Anaglifos
by BaoExiste un arte apto para todo tipo de edades: la fotografía. Recorrer y contemplar lugares hermosos es agradable, capturarlos en fotografía los hace eternos. Pero conseguir imágenes en 3D es todo un vicio. Ver una fotografía en tres dimensiones del lugar de veraneo, el retrato de una persona, una estatua de un museo, es verdaderamente adictivo. Y además es muy fácil; tan sólo necesitamos una cámara fotográfica, un escáner, un programa de retoque fotográfico (en este artículo uso el programa PhotoPaint que viene con CorelDraw, pero cualquier otro será igualmente válido) y por último las típicas gafas de toda la vida con un filtro rojo en el ojo izquierdo y un filtro cyan en el derecho (quizá algo difícil de conseguir si las quieres ya, pero de vez en cuando suelen venir en alguna revista). A las imágenes visionadas con este tipo de gafas se las denomina anaglifos.
Nuestro cerebro es capaz de discernir el orden espacial de los objetos que ve gracias a que las imágenes que recibe de cada ojo no son idénticas. El desplazamiento de un objeto en cada imagen es lo que le informa de la distancia a la que se encuentra en relación a otros objetos.
Hay varios métodos para poder reconstruir una imagen tridimensional a partir de la imagen plana de una fotografía. Se basan en intentar conseguir que cada ojo vea la misma imagen que vería si realmente estuviera en el lugar en el que la fotografía fue tomada. Para ello necesitaremos por tanto, no una, sino dos fotografías.
Fig 1. Esquema de la situación de la cámara al tomar las fotografías izquierda (A) y derecha (B).
Para conseguir estas dos fotografías haremos lo siguiente (Fig.1):
Situémonos de pie con ambos pies en el suelo separados unos diez centímetros como mucho. Ahora para realizar la primera fotografía nos balanceamos ligeramente a la izquierda de forma que la cámara esté perpendicular al pie izquierdo, luego pondremos la cámara perpendicular al pie derecho y realizamos la segunda fotografía.
De esta forma obtenemos dos fotografías ligeramente diferentes gracias a esos diez centímetros en que horizontalmente hemos movido la cámara. La distancia entre ambos ojos es de unos seis centímetros más o menos por lo que los diez centímetros indicados no debieran ser sobrepasados o tendremos fotografías 3D difíciles de enfocar al visionarlas. De todas formas no debemos preocuparnos demasiado pues cualquier distancia dará resultados más que satisfactorios. Con la práctica encontraremos la distancia que preferimos.
Una vez revelado el carrete procederemos a escanear las fotos en el modelo de color RGB (a 250 puntos por pulgada es más que suficiente). Primero deberemos identificar qué foto hemos tomado desde el lado izquierdo y cual desde el derecho. Si miramos las dos imágenes veremos que la que fue tomada desde el lado izquierdo presenta un trocito más de imagen a la izquierda que la otra. Otro método es tomar la costumbre de sacar primero la fotografía desde el lado izquierdo y mirar la numeración que figura en el reverso de cada fotografía: la de numeración más baja es entonces la del lado izquierdo.
Muy bien, ya tenemos escaneadas las dos fotografías. Ahora abrimos el PhotoPaint cargamos las imágenes escaneadas y las recortamos al mismo tamaño. O sea, si una imagen la recortamos a 1490 pixels de ancho por 968 pixels de alto, la otra deberemos recortarla exactamente al mismo tamaño.
Fig.2 Mira a través de esta imagen a lo lejos y verá que los dos caminos se van acercando hasta formar uno solo. En ese momento la imagen que verás será tridimensional.
En este momento y sin necesidad de ningún tipo de gafas especial podemos ya visionar la imagen tridimensional. No todo el mundo es capaz de lograrlo sin embargo pero vamos a intentarlo como curiosidad. Para ello creamos una nueva imagen ( Ctrl + N ) que tenga de ancho el doble del ancho de cada imagen y de alto el mismo que cada imagen. En nuestro ejemplo anterior de 1490 x 968 pixels, tendríamos que crear una imagen de 2980 x 968 pixels. Entonces en la imagen izquierda hacemos una selección de toda la imagen ( Ctrl + A ) y elegimos Copiar ( Ctrl + C ) y la Pegamos ( Ctrl + V ) en la imagen nueva. Hacemos lo mismo con la imagen derecha y así tendremos en la imagen nueva las dos imágenes anteriores, una al lado de la otra. Ahora hacemos zoom con la lupa hasta que esta imagen no ocupe más de un tercio del ancho de la pantalla o más pequeño si fuese necesario. Miraremos a través de esta imagen a lo lejos y veremos que se fusionan hasta formar una imagen tridimensional muy impactante (Fig.2).
No toda la gente como hemos dicho tiene esta facilidad para desenfocar la vista por lo que seguiremos con la creación del anaglifo:
![]()
Tenemos las dos imágenes recortadas al mismo tamaño en pixels. Empecemos con la imagen izquierda: en la ventana de canales de esta imagen seleccionaremos como editable tan solo el canal rojo (poniendo el ojo y el lapiz solo en este canal). En la imagen aparecerá una imagen en gris que seleccionamos ( Ctrl + A ) y copiamos ( Ctrl + C ). Nos vamos a la imagen derecha y elegimos como editable tan solo el canal rojo, lo seleccionamos ( Ctrl + A ) y pegamos dentro de esta selección (Edicion/Pegar/Dentro de la selección) la imagen que hemos copiado antes de la imagen izquierda. En este momento volvemos a activar todos los canales y ya tendremos creado el anaglifo (Fig.3).
Para visionarlo correctamente colocaremos las gafas de modo que el filtro rojo esté a la izquierda y el cyan a la derecha. El objeto de cada filtro es dejar pasar solo el color que vemos a través del mismo. El filtro rojo por tanto deja pasar a ese ojo la imagen izquierda, que hemos copiado y pegado en el canal rojo. El filtro cyan deja pasar tan solo las componentes verde y azul (que unidas dan cyan), pertenecientes a la imagen derecha. De esta forma hemos logrado que a cada ojo le llegue una imagen distinta como ocurre en la visión normal.