El barrio Sobrevilla, al levante del templo parroquial, muestra una ordenación en hilera de sus edificaciones componentes, recostadas y escalonadas estas en la acusada ladera que provoca la elevada cota del monte Zaballa (632 metros.). El camino que articula las distintas construcciones nace en la carretera y su trayectoria y tiene una marcada pendiente que al llega a alcanzar el 13%.

El primer caserío en nuestro ascenso, el número 1, aprovecha inteligentemente el declive en que se ubica para estructurar convenientemente el edificio en la manera más provechosa de atender sus diversas obligaciones labriegas. La horizontalidad que reflejan los distintos elementos arquitectónicos básicos en su fachada se ve realzada por la tradicional parra. La casa horno se desarrolla al otro lado del camino frente al acceso principal de más arriba, el número 2 está formado por un cuerpo principal al que se le han anexionado dos construcciones auxiliares en sus alzados posterior y lateral derecho. El cuerpo principal posee planta cuadrada de doce metros de lado, con equilibrada fachada que rememora casa solariega barroca y presidida por el balcón que se protege por el marcado voladizo de la cubierta, obrada está a 4 aguas iguales.

La ermita Santa Bárbara, a continuación presenta construcción rústica en la que uno de los muros, el de acceso, se halla retranqueado lo que origina un singular atrio con bancos pétreos apoyados en los muros espolones. Casi anexa a esta construcción se halla una serie de construcciones auxiliares catalogadas con el número 3.

El bloque número 4 muestra un desaseado y cochambroso aspecto, producto del abandono y modificaciones sufridas en el que destaca una ventana gotizante sita en el alzado oeste. Esta casa habitación, en origen, distribuía su tradicional estamento ordenadamente según la función a desempeñar.

 

 

La otra catalogada, con el número 6, nos delata lo enunciado al comienzo, donde comentábamos la utilización de losas o placas de piedra sustituyendo a los típicos canes de madera que provocan el vuelo del tejado sobre las fachadas. En estas edificaciones el predominio de la piedra como material constructivo al exterior llega a ser casi exclusivo, cediendo a la madera el campo relativo al cerramiento de huecos. Significativo es el dinamismo de los huecos de su fachada, pues mientras los de su planta baja buscan los extremos, los del piso y desván se desplazan hacia el centro. Igualmente reseñable es la particular solución con que se protege la junta de unión entre el cuerpo matriz y el auxiliar en el costado izquierdo de aquel.

El barrió Sobrevilla se remata con la denominada Torre Sobrevilla.

Según nos indican los moradores de la casa torre Sobrevilla, próxima a la construcción número 6 y detrás de la torre se levantaba una casa perteneciente a la familia Salazar, cuyo aspecto debió poseer ciertos atributos de casa antigua con elementos básicos arquitectónicos de tipología gotizante.

La torre Sobrevilla guarda las apariencias de torre levantada a finales del siglo XV. Su actual buen aspecto podría mejorarse si se suprimiesen algunas de las construcciones que lleva anejas en distintos alzados. Es en el alzado sur donde se encuentra anexionada la actual casa habitación ocultando o desfigurando el antiguo ingreso a la torre. En su costado poniente, al hallarse exento, muestra los atributos propios de su época constructiva representada por varios vanos gotizantes. Por su perfil festoneado destaca uno de los huecos sobre el resto que repiten arcos conopiales, uno de estos con saetera bajo el alféizar. Saeteras se reparten por distintos alzados y alturas.