
Salvador.
El Jubileo del Año 2000 reviste una importancia
especial ya que el cómputo de los años se viene haciendo, casi para todo el
mundo, partiendo de la venida de Cristo al mundo y se celebra así el año dos
mil del nacimiento de Cristo. El Jubileo del Año 2000 quiere ser así una gran
oración de alabanza y de acción de gracias por el don de la Encarnación del
Hijo de Dios y de la Redención que Él ha realizado.
Objetivo 1º: “El
Dos mil será un año intensamente eucarístico: en el sacramento de la
Eucaristía el Salvador, encarnado en el seno de María hace veinte siglos,
continúa ofreciéndose a la humanidad como fuente de vida divina” (Juan Pablo
II, TMA 55)
Objetivo 2º: “Una
cosa es cierta: cada uno es invitado a hacer cuanto esté
en su mano para que no se desaproveche el gran reto del Año 2000, al que
está seguramente unida una particular gracia del Señor para la Iglesia y para
la humanidad entera” (Juan Pablo II, TMA 55)
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