Atravesando el pequeño arroyo junto a la ermita de San Lorenzo, tras un ascendente trayecto llegamos al barrio Bulpijeras. Bulpijeras, Gulpigaras Gulpijeras, Vielpijeras, Vulpijeras y son distintos nombres con los que ha aparecido o ha sido citado este barrio.
Su caserío, como ya va siendo habitual en la estructuración y ordenación de los barrios de Sojo, se organizan longitudinalmente, en escalonamiento, dado su asentamiento en cuestas. Dos son los bloques en que se aglutinan sus diversas casas habitación. Él barrió se halla deshabitado regularmente, siendo ocupado en cortos espacios de tiempo (fines de semana o épocas veraniegas).
El bloque número 1 coincide con una sola habitación doméstica que tiene en el suelo estratificado del balcón volado el elemento básico arquitectónico más estancado. A lo anterior podemos añadir la talla de los canes de su alero.
En el bloque número 2 se distinguen tres cuerpos marcados por el escalonamiento de sus cubiertas, producto del declive en que se asientan al atesorar todas ellas el mismo número de plantas: baja, intermedia, donde se realiza la vivienda, y el desván.
El cuerpo inferior muestra en su alzado Sur, de mayor amplitud que el principal, arruinado balcón en el desván que al igual que el situado encima de la entrada principal se realizo en madera. El cuerpo intermedio articula a dos habitaciones domesticas en una de las cuales podemos apreciar, de forma acusada, su escalonamiento para acceder al umbral de la puerta. El cuerpo superior no aporta nada destacable.