Un cambio vital


Todo esto, en dos años, el tiempo transcurrido desde el final de la gira de "Violator" y el principio del 92, un año exclusivamente consagrado a "Songs of Faith and Devotion", el séptimo disco del grupo en estudio, que salió a la luz en Abril del 93. Los gustos ocultos de Martin y Dave, su pasión por los Stones, Elvis y el rock más guitarrero, absolutamente opuesto a lo que ellos han simbolizado durante años, se resume en este disco distinto, un salto hacia el lado salvaje, dentro de la carrera de Depeche Mode, que parece resumir las transformaciones vitales que han sufrido los miembros del grupo durante el periodo de vacaciones. "Este ha sido -declaraba Wilder a la revista Vox- un disco realmente difícil, no cabe duda de ello. Es el resultado de nuestras actividades en solitario. Nos hemos tomado un respiro entre nosotros; llevábamos mucho tiempo juntos y en este par de años nos hemos desintoxicado; tuvimos hijos, viajamos... todos hemos vuelto con una visión distinta del grupo, de lo que es en sí y lo que significa para cada uno. Nuestras relaciones se han solidificado de nuevo; durante los últimos tiempos había roces entre nosotros, estábamos un poco hartos de todo y ahora hemos vuelto con más energía".

En este disco, con el que confiesan haberse preocupado más por la puesta en escena, componiendo canciones en las que "Alan toque más la batería en directo, Martin las guitarras y los arreglos puedan reproducirse en vivo", las obsesiones de Martin continúan presentes. Especialmente el tema religioso, que además de pesar sobre el título del Lp -"para el nombre del disco queríamos algo con connotaciones religiosas, pero a la vez ambiguo. "Songs of Faith and Devotion" (Canciones de Fe y Devoción) sonaba muy devoto; pero al mismo tiempo, uno podía preguntarse: ¿ fe en qué, devoción a qué ?"- impregna canciones como "Condemnation" o "One Caress", en la que hay frases como "Debo creer que el pecado me hará un hombre mejor".

Quizá sea en el contenido, en lo ambiguo y obsesivo de las letras, en lo único que Depeche Mode han conservado la semilla original. El sonido de este disco, grabado a medio camino entre Madrid, Londres y Hamburgo, supone una ruptura con muchas de sus normas anteriores y especialmente la parte técnica, de la que se han ocupado el productor, Flood (que ya trabajó con ellos en Violator) y Alan, ha sufrido una trasformarion considerable "Reconozco -dice Alan- que hemos intentado que Dave diese lo mejor de él. Tratamos que cantara más alto de lo normal, elevando el registro de la voz o que no usara cascos para que sonara absolutamente distinto a cualquier cosa que se haya hecho hasta ahora".

Dave reconoce estar satisfecho con el resultado, pero es que además, a raíz de su separacion y su nuevo matrimonio, confesaba nada más salir a la luz "Songs of Faith and Devotion", que había descubierto que su auténtica vida era el grupo. "A veces te pierdes -declaraba un Dave con un aspecto absolutamente cambiado, melena a lo "grunge", barba, tatuajes, patillas y más delgado que nunca- y no te das cuenta de qué es lo que realmente te hace sentir bien. Yo pasé una época difícil dentro del grupo; las giras continuas, estar fuera de casa y ese tipo de cosas te descontrolan. Ahora, después de separarme y de sentirme realmente mal durante mucho tiempo porque he vuelto a hacer con mi hijo lo que mi padre hizo conmigo cuando era pequeño : abandonarle, me doy cuenta de que la música es muy importante para mí. Por primera vez en muchos años sé qué es realmente lo que quiero".

Los papeles ya estaban repartidos y la energía, al parecer, más enervada que nunca.
 
 

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