Hay un pastor en Bercero,
un pequeño ganadero
Luis Ángel Sanz Rodríguez.
Honrado trabajador
porque del trabajo vive.
Tiene el aspecto de un niño
camina siempre ligero
con carácter lisonjero.
Aunque parece un chiquillo
Es un hombre hecho y entero.
Nunca le agobia el trabajo
ni el campo, ni el corral
calle arriba, calle abajo
la cencerra y el badajo,
trabajar y trabajar.
El solo se autoenseñaba
en el campo practicaba
haciendo pruebas de brujería,
y después se deleitaba,
divirtiendo a la chiquillería.
Llevaba Luis Ángel Sanz
cuando iba con las ovejas
una revista de magia
bajo el brazo y una baraja,
en el bolso de la chaqueta.
Y cuando pasta el ganado
o en las horas de la siesta
hace varias veces pruebas.
Por el suelo va dejando
reguero de cartas viejas.
En los ritos religiosos
ayuda mucho a los curas
en las cosas de la iglesia,
suele pasar el cepillo,
para recoger la colecta.
Y también en los entierros
cuando muere un paisano,
como todos se conocen
siempre suele acompañarles
llevando el Cristo en la mano.
Pasa también el cepillo
en el corral de las ovejas,
"no es rito", es para limpiar.
En la planta ordeñadora
cuando acaba de ordeñar.
Amamanta algún cordero
cuando sale debilucho
le ayuda a buscar la teta,
al pequeño animalucho
cuando la madre está inquieta.
Nunca para en todo el día
él solo se lo programa
con exceso yo diría.
Cuando no le llega el día
se lo quita de la cama.
Deleitaba con la gaita
y apacentaba el ganado
antaño el joven pastor.
Y ahora Luis Ángel se lleva
al campo el ordenador.
Para hacer fotografías
del extenso panorama
de la tierra castellana.
Luego en casa las amplía
con mucha paciencia y calma.
Después las ordena y manda
por una página de Internet.
También se presentó con ilusión,
a la Primera Edición de Premios
de la Junta de Castilla y León.
Siempre con mucha ilusión
cuando cuida los ganados
siempre con mucho placer.
Y cuando le sobra tiempo
con la página de Internet.
Siempre va con alegría
derrochando su energía
por el campo o el corral.
Y le ayuda al Señor Alcalde
haciendo de Concejal.
Con sonidos diferentes
escucha en la iglesia
Cantos Sacrosantos bellos,
y después oye en el campo
del tractor los decibelios.
También oyes en el campo
los balidos de la oveja
cuando se pierde el cordero,
a la vera del sendero
o en la falda de la cuesta.
Oyes sonidos peores
en los días de tormentas,
que acongojan a los pastores.
Y la tarde está revuelta
y se asustan las ovejas.
En cambio veras mañanas
con auroras coloradas
con auroras rosicler,
cargadas de rociadas
después del tranquilo amanecer.
Veras los extensos panoramas
desde lo alto de la cuesta
en mañanas claras y puras,
las dilatadas llanuras
hasta en los días de fiesta.
Veloz con la furgoneta
acudes a los mercados,
para vender los corderos
y sacar algún dinero,
para pagar las gabelas.
Mercados de Benavente
y Medina de Rioseco
donde tratar con la gente,
y tratar con los tratantes
de lugares diferentes.
Su vida es muy variada
difícil de enumerar
desde el perro y la cayada,
el corral y la majada
y la planta de ordeñar.
Compras pienso, compras paja
arriendas alguna alfalfa
despojos de remolacha,
y cosechas malogradas
que no llegan a madurar.
También con la soldadura
arreglas las comederas
que antes eran de madera,
y ahora son de lata pura
lo mismo que las teleras.
Este pastor de Bercero
para todo tiene tiempo
y si a veces no le llega,
hace pinitos de brujo
y le saca de la chistera.
Yo me crié en ese pueblo
y conozco esos lugares
los caminos y senderos.
Y recorrí esos pinares
con calores y con hielos.
Yo conozco bien las rayas
de los términos municipales
de los pueblos que limitan.
Unos son de parameras
y los otros son de arenales.
Estos versos los dedico
con un cariño especial,
a Luis Ángel que en Bercero,
es pastor o pequeño ganadero.
Mago y además es Concejal.
Valladolid, Enero de 2003. Crisóstomo Rodríguez