La Epilepsia consiste en la aparición de 2 o más Crisis Epilépticas que surgen en un sujeto por causa funcional, es decir, sin causa orgánica o estructural que lo justifique (traumatismos craneales, tumores cerebrales, infartos o hemorragias cerebrales, malformaciones cerebrales, etc.). Una sola Crisis Epiléptica no justifica el calificativo de Epilepsia.
Una Crisis Epilépticas es una descarga neuronal excesiva y paroxística que tiene lugar en una determinada zona cerebral con una sintomatología determinada según la zona afectada. Debido a que el Sistema Nervioso se compone de diferentes partes y que cada parte se subdivide en otras y así sucesivamente de forma que cada parte tiene una función o funciones específicas, dependiendo de la zona afectada así será afectada una u otra función corporal. Por ejemplo: si se afecta la zona que ordena moverse los músculos de la mano, la Crisis Epiléptica consistirá en movimientos de la mano, si se afecta el área que recibe la sensibilidad de un pie la crisis consistirá en tener sensaciones "raras" en ese pie. Pero más aún, si se afecta el área que nos hace ver, la crisis consistirá en "ver" cosas que no existen, como lucecitas o manchas; o si se afecta un área de la que dependa la consciencia la crisis incluirá perdida de consciencia.
En general, las Crisis Epiléptica pueden ser locales o generales según el territorio que abarquen, y pueden iniciarse en áreas muy restringidas para luego extenderse a un mayor territorio e incluso abarcar todo el Sistema Nervioso Central. Los síntomas clínicos más habituales son movimientos o convulsiones generalizadas, ausencias, automatismos y muchos otros de caracter más particular.
Por otro lado, las crisis pueden no tener sintomatología ni representación clínica ya que pueden afectar a áreas de escasa o desconocida significación, o pueden no ser lo suficientemente potentes como para provocar alguna sintomatología, éstas son las llamadas Crisis Subclínicas que aparecen en todos los enfermos incluso con tratamiento, pero que no se traducen en ninguna sintomatología, aunque sin embargo si se pueden observar mediante Electroencefalografía (EEG).
[Epilepsia y Sueño] [Epilepsia] [Crisis Epiléptica] [EEG] [Crisis durante el Sueño]
El EEG nos permite observar las descargas eléctricas del cerebro mediante electrodos colocados en la cabeza que recogen los campos electromagnéticos que el cerebro produce. Por tanto nos permite observar las Crisis Subclínicas que tiene el paciente y que son muchísimo más numerosas que las que producen sintomatología, y a través de estas Crisis Subclínicas podemos diagnosticar la Epilepsia o la Crisis Epilépticas sin necesidad de que el paciente esté en pleno ataque epiléptico.
Mediante el EEG se observa la zona afectada, la intensidad de las descargas, el tipo de descarga, el origen de la descarga o la posible generalización o no de la descarga. Todos estos datos junto con una prueba de imagen (Resonancia Magnética, Tomografía Computerizada) para descartar que existan lesiones estructurales cerebrales nos llevan al diagnóstico o no de Epilepsia.
[Epilepsia y Sueño] [Epilepsia] [Crisis Epiléptica] [EEG] [Crisis durante el Sueño]Ya sea dentro de una Epilepsia o como simple Crisis Epilépticas aislada, ambas pueden darse tanto en Vigilia como durante el Sueño, y frecuentemente son mucho más numerosas durante el Sueño, pero suelen ser formas Subclínicas, osea, que no tienen significación clínica. Por ello ante un paciente con sospecha de Epilepsia o crisis se procede en primer lugar a realizar un EEG basal (en condiciones normales) para posteriormente, y si el anterior es negativo, realizar un EEG aplicando ciertas técnicas que facilitan la aparición del foco epiléptico, como son la hiperventilación, la estimulación luminosa repetitiva, la estimulación sonora o la Privación de Sueño. Esta última consiste en recortar las horas de sueño del paciente la noche anterior y hacerle acudir a la realización de la prueba a primera hora de la mañana y no habiendo dormido nada en sus últimas 6 u 8 horas.
Si ninguna de estas técnicas de activación del foco nos produce un resultado positivo (destapa las crisis) se procede a realizar una Polisomnografía Diurna o Nocturna registrando su EEG durante las 4 o 8 horas, respectivamente, que dura la prueba. Prácticamente se puede decir que si no se evidencia ningún foco epiléptico en ninguna de estas pruebas y siendo la historia del paciente dudosa o poco sospechosa de Crisis Epilépticas se puede descartar la presencia de Epilepsia o Crisis Epilépticas. Por el contrario, si se objetiva la existencia de "descargas paroxísticas de excesiva actividad neuronal", se localiza su origen y se correlaciona con la historia clínica que relata el paciente, se puede dar por sentado el diagnóstico y pasar a pautar el tratamiento adecuado, teniendo en cuenta el tipo de crisis que sufre el paciente.
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