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Aquí es donde las mazmorras comienzan. Extraños gritos se escuchan en la lejanía tras esta chirriante puerta, pero lo más aterrador es aquellas voces que ya no se oyen, pero que sabes que están ahí, cansadas ya de pregonar su agonía. Sabes que si te internas en estas mazmorras podrás encontrarte con el horror en el laberinto de celdas y pasillos, pero el deseo de explorarlas te atrapa por momentos. Una parte de ti, la parte más aventurera lo desea con fervor, otra parte de ti, la racional sabe que no debe nunca entrar ahí. Tus opciones son pocas y muy claras:
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